Las obras de artes de la Iglesia de La Compañía de Quito, son motivo de una profunda admiración.  Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
Las obras de artes de la Iglesia de La Compañía de Quito, son motivo de una profunda admiración. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
La Iglesia de la Compañía de Jesús de Quito es una de las obras más importantes de estilo barroco del Ecuador y de Sudamérica. La edificación de esta obra duro casi 160 años. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
La Iglesia de la Compañía de Jesús de Quito es una de las obras más importantes de estilo barroco del Ecuador y de Sudamérica. La edificación de esta obra duro casi 160 años. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
Su decoración en base a trazos musulmanes, así como los altares cubiertos con pan de oro y figuras de frutas, pájaros y rostros tallados, hacen de esta joya arquitectónica única en el barroco americano. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
Su decoración en base a trazos musulmanes, así como los altares cubiertos con pan de oro y figuras de frutas, pájaros y rostros tallados, hacen de esta joya arquitectónica única en el barroco americano. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
Las obras de artes de la Iglesia de La Compañía de Quito, son motivo de una profunda admiración.  Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
Las obras de artes de la Iglesia de La Compañía de Quito, son motivo de una profunda admiración. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
Imagen de la Virgen de La Dolorosa. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
Imagen de la Virgen de La Dolorosa. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
La Iglesia de la Compañía de Jesús de Quito es una de las obras más importantes de estilo barroco del Ecuador y de Sudamérica. La edificación de esta obra duro casi 160 años. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
La Iglesia de la Compañía de Jesús de Quito es una de las obras más importantes de estilo barroco del Ecuador y de Sudamérica. La edificación de esta obra duro casi 160 años. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
Las obras de artes son motivo de una profunda admiración. El retablo mayor, dorado en 1745 por Bernardo de Legarda. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
Las obras de artes son motivo de una profunda admiración. El retablo mayor, dorado en 1745 por Bernardo de Legarda. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
Esta construcción posee una cúpula ochavada, es decir de ocho lados.  Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
Esta construcción posee una cúpula ochavada, es decir de ocho lados. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
El sincretismo se representa en varios elementos como por ejemplo el sol. La iconografía es muy variada, en la que encontramos imágenes, pinturas, entre otras. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
El sincretismo se representa en varios elementos como por ejemplo el sol. La iconografía es muy variada, en la que encontramos imágenes, pinturas, entre otras. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
Las obras de artes son motivo de una profunda admiración. El retablo mayor, dorado en 1745 por Bernardo de Legarda. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
Las obras de artes son motivo de una profunda admiración. El retablo mayor, dorado en 1745 por Bernardo de Legarda. Foto: Vicente Costales / EL COMERCIO
En la Iglesia de La Compañía de Jesús el arte rococo predomina. Foto: Vicente Costales
En la Iglesia de La Compañía de Jesús el arte rococo predomina. Foto: Vicente Costales
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Entre espiritualidad e historia, un recorrido por La Compañía

06:05 - domingo 08/02/2015
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