Lobo, un pastor alemán de tres años, visitó Pedernales para ayudar en las tareas de rescate. Foto: Cortesía Samuel Sánchez.

Lobo, un pastor alemán de tres años, visitó Pedernales para ayudar en las tareas de rescate. Foto: Cortesía Samuel Sánchez.

Conoce a Lobo, uno de los rescatistas caninos

Gabriela Castellanos
Redactora (I)

A penas supo de la tragedia, Samuel Sánchez supo que debía ir a ayudar. Su perro de tres años, Lobo, sería de gran ayuda para buscar a las víctimas entre los escombros de las viviendas y edificios que se derrumbaron tras el terremoto que sacudió la costa ecuatoriana.

El domingo 17 de abril de 2016  viajó a Pedernales con un equipo de rescatistas y sus perros. Este héroe logró encontrar más de 10 personas. Lamentablemente, encontró más fallecidos.

Lobo aprendió a localizar víctimas atrapadas o perdidas en campos abiertos como bosques y entre escombros luego de un desastre natural. Foto: Cortesía Samuel Sánchez.

Lobo aprendió a localizar víctimas atrapadas o perdidas en campos abiertos como bosques y entre escombros luego de un desastre natural. Foto: Cortesía Samuel Sánchez.


Lobo siempre fue un perro inquieto. “Era muy ansioso por lo que tuve que entrenarlo desde muy pequeño para que pueda vivir en mi departamento”, cuenta Samuel. Notó que era muy bueno para buscar cosas y empezó a trabajar en estas habilidades. Al principio lo hacía con juguetes y esto liberaba su energía y lo equilibraba física y mentalmente.

Luego, empezó a buscar personas. Entrenó para rastrear víctimas en el Parque Metropolitano de Quito y cuando cumplió dos años empezó a trabajar con estructuras colapsadas.

Su método de búsqueda es simple. Recorre un área determinada y la marca con ladridos. De esta forma los equipos de socorro saben en qué lugares hay personas atrapadas y pueden prestar ayuda.

Lobo junto a su dueño Samuel Sánchez y otros dos rescatistas con una labrador dorada que estuvo en las intervenciones de rescate. Foto: Cortesía Samuel Sánchez.

De izquierda a derecha, Samuel Sánchez, Lobo, Isabel Romo, Julieta, y Juan Carlos Cantor. Foto: Cortesía Samuel Sánchez.

La experiencia vivida en la zona del desastre marcó a Samuel y a Lobo no solo física sino emocionalmente. El can tiene algunas heridas en sus patas por haber caminado sobre escombros y vidrios rotos. El calor y el cansancio también se notaron a su llegada, dijo su dueño, pues no quería levantarse la mañana del martes.


Ahora Lobo se encuentra en la Clínica Veterinaria Dogtor’s Cat. El equipo de médicos lo está atendiendo para curar sus heridas y sus tendones lesionados. “Lo estamos cuidando y consintiendo”, aseguró el doctor Esteban Mier, propietario de la clínica.


¡Gracias por tu trabajo Lobo! Te deseamos una pronta recuperación.