20 de septiembre de 2014 22:57

Morante se inspira y da otro concierto de arte en La Rioja

Muletazo hondo, de trazo fino de Morante de la Puebla el viernes en Logroño, La Rioja. Foto: Abel Alonso/ Agencia Efe

Muletazo hondo, de trazo fino de Morante de la Puebla el viernes en Logroño, La Rioja. Foto: Abel Alonso/ Agencia Efe

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Agencia EFE y Fiesta Brava ( I)

Con una oreja para Morante de la Puebla se saldó el mano a mano entre Morante de la Puebla y Miguel Ángel Perera en la Plaza La Ribera de Logroño, el viernes.

Para Aplausos “Morante armó el taco, pese a cortar una oreja su faena fue de quilates.

Morante armó el taco en Logroño frente al quinto, un toro con buenas pretensiones y clase aunque muy en la frontera de la falta de raza y fuerza. Morante saludó con vibrantes lances de capa, entre los que brillaron dos rumbosas chicuelinas. Faena de gran despaciosidad y estética, corriendo la mano con mimo y suavidad sobre ambas manos.

Obra imperfecta por definición pero cargada de aroma, de exquisiteces y de inspiraciones. Faena singular en la que impuso su personalidad sobre la base de la inteligencia, necesaria para pulsear al toro y mantenerlo en su altura justa. Estocada casi entera. Oreja tras aviso”.

Agencia EFE reseña así la corrida: “Toros de Vellosino, el tercero sobrero, muy justos de presentación, sobre todo el primero, toro nada apto para una plaza como la de Logroño, y de juego variado. Sin clase, primero y sexto; flojo el segundo; descastado el tercero; y noblotes, cuarto y quinto.

Morante de la Puebla: dos pinchazos, estocada tendida y descabello (ovación); metisaca, dos pinchazos y estocada atravesada (pitos); y estocada caída (oreja tras aviso).
Miguel Ángel Perera: pinchazo y descabello (silencio), pinchazo y gran estocada (ovación tras aviso); y estocada y descabello (ovación ).

Morante mostró su toreo de capote con los lances de recibo a su primero, momento en el que ya empezó a intuirse la poca fuerza del astado.

Muleta en mano sacó a su oponente a los medios con torería pero sin obligarlo, viéndose a continuación a un Morante relajado y dispuesto, logrando lo más rotundo de su labor con dos grandes naturales, aunque resultara desarmado en uno de ellos.

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