31 de agosto de 2014 00:05

El preparador físico monitorea a diario el estado del futbolista

Independiente del Valle

Rodrigo Texeira trabaja con los futbolistas de Independiente del Valle desde mediados de año. Foto: EL COMERCIO

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Paola Gavilanes. Redactora (D)
pgavilanes@elcomercio.com

Los partidos frente a Barcelona y Liga (Q) fueron claves para que César Benalcázar, preparador físico del Deportivo Quito, se ponga al tanto, a simple vista, de cuál es el estado físico de sus futbolistas. En esos dos encuentros, los pupilos del técnico Carlos Sevilla bajaron la intensidad de juego en la etapa complementaria.

Juan Yépez, asistente técnico del Quito, mencionó después del cotejo frente al club torero que los deportistas están en pésimas condiciones físicas. “En el segundo tiempo se quedaron sin piernas”, dijo el asistente. Aunque Benalcázar se niega a calificar la preparación física que tienen sus pupilos en una escala del 10 al 100%, confirma que les falta fuerza, potencia, tolerancia y producción de lactosa. Él, junto al técnico Sevilla, se vinculó al equipo el pasado 10 de agosto.

El estado real de los deportistas lo conocerá después de realizarles evaluaciones físicas y exámenes médicos, pruebas que regularmente se hacen a inicios de año. Sin embargo, Benalcázar decidió realizar esos test esta semana, cuando el torneo se paralice por los amistosos de la Selección. Con las pruebas en las manos, Benalcázar diseñará el plan de trabajo junto al DT Sevilla.

Así es como trabaja la mayoría de preparadores físicos en el país. Lo hace también Norberto Salamanca, de El Nacional. En el club criollo, el profesional colombiano trabaja con sus pupilos de acuerdo a las necesidades del DT Octavio Zambrano en las fases que llama 1 y 2. A la primera se la conoce también como entrada en calor.

Si el técnico le comunica que la práctica consistirá en un trabajo de posesión, definición o amplitud, la fase 1 estará enfocada a ese trabajo. “Así el jugador asimila de mejor forma los conocimientos posteriores”.

El trabajo en conjunto le rindió frutos a Salamanca en el fútbol colombiano y en el de Estados Unidos. Sin embargo, él aclara que no es una guía de trabajo universal. Dependiendo de los estudios y de la experiencia, cada profesional implementa su metodología.

El colombiano lleva 12 sesiones de trabajo con los jugadores criollos. En la primera práctica, los futbolistas le dijeron que estaban sobreentrenados.

Salamanca no confirma ni niega esa información. Pero para conocer la realidad de su equipo les realizará un examen que muestre el grado de fatiga muscular de cada jugador. Lamenta que el anterior cuerpo técnico del equipo no haya dejado esa información.

Tras escuchar a los futbolistas, Salamanca bajó las cargas de trabajo, volúmenes e intensidades. También, sugirió bajar el tiempo de práctica. Cree que con una hora y media de práctica es suficiente.

En Independiente del Valle, Roberto Texeira también está pendiente del entrenamiento invisible que realiza el jugador cuando sale del complejo de Alto Rendimiento. El descanso en un futbolista es tan importante como el entrenamiento en sí. Es una actividad complementaria para evitar lesiones.

Para evitar eso en la cancha, los preparadores diseñan, al inicio del torneo, un plan de prácticas para grupos de futbolistas. Cuando están nivelados el trabajo es igual para todos. Así fue como trabaja Lucas Vivas en Liga de Quito. En la paralización del torneo por el Mundial, el argentino dio a cada jugador una planificación de acuerdo a la edad, patologías…

La preparación en algunos equipos se ha visto afectada por la seguidilla de partidos. El Quito, por ejemplo, jugó el fin de semana frente a Barcelona y el miércoles lo hizo con Liga de Quito. Entre cotejo y cotejo, los jugadores solo tuvieron tiempo de recuperarse y de prepararse para el próximo compromiso.

Por eso, Benalcázar asegura que para que un equipo tenga éxito debe cumplir con una pretemporada exigente. A él le bastan seis semanas para “dejar a punto” a los jugadores. Dice que sería feliz si todos corrieran en un cotejo 13 km. Por ahora, el promedio de los laterales de 10 por juego.

En contexo


Los preparadores físicos coinciden en que el trabajo debe ser intenso y corto. No más de dos horas de entrenamiento. El jugador requiere de 12 horas de descanso entre un entrenamiento y otro. Necesita de 48 horas de descanso entre el término de una práctica y el inicio de un cotejo.

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