7 de agosto de 2017  00:00

La triatlonista que trajo un Ironman 70.3 a Ecuador

María Luz Arellano empresaria y deportista. Foto: Pavel Calahorrano/ EL COMERCIO

María Luz Arellano empresaria y deportista. Foto: Pavel Calahorrano/ EL COMERCIO

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Álex Puruncajas

María Luz Arellano terminaba con mucha satisfacción sus participaciones en los medio y ‘full’ Ironman de Estados Unidos, Austria o México, hace cinco años.

Sentía que su preparación y su esfuerzo eran bien reconocidos y veía un buen nivel de organización. Se preguntaba, entonces, ¿cómo sería una de estas competencias en Ecuador? Esa inquietud se transformó en un anhelo con los años y, luego, se volvió una realidad.

En enero del 2015, Sportime -empresa de la ecuatoriana- cerró un acuerdo con la franquicia internacional para organizar el Ironman 70.3 en el país. El Estado quería organizar la competencia, pero no lo hizo puesto que la franquicia no entrega licencias a los gobiernos.

Sportime obtuvo los derechos del Ironman 70.3 por tres años (desde el 2015 hasta el 2017). El Ministerio del Turismo fue uno de los principales auspiciantes el primer año. La última edición se cumplió el pasado 30 de julio con 1 600 competidores, 280 de ellos extranjeros.

Dejó ingresos cercanos a los USD 3 millones a Manta por el movimiento turístico, según las primeras evaluaciones. Existen opciones de que la prueba se repita en la ciudad manabita en el 2018. “En Manta, adelantamos conversaciones. Todo depende de que nos pongamos de acuerdo”, revela Arellano, quien ve poco probable que la competencia se realice en Salinas.

“La intención de la franquicia es mantener sus pruebas en un mismo lugar. Hay algunas que se han realizado en un mismo sitio durante 30 años”. La quiteña, de 44 años, es una ‘dura’ de este deporte extremo. Fue la primera ecuatoriana en ganar una de estas pruebas (en Arizona, en el 2013).

Ha competido en nueve Ironman completo y 22 medio Ironman. El 2015 tenía aún el ‘bichito’ por participar en Manta, pero sabía que debía mantenerse al frente de la organización. Ahí, junto a su equipo de trabajo, aprendió a resolver los problemas logísticos ‘al paso’.

El éxito fue aplicar el manual de la competición. Como parte del evento, también se realizó la feria, el registro de atletas y una tienda de ‘merchandising’. Se exhibieron productos como la camiseta de la carrera con el logotipo. En las ediciones del 2016 y julio pasado, la tienda tuvo más ofertas para los visitantes. Con la experiencia obtenida, Sportime salió del país.

En abril organizó el Ironman 70.3 de Lima. La prueba se repetirá en la ciudad sudamericana el 2018 y el 2019. En Lima hay más participantes: 1 700. También más presencia de extranjeros: 1 200. Para organizar un Ironman 70.3, Sportime moviliza entre 10 y 15 personas del ‘staff’.

Eso sí, el día de la competencia se movilizan unas 500 personas. María Luz admite que la nueva tendencia por practicar deportes extremos en Ecuador ha ayudado a la presencia masiva en el Ironman 70.3, pero también reconoce que organizar una de estas competiciones implica gastos elevados.

Solo la obtención de la licencia anual del Ironman cuesta
USD 125 000. Esto sin contar los gastos de la organización. La empresaria y deportista no revela el monto de la inversión total, pero expresa que es una “cifra de seis números”. Indica que la inscripción en la prueba ecuatoriana es la más barata (entre USD 270 y USD 370) de la región.

Ahora, espera definir si la prueba se mantiene en el país. Mientras ello ocurre, se alista para competir en el Mundial del 8 y 9 de septiembre, en Chattanooga, ciudad estadounidense del estado de Tennessee.

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