27 de diciembre de 2017 00:00

La nadadora Samantha Arévalo se adaptó a otro estilo de vida

Samantha Arévalo se entrenó la semana pasada en Cuenca, durante su visita a excompañeros de prácticas

Samantha Arévalo se entrenó la semana pasada en Cuenca, durante su visita a excompañeros de prácticas. Foto: Manuel Quizhpe/EL COMERCIO

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Manuel Quizhpe
Redactor (D).
mquizhpe@elcomercio.com

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Samantha Arévalo está acoplada a su nuevo estilo de vida en Roma, Italia, donde reside desde enero pasado. No tiene problemas con la alimentación ni con la metodología de trabajo del técnico italiano Fabrizio Antonelli. Se adaptó rápido a sus compañeras.

Tampoco se complicó con el huso horario (seis horas de diferencia con Ecuador). Por primera vez, la nadadora oriunda de Macas experimentó las cuatro estaciones del año (períodos climáticos). Lo primordial es su familia, que pese a la distancia siempre está pendiente.

En su primer año de permanencia en Roma se adaptó a las pastas, a la pizza, al pan; es más, lo disfruta. La medallista mundial está convencida que radicarse en Europa fue la mejor decisión que tomó, porque está asimilando conocimientos y ganando experiencia.

Ella reside en un Centro Deportivo Militar, donde también se entrena y se alimenta. Allí, los deportistas se rigen a la disciplina militar. Arévalo comparte la habitación con una seleccionada italiana de esgrima, de nombre Paola. El domingo visita algunos lugares turísticos de Roma.

El horario de entrenamientos en la piscina de 25 metros es de 08:00 a 11:00 y de 15:30 a 18:00. Durante una hora, desde las 14:30, hace gimnasio. Pocas veces se prepara en el mar y cuando lo hace viaja a Piombino, una localidad italiana de la provincia de Livorno.

Después de prepararse cuatro años en Cuenca, con los hermanos Esteban y Santiago Enderica, entre otros, Samantha se encontró con un equipo femenino. Se trata de las italianas Rachele Bruni, Arianna Bridi y Martina De Memme.

Bruni es subcampeona olímpica del 2016 en Brasil y este año terminó tercera en el ranking mundial. Bridi cierra la temporada como la mejor del escalafón mundial. De Memme se destaca en pruebas de piscina y es nueva en la modalidad de aguas abiertas.

Con Bruni, Bridi y De Memme son compañeras en las prácticas, pero rivales en las competencias. “Con ellas he aprendido mucho”. Su reto es emular los éxitos alcanzados por las italianas y superarlos.

Arévalo y las anfitrionas son dirigidas por Antonelli. Según la braceadora ecuatoriana, es un buen técnico, metódico y responsable. “Él está pendiente de todas sus atletas y quiere lo mejor para cada una”.

Ella está consciente que los resultados son fruto de un proceso iniciado hace nueve años en Macas, con el técnico cubano Ariel Cabana. Luego se preparó cuatro años con el azuayo Juan Enderica, cuyo ciclo se cerró con el noveno lugar en los Juegos Olímpicos de Brasil.

A los 17 años se alejó de sus padres para entrenarse en la capital azuaya. Por ello, no se complica con los cambios de ciudad o país. “Siempre se extraña lo nuestro: la familia, los amigos de infancia, la comida…”. Pero, sabe que una atleta de alto rendimiento debe estar preparado para todo.

Su madre, Elsa Salinas, recordó que en sus inicios no quería que su última hija, la mimada, se fuera a entrenar con sus hermanos mayores Víctor (33 años) y Xavier (27), quienes eran triatletas. “Quería que se quedara en casa, pero la natación siempre fue su pasión”.

Se siente orgullosa de contar con una vicecampeona mundial en la familia. “Samantha es como cualquier otra joven, con virtudes y defectos”. Sabe que su hija es un ejemplo para niños y jóvenes. “Ha demostrado que todo es posible con disciplina y perseverancia”.

Arévalo está de vacaciones en Ecuador desde la segunda semana de diciembre. Pero, en su agenda de visitas a familiares y amigos, o en su asistencia a los actos de reconocimientos en Ecuador, incluye al menos dos horas de prácticas, sin importar si está en Macas, Quito, Cuenca o Guayaquil.

Esa disciplina en su preparación le permitió alcanzar este año el subtítulo mundial de natación, en los 10 kilómetros de aguas abiertas. Además, terminó sexta en el ranking de la Federación Internacional de Natación (FINA) tras sumar 52 puntos en las siete válidas de la Copa Mundo.

Su brillante campaña, entre otros éxitos, se completó con las dos medallas de oro, una de plata y dos de bronce obtenidas en los Juegos Bolivarianos, realizados el mes pasado en Santa Marta, Colombia. De esa manera, el Comité Olímpico Ecuatoriano la declaró la mejor deportista élite del género femenino del 2017.

La nadadora de 23 años, quien también estuvo en Quito visitando a su hermana mayor Karla (35 años), retornará en los próximos días a Roma. En sus retos para el 2018 constan las siete fechas de la Copa Mundo y los Juegos Sudamericanos previstos del 26 de mayo al 8 de junio en Bolivia.

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