18 de septiembre de 2014 17:29

La futbolista colombiana accidentada en Ecuador ya tiene su primera prótesis

Yady Fernández, de 22 años, permanece hospitalizada en Guayaquil desde el 24 de febrero. el tiempo / gda

Yady fernández fue atendida en Guayaquil. Foto: Archivo 

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Diario El Tiempo de Colombia / GDA
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Yady Fernández, deportista colombiana, sufrió un accidente de tránsito en Guayaquil hace siete meses y perdió una pierna. La futbolista procedente de Palmira recibió su primera prótesis.

Ya no mira atrás. Solamente piensa en un futuro mejor. El accidente de tránsito partió su vida en dos. Allí falleció su primo y que dejó como consecuencia para ella haber perdido su pierna izquierda. Ahora después de exactamente 7 meses quiere dejarlo como un episodio clausurado en su vida.

“No recordemos mucho lo sucedido. Hablemos de lo que viene”, indicó de entrada en su charla con Futbolred.com la futbolista vallecaucana, quien jugó durante un buen tiempo como delantera en el Unión Deportiva Achamán español y que gracias a sus cualidades alcanzó a integrar una preselección Colombia, en los tiempos en los que Ricardo Rozo era el técnico.

Ella, a sus 22 años, es positivismo puro y optimismo. El proceso de duelo que desencadenó el accidente entre un carro y la moto en la que ella se movilizaba, también pasó por varias etapas que ya fueron superadas.

“En una de las sesiones con la sicóloga hasta le escribí una carta a la pierna que ya no tengo. Ese día sentí un desahogo profundo y lloré mucho. Lo que escribí en el papel se quemó y ya”, reveló Fernández, quien completa su tercera semana en Bogotá, en donde recibió una prótesis avaluada en 35 millones de pesos y en la que viene aprendiendo a “dar sus primeros pasos”, tal y como lo dice.

“El proceso de recuperación va muy bien. Cada día todo tiende a mejorar. Las ganas de verme bien y de salir adelante es lo que me motiva. Se me están dando las cosas”, agregó mientras se preparaba para una nueva sesión de trabajo, junto a un grupo de profesionales del Sena que la ayudan a mañana y tarde durante las exigentes labores.

Subir y bajar escaleras, caminar de un lado a otro, ir en ascenso por cortas rampas, arrodillarse y volverse a levantar están a la orden del día.

“Hay una ilusión de superar todo esto. Estoy aprendiendo nuevas cosas, haciendo fortalecimiento y siguiendo con las recomendaciones que me dan: por ejemplo no me puedo engordar, debo mantener el peso por el tema de la prótesis.

No puedo negar que siento molestias, dolores; pero quiero seguir adelante”, contó Yady, quien agradece el apoyo del Sena –le da el hospedaje, la alimentación y el equipo de profesionales que la trata en la capital de la República-; pero también tiene objetivos proyectados apuntando a una mejor calidad de vida y encaminados a volver a la práctica del deporte.

“Tengo que darle gracias a Gina Parody, quien fue la que me ayudó desde hace meses cuando era directora del Sena y por eso estoy acá en Bogotá. Pero yo lo que quiero a mediano plazo es tener una prótesis biónica, la Genium. Con esa podría volver a trotar, algo que a uno como deportista le hace mucha falta”, contó la palmireña.

¿Y el fútbol?...Tras un silencio de unos segundos, ella siguió: “No, fútbol no. Más bien tengo como meta hacer ciclismo. Hay que colgar las botas, como se dice popularmente. Mira que es duro ver partidos por televisión, esos recuerdos que son dañinos”.

Pero para ella los obstáculos se presentan uno tras otro y es obligatorio superarlos. “Ahora lo complicado es conseguir los 173 millones que vale esa prótesis de la que me refiero. En España me están ayudando las compañeras de equipo y también espero colaboración acá.

En unos días, vamos a empezar a recolectar tapas de plástico para obtener más recursos, ya que tengo un dinero guardado de donaciones hechas por muchos colombianos que viven en el exterior y de otras personas que me conocían jugando en el Achamán”, dijo con esperanza.

Yady Fernández renuncia a tirar la toalla. Su lucha es a diario. Sabe que recibió “una bendición porque bien había podido haber muerto en ese accidente”. Con su tía Sol Enith como sombra, con esas fuerza de voluntad que siempre muestra y “trabajando fuerte y sin derecho a cansarme, ni a echar para atrás”, ella hace camino al andar.

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