Alfredo Negrete

La carnada de los proyectos

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Sin duda, los actuales asesores -extranjeros o nacionales- son mejores que los de la Constituyente. Es posible que un mejor sueldo los haya acicateado para una producción más efectiva. En la Asamblea solo fueron aportantes a una mezcolanza jurídica que no tiene parangón en la historia del continente. Basta recordar la creación y las facultades que se estipularon para el Consejo de Participación, que destruyó la división de poderes en el Ecuador. Pero en esta oportunidad han sido más sagaces y han medido a una oposición que es muy parecida a una hidra de varias, pero pequeñas y tranquilas cabezas previsibles en sus infantiles voracidades.

Falsos demócratas que fueron incapaces de levantar la voz de protesta por la presencia de Nicolás Maduro en suelo ecuatoriano. Se incluyen en este racimo a los expresidentes constitucionales, a diferencia del ejemplo que dieron sus pares de otras latitudes continentales ante la tragedia venezolana. A última hora se conoció que Osvaldo Hurtado protestó en la cadena NTN 24.

Con estos antecedentes hay que admitir que los asesores han actuado con maestría creando increíbles figuras jurídicas que aparecen y desaparecen, desconcertando a políticos y legisladores oposicionistas.

Por eso, se presentaron los alarmantes proyectos de distribución de la riqueza (herencias en lenguaje doméstico) y aumento a la plusvalía. Los dardos finamente afilados tocaban valores de nuestra cultura nacional como la familia y la propiedad inmobiliaria. Luego los retiraron creando una figura que no existe en ningún lugar del planeta, como es el retiro “temporal” de los proyectos por encima del archivo o el simple retiro, sin duda repasaron lo de la “espada de Damocles”.

De parte de la Asamblea, ante tal hecho hubo mayor creatividad, pues se inhibieron, que significa que no tienen facultades para tramitar esos contenidos ni entonces ni después. Luego vinieron las protestas y las marchas, temor por el Cotopaxi y El Niño, mientras el verdadero objetivo era que pase el tiempo para cumplir el trámite de las enmiendas y la reelección indefinida de carácter retroactivo seguía su ruta.

Ahora, cuando la opinión pública –no la oposición- empieza a agitarse por la situación económica, han decidido sacar nuevamente el señuelo de la herencia, la plusvalía con atractivas modificaciones para renovar los debates y las protestas. Audaz estratagema para que la ciudadanía no reflexione sobre el contenido de las enmiendas, particularmente de la reelección indefinida. En el ámbito familiar y empresarial mucho más asfixiante es que se apruebe una legislación referente a la propiedad y la inversión que un tema más lejano como son los que correspondan al ámbito político y jurídico del Estado.

Por eso, cuando se aprueben las enmiendas, lo de la herencia y la plusvalía para el régimen será lo de menos, pues habrá asegurado el poder total de manera indefinida y todo se podrá. Entonces, regresando a la historia bíblica, será el tiempo de rasgarse las vestiduras. Señal de luto y desesperación propia de los fariseos.