Norma y Ringo vivieron varias aventuras mientras viajaban por Estados Unidos. Foto: Facebook Driving Miss Norma

Norma y Ringo vivieron varias aventuras mientras viajaban por Estados Unidos. Foto: Facebook Driving Miss Norma

Una abuela de 90 años con cáncer renunció a la quimioterapia y se fue de viaje con su perro

Redacción Narices Frías (I)

Norma Bauerschmidt fue diagnosticada con cáncer dos días después de que su esposo falleció. Ya había tenido varios problemas de salud y durante las últimas semanas se realizó varios exámenes. El resultado fue un cáncer en el útero que probablemente le daría un año de vida, o menos.

“Ya saben el proceso: cirugía, radiación y quimioterapia”, escribió su hijo en la página de Facebook donde relataban sus aventuras. El doctor le preguntó cómo quería proceder. A sus 90 años, no tenía interés en someterse a un tratamiento invasivo que le consumiría su tiempo y lo que le quedaba de su energía. “Tengo 90 años, voy a la carretera”, le dijo.

Su hijo y su nuera decidieron llevarla con ellos en un viaje alrededor de los Estados Unidos. Le preguntaron al médico si le parecía una decisión irresponsable.

“Como doctores, sabemos cómo se ve el tratamiento contra el cáncer todos los días: cuidados intensivos, casas de reposo, efectos secundarios terribles. Honestamente, no hay garantía de que sobreviva a la primera cirugía. Están haciendo lo que yo desearía hacer en esta situación. ¡Que tengan un viaje fantástico!”, les respondió el especialista.

Así que emprendieron el viaje. Norma su hijo Tim, su nuera Ramie y su perro Ringo se subieron al remolque. Conocieron el Gran Cañón, el Monte Rushmore e incluso el parque Yellowstone. Siempre estuvo acompañada de su fiel amigo de cuatro patas.

Conocieron nuevos amigos, aprendieron cosas nuevas y celebraron sus cumpleaños. Ringo cumplió nueve años durante el viaje y lo celebró recogiendo moras en compañía de su humana favorita.

Durante el año que pasaron viajando, Norma y Ringo se hicieron muy cercanos. Crearon un vínculo muy especial y casi nunca se separaron. Aunque sabían que su tiempo juntos sería muy limitado, aprovecharon el tiempo y cada momento.

Para agosto del 2016, Norma estaba muy enferma. Así que ella y su familia se asentaron en Friday Harbor, en Washington. Norma falleció el 30 de septiembre rodeada de sus seres queridos y, por supuesto, su mejor amigo que la acompañó desde el principio.