También conocidos como cuellos o collares isabelinos, estos accesorios se utilizan en la medicina veterinaria para facilitar la recuperación y la sanación de heridas en las mascotas. Foto: Pixabay

También conocidos como cuellos o collares isabelinos, estos accesorios se utilizan en la medicina veterinaria para facilitar la recuperación y la sanación de heridas en las mascotas. Foto: Pixabay

Todo lo que necesitas saber de los 'conos de la vergüenza'

Gabriela Castellanos
Redactora (I)

Probablemente habrás visto a un perro o gato con un cono alrededor de su cuello. Si tu mascota ha tenido que usar uno alguna vez también sabrás que pocas cosas son más molestosas para ellos que los comunmente llamados 'conos de la vergüenza'.

En realidad estos conos se llaman collares isabelinos  y su nombre se inspira en los accesorios que usaba la reina Isabel I de Inglaterra durante su reinado en la segunda mitad del siglo XVI.

La reina Isabel I de Inglaterra utilizaba gorgueras, una pieza tipo pañuelo que cubría el cuello. Foto:Wikicommons/ Narices Frías.

La reina Isabel I de Inglaterra utilizaba gorgueras, una pieza tipo pañuelo que cubría el cuello. Foto: Wikicommons/ Narices Frías.

Su función es impedir que tu amigo peludo acceda a su cuerpo con su boca a una herida de su cuerpo. De esta manera evita que se lesione o infecte. Los hay de todo tipo, algunos son de plástico rígido, otros de tela y otros inflables que protegen menos pero son un poco más cómodos.


Carla Cordero, médico veterinario, explica que la colocación de un collar de este estilo se debe ajustar al tamaño y necesidades del animal. "Hay que procurar que no sean muy pequeños porque no cumplen su función, o muy grandes porque van a ser demasiado incómodos", comenta.

Ya es suficiente con que parezcan pequeñas lámparas y se choquen con los muebles y paredes. Para no complicar más su situación puedes ayudarles poniendo su comida y agua en platos en lugares a la altura de su cabeza.


También debes tomar en cuenta que al principio tu mascota estará muy molesta. Es posible que no quiera caminar, que se deprima, que gruña y que pierda el apetito. Es normal pero debes vigilar que su salud no se vea afectada."Si deja de comer por completo se debe consultar con un especialista para que de ayude a solucionar el problema", indica Estefanía Salas, médico veterinario en la clínica Pet Love.

Para contrarrestar esto puedes motivarlo a caminar, darle un juguete o una galleta que lo anime. Revisa que el cuello isabelino no esté demasiado apretado y no se enrede con su collar regular.