Betty Jumbo

Aeropuertos: no más elefantes blancos

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Antes de que el aeropuerto Cotopaxi corra la misma suerte que su par de Jumandy (Tena), las autoridades consiguieron que por lo menos una nueva aerolínea de carga entre a operar para llevar la producción de la Sierra central.

La terminal de la provincia de Napo no tiene vuelos de pasajeros (con itinerario) desde inicios del 2016. Los únicos que utilizan la pista son los militares y personas particulares (escuelas de pilotos, por ejemplo).

El servicio aéreo de pasajeros (con vuelos regulares) y de carga en Cotopaxi está suspendido. Los vuelos se paralizaron este año con la salida de la aerolínea estatal Tame y de la empresa Cargolux, que transportaba la carga de la zona.

Esos dos aeropuertos no son los únicos que recorren las mismas sendas. El de Santa Rosa también va por ese camino.

Si ya sabemos el diagnóstico delicado de estos aeropuertos, manejados por el Estado, entonces no será hora de pensar en un modelo de administración que garantice su funcionamiento y que los vuelva competitivos, atractivos y que se conviertan en un buen negocio para ganar.

Hay un nuevo Gobierno y por lo tanto unas nuevas autoridades, de las cuales esperamos una propuesta para reactivar esas infraestructuras, no solo por las grandes inversiones que se hicieron, sino porque fueron pensadas para ayudar en la economía de las zonas donde se encuentran.

El flamante ministro de Transporte y Obras Públicas, Paúl Granda, dijo en una entrevista con en este Diario que hay que establecer modelos de gestión integrales y crear planes particulares para cada uno.

Eso suena bien, pero aún no nos han dicho cómo serán esos modelos. Tal vez se diga que aún es demasiado pronto, porque recién se posesionaron; sin embargo, tampoco se puede esperar más tiempo, porque los empresarios y los usuarios de Napo, Cotopaxi y El Oro necesitan que sus aeropuertos los lleven y los traigan lo más pronto posible, y dejen de ser elefantes blancos.