9 de octubre de 2016 00:00

El talento joven, nuevo nicho del intermediario

Juveniles de El Nacional se entrenan bajo la guía de Orlando Narvaéz, en Tumbaco. Diego Pallero / EL COMERCIO

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Álex Puruncajas

Delantero o mediocampista de entre 18 y 22 años, 1,80 metros de estatura, con técnica y rápido para el desborde por las alas. Ese es el prototipo de futbolista ecuatoriano más buscado por clubes de México y Europa y el más seguido por los empresarios de jugadores que laboran en el país.

Bryan Cabezas reúne esas características. Su destacada campaña en la Libertadores lo llevó al Atalanta de Italia, en una transferencia que bordeó los USD 2 millones desde el Independiente del Valle.


Jorge Guerrero gestionó la transferencia del jugador, de 19 años. Él es uno de los 15 intermediarios (antes llamados agentes de jugadores) registrados por la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) que se mueven en el ‘mercado de piernas’ local. Los buscan en las selecciones juveniles o en los torneos Sub 19 y Sub 16.


Para ello, los empresarios o sus asistentes acuden a los partidos, se acercan a los jugadores o hablan con sus entrenadores para pedir información. Lo cuenta Orlando Narváez, formador de talentos de El Nacional, club con una cantera de unos 200 jugadores. “Luego, se contactan con los padres de los deportistas y logran acuerdos”, explica el técnico. 
Guerrero se acercó a Cabezas en el 2013, cuando el quevedeño disputaba el Sudamericano Sub 17 con Ecuador, en Argentina.

El jugador llegó al equipo de Primera de Independiente y Guerrero intensificó su labor. “Nos dimos cuenta que lo podíamos ofrecer indicando que puede jugar en tres o cuatro posiciones”, asegura el empresario quien representa a 50 jugadores. 
Otros intermediarios también se enfocaron en los jugadores jóvenes en los últimos años. Orlando Villarreal y Diego Herrera están entre ellos.


El primero representa a 30 futbolistas, entre los que están el seleccionado Sub 20 Luis Segovia y Alejandro Villalba, de 23 años. Herrera negoció a Júnior Sornoza, de 22 años, y Jefferson Orejuela, de 23, al Fluminense de Brasil, equipo en el cual jugarán desde el 2017.
“Se busca a la gente nueva para promoverlos a la Selección. Los empresarios buscan lo que mejor les convenga”, afirma Villarreal.


Él, al igual que sus colegas, opera con el carné de intermediarios que entrega la FEF, desde abril del 2015. Antes, la FIFA era la encargada de aprobar a los empresarios. El organismo entregó la responsabilidad a las asociaciones de cada país y aumentó las exigencias para autorizar fichajes. Ahora, solicita información de cuánto se paga de comisión, quién paga y quién recibe el dinero.


La FEF hizo ligeros cambios en el reglamento. Elevó de USD 60 000 a 100 000 el monto de la póliza de seguro que debe contratar cada intermediario. Este también debe rendir un examen y firmar un código deontológico.
Los intermediarios dicen que estos requisitos avalan su trabajo. Cabezas y Arturo Mina dicen que un representante permite que el jugador se concentre solo en sus carreras.
Otros manejan sus contratos por su cuenta. Antonio Valencia rompió su vinculación con Herrera en el 2012. 


El seleccionado Daniel Azcona no tiene representante. A sus 32 años, negocia por su cuenta. El arquero del Independiente del Valle dice que cuando el jugador tiene un buen rendimiento no necesita intermediarios. En sus 11 años de carrera, se ha reunido con los directivos solo para acordar sus contratos. 
El golero empezó a recibir llamadas desde mediados de este año cuando empezó a destacarse con su club, en la Libertadores. “Fui directo y dije que no los necesitaba”, cuenta.


Actualmente, en la Sub 20 hay jugadores como Washington Corozo, Daniel Porozo, Renny Jaramillo, Luis Moreira y Adolfo Muñoz que ya tienen representantes.
El DT Narváez señala que el intermediario es “un mal necesario en el fútbol actual”.

¿La razón? “El agente puede ayudar al futbolista a mejorar su condición económica”, pero que lo ideal sería que el jugador se maneje por su cuenta. 
Villarreal defiende el trabajo que hacen los intermediarios. “Los jugadores, en ocasiones, desconocen de los beneficios al firmar un contrato, como las primas que deben pagar los equipos”.

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