Carlos Jaramillo

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Contrastes del Socialismo: Mientras el lunes de esta semana la Asamblea Nacional de Venezuela declaró “el abandono del cargo” del presidente de la República, Nicolás Maduro, al día siguiente se realizó en Nicaragua la ceremonia en la que los ex guerrilleros sandinistas Daniel Ortega y su cónyuge, la poetisa Rosario Murillo, asumieron la Presidencia y la Vicepresidencia, respectivamente, instaurando así una dinastía.
Para Ortega es el inicio del tercer período consecutivo de cinco años cada uno.

Anteriormente, entre 1979 y 1990, ya desempeñó esa dignidad o sea que suma 21 años y, como es característico con los gobiernos de similar tendencia política, controla todas las funciones y órganos del Estado y tiene poder absoluto. Como hay indicios de que la pareja pretende perennizarse en esas funciones, sus críticos opinan que sólo falta que su hijo Murice sea designado Presidente de la Asamblea o algo por el estilo. En cambio, en la República Bolivariana está en su clímax la pugna entre la Función Legislativa y el heredero político de Chávez, quien ha demostrado irrespeto a la Constitución y leyes de su país y a los organismos internacionales desde que asumió el Poder y, así mismo, mantiene sometidas a la Función Judicial y a todas las instituciones del Estado, a excepción de la Asamblea Nacional, cuyas decisiones han sido torpedeadas sistemáticamente por el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral, que inclusive impidieron el proceso revocatorio del poder propuesto por la Asamblea.

Ante la declaratoria de abandono del cargo que, se advirtió, no implica el desplazamiento del poder, el presidente Nicolás Maduro acusó a la oposición de intentar darle un golpe de estado “que incita a la violencia y da vía libre para sacarlo del poder por cualquier medio, incluida una intervención extranjera y de inmediato conformó un “comando antigolpe” encabezado por Tareck El Aissami (a quien nombró recientemente Vicepresidente de la República), Diosdado Cabello y varios ministros.

Además Maduro, planteó ante el TSJ el enjuiciamiento de todos los diputados que declararon su abandono del cargo, es decir la gran mayoría de la Asamblea, y el Tribunal Supremo de Justicia declaró nulos todos los actos de la AN.

En ese estado de cosas los próximos días serán, sin duda, trascendentales para el destino histórico del país que posee las mayores reservas petrolíferas del mundo, pero que atraviesa una situación económica, política y social caótica.

Mientras tanto, nuestro Gobierno, al que le quedan cuatro meses y diez días de vida, prosigue con gran agilidad el endeudamiento, calificado de irresponsable y desaforado: 1.750 millones de dólares en bonos del Estado en aproximadamente un mes, con interés de más de 9% y se mantienen en auge los escándalos de corrupción y el consabido lavatorio de manos.