21 de December de 2014 22:00

Miller y Mena, una dupla que maravilló a sus hinchas

Ángel Mena (izq.), de Emelec, se lleva la marca del argentino-ecuatoriano Matías Oyola,en el partido que se realizó en el estadio GoergeCapwell. Atrás lo sigue el defensa Luis Checa. Foto: Camilo Pareja/ EL COMERCIO.

Ángel Mena (izq.), de Emelec, se lleva la marca del argentino-ecuatoriano Matías Oyola,en el partido que se realizó en el estadio GoergeCapwell. Atrás lo sigue el defensa Luis Checa. Foto: Camilo Pareja/ EL COMERCIO.

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Tito Rosales

Los que terminaron cantando el olé, olé... fueron los hinchas de Emelec. Y se lo gritaron a los barcelonistas en el cancha del estadio Capwell.

Así terminó el partido que dejó campeón a Emelec, en un triunfo inobjetable y ratificando su campaña esta temporada donde fue el equipo más efectivo, el que mejor jugó fútbol, el más ordenado y el que tuvo una delantera envidiable por otros clubes, en donde Miller Bolaños y Ángel Mena se divirtieron.

Ayer (21 de diciembre) pasó lo de anteriores presentaciones en el Capwell. Emelec presionó desde los primeros minutos. Llevó a un desordenado Barcelona a cometer muchos errores, especialmente en la marca y en su defensa.

Esa estructura fue usual del club que se proclamó bicampeón, a lo largo del año. Y allí se sostuvo su entrenador Gustavo Quinteros. Su equipo ayer fue arrollador, especialmente en el segundo tiempo donde consolidó un juego de toque y efectividad en la definición.

Sin embargo, la expulsión de Álex Bolaños facilitó un poco el triunfo de los azules.

Álex trabó a su hermano en dos ocasiones, en las que recibió tarjeta amarilla. Allí, Barcelona, en el minuto 10, se quedó con 10 jugadores con los que terminó el cotejo.

Pero el mérito después lo tuvo Ángel Mena, quien tuvo un excelente año por su rendimiento. El delantero se encontró el balón, en una acción iniciada por Giménez y que pasó por los pies de Miller. Mena remató bajo para poner el 1-0 y originar una fiesta de los hinchas en el estadio.

Esas acciones fueron comunes en el segundo juego de la final. Allí, Bolaños se convirtió en uno de los ejes ofensivos. Se juntaba con Mena y eso recordaba a los hinchas que vieron jugar esas duplas de los ochenta y noventa. Entre los dos jugadores desgregaron a un Barcelona que volvió a hacer lo mismo: jugar al contragolpe y buscar a Ismael Blanco.

El juego arrollador se consolidó en el segundo tiempo, donde Miller hizo dos goles, quitándose así el peso de dos ocasiones que falló ante Banguera. En una, su remate impactó en el horizontal.

Finalmente, Bolaños quedó como uno de los héroes de la jornada porque originó que el equipo rival se debiltará al salir expulsado su hermano Álex y también hizo dos goles y participó en la asistencia de uno.

Eso desencadenó una fiesta de los hinchas, que se jactaban orgullosos del tercer bicampeonato del club azul (1993-1994, 2001-2002 y 2013 y 2014), en la que su presidente Nassib Neme ha participado en cuatro de los 12 títulos que llevan.

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