5 de junio de 2018 17:56

LeBron James, un monumento en Cleveland

LeBron James, de los Cleveland Cavaliers ofrece declaraciones a los medios tras un entrenamiento de las finales de la NBA en el Quicken Loans Arena de Cleveland, Ohio (Estados Unidos) el 5 de junio del 2018. EFE

LeBron James, de los Cleveland Cavaliers ofrece declaraciones a los medios tras un entrenamiento de las finales de la NBA en el Quicken Loans Arena de Cleveland, Ohio (Estados Unidos) el 5 de junio del 2018. EFE

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Agencia AFP

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Puede que pronto tenga su estatua en Akron, su ciudad natal, pero es especialmente en Cleveland que LeBron James es un monumento desde que ofreció a Ohio en 2016 un primer título de campeón de la NBA e invirtió para la juventud local.

Antes del partido número 3 de la final 2018 el miércoles en casa, “King James” casi no tiene elección: su equipo perdió los primeros dos juegos contra Golden State (124-114 en tiempo extra y 122-103), y debe reaccionar.

Con ocho victorias en nueve partidos disputados en el Quicken Loans Arena desde el comienzo de los playoffs, los Cavaliers tienen motivos para esperar. “Jugamos baloncesto bastante bueno como local, pero eso no debería darnos confianza excesiva”, advirtió la superestrella de Cleveland.

Y eso está claro porque los Warriors han ganado cuatro veces, en ocho visitas a Cleveland, durante las últimas tres finales de la NBA.

Si bien nunca ha anotado tantos puntos en los ‘playoffs’ (34.6 puntos por juego), el “rey” se siente particularmente cómodo frente a los 20 500 entusiasmados espectadores de la Q Arena, donde tiene un promedio de 39.2 puntos por juego.

Líder providencial

“No es porque juguemos en casa que podemos relajarnos, Golden State realmente no es el tipo de equipo contra el cual podemos permitir relajarnos”, advirtió el “Rey James”.

A los 33 años, mientras juega su decimoquinta temporada en la NBA, se encuentra en el papel que prefiere y resume su carrera entera: la del líder providencial que desafía el pronóstico, porque nadie o casi ninguno en Cleveland cree capaz de derribar el ogro de Golden State.

Porque LeBron James, solo o casi solo, ha convertido a Cleveland en un equipo que cuenta en la NBA.

Antes de que fuera reclutado en 2003 después de graduarse de St. Vincent-St. Mary of Akron, los Cavaliers habían ganado solo cuatro ‘playoffs’ en 32 temporadas, y el mejor resultado fue una final de conferencia perdida 4-2 ante Chicago Bulls en 1992.

Sin embargo, entre 2003 y 2010, fecha de su partida a Miami, y desde su regreso en 2014, los ‘Cavs’ ganaron 21 series de ‘playoffs’, jugaron cinco finales e incluso ganaron en 2016.

USD 41 millones en ayuda universitaria

No fue solo por su éxito deportivo que se lanzó una recaudación de fondos en mayo pasado para agradecer al héroe local con la construcción de una estatua frente a su antigua escuela secundaria.

El niño prodigio creció en un barrio difícil de Akron, en una casa unifamiliar, y no se ha olvidado de dónde vino, pese a que sus ganancias para el 2017 se estiman en 87 millones de dólares y posee una casa de lujo en Los Ángeles.

Con su fundación, se ha comprometido a gastar 41 millones para pagar las cuotas universitarias de 1.100 estudiantes de secundaria Akron, sin olvidar los diversos programas de apoyo académico y la compra de equipos y libros para los más desfavorecidos.

El triple campeón de la NBA vive en Akron con su esposa y sus tres hijos, incluido el mayor Bronny que, a los 13 años, parece estar listo para seguir los pasos de su padre.

Cuando termine su contrato con Cleveland en julio, los Lakers, Houston o Filadelfia ya se han posicionado en tratar de conseguirlo.

LeBron advirtió que decidiría basándose en dos factores: su familia y el potencial para ganar un nuevo título.

El miércoles, Cleveland y LeBron James juegan un poco más que una final de 2018 contra Golden State. También juegan su futuro.

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