Diego Pérez

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21 de October de 2012 00:01

Las cosas van de maravilla y el país avanza como nunca. Cuestiones burguesas como las libertades públicas, la tan fanfarroneada división del poder, la rendición de cuentas a la ciudadanía y cosas de ese pelaje quedan empequeñecidas en comparación con la construcción de carreteras. Pasarán decenas de generaciones hasta que este país vuelva a ver semejantes redes viales, peraltes tan bien nivelados, asfaltos y cementos tan bien señalizados, semáforos tan inteligentes y puentes tan faraónicos.

Como si los temas de infraestructura fueran poca cosa, hemos revolucionado la educación en menos de una década, hemos inculcado lo más altos valores a nuestra niñez y juventud, como el fervor por la patria, el ardor por la soberanía, el pundonor y la exaltación por lo nacional. Abdón Calderón, Manuela Cañizares y el mismísimo José Mejía estarían orgullosos de nuestra gestión. Hemos gastado [perdón, invertido] más dinero en salud que todos los gobiernos anteriores, desde 1830. Ya los médicos no tienen ganas de emigrar, ya la gente no se enferma ni tiene necesidad alguna de salir al exterior en busca de tratamientos.

¿Que no hay libertad de expresión? Mentira cerdosa. En Ecuador cada cual escribe y opina lo que quiere, sin temor a las represalias del poder, sin miedo a las posibles consecuencias políticas y económicas, sin miedo a sufrir desafortunados accidentes. Una cosa es la libertad de expresión y otra cosa es la aplicación de todo el peso de la ley para los responsables de calumnias y ultrajes al poder. El poder también tiene el derecho legítimo a defenderse, por supuesto. El honor y el buen nombre no son monopolio de las oligarquías pitiyanquis. Cuidado con caer en peligrosos libertinajes.

Las artes florecen como nunca antes. Abundan las buenas novelas, los libros de cuento y de poesía. Nuestra literatura está en boca de todo el mundo de la cultura, gracias a la adecuada promoción estatal. No sería raro que cualquiera de nuestros aquilatados escritores se gane el Premio Nobel de Literatura en 2013.

Vivimos cambios de épocas, épocas de cambio, cambios de vez en cuando o algo así. Lo importante es que estamos acabando con los poderes fácticos que han amordazado y secuestrado a los pueblos desde hace siglos. Vamos a pulverizar a los llamados medios de comunicación (comunicación de medios) que falseen la verdad y desinformen a la ciudadanía. No permitiremos que se manosee la verdad patria. No vamos a permitir que nos arrebaten con viñetas lo que hemos ganado con papeletas. No vamos a dejar que nos usurpen con tinta lo que hemos ganado en las calles. No vamos a tolerar que el gran capital transnacional se lleve el país en peso.