1 de abril de 2018 00:00

La lucha olímpica busca talentos en Cañar

Marco Monzón, entrenador de lucha en Biblián, durante los entrenamientos con sus alumnos de las categorías menores. En el coliseo del Complejo Deportivo Ciudad de Biblián. Foto: Manuel Quizhpe/ EL COMERCIO.

Marco Monzón, entrenador de lucha en Biblián, durante los entrenamientos con sus alumnos de las categorías menores. En el coliseo del Complejo Deportivo Ciudad de Biblián. Foto: Manuel Quizhpe/ EL COMERCIO.

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Redacción Cuenca

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Un grupo de 40 alumnos practica la lucha olímpica en el cantón Biblián, en la provincia del Cañar. Su objetivo es emular los éxitos alcanzados por los hermanos Milton y Enrique Guallpa, quienes vistieron los colores de Ecuador.

De acuerdo con sus edades y horarios de estudio, unos se preparan en la mañana y otros por la tarde. Lo hacen en las instalaciones del Complejo Deportivo Ciudad de Biblián. Ellos acuden de diferentes comunidades como Nazón y la Vaquería, así como de Azogues y del centro de Biblián.

Cañar tiene alrededor del 40% de población indígena y precisamente de esa etnia salen los mejores luchadores de la provincia. Se suman los mestizos, quienes refuerzan a esta disciplina que tiene éxitos importantes a escala nacional.

Según Marco Monzón, entrenador de lucha olímpica de Biblián, tras los pasos de los hermanos Gualpa están José Cuenca, Bladimir Palaguachi, Anita y Gabriela Loja, entre otros deportistas. Ellos son quienes sobresalen en las delegaciones de Cañar, en diferentes certámenes.

Monzón reconoce que el cañarense es fuerte y aguerrido, dos características que se requieren para la lucha. Una de las deficiencias, en cambio, es la flexibilidad. En aquello se insiste en cada entrenamiento, desde las categorías menores. Allí se desarrolla la agilidad.

En las prácticas, el técnico se muestra enérgico, exigente, se molesta cuando alguno de sus dirigidos no presta atención a sus indicaciones. El DT inculca la formación integral, con valores y pone énfasis en que se debe aprovechar el tiempo disponible de la mejor manera posible.

Por las mañanas se trabaja con alumnos de edades comprendidas entre los 13 y 15 años. En las tardes, la labor se centra con niños de entre 8 y 12 años. Unos llegan a las carreras, otros en cambio acuden con anticipación a la hora de inicio de las prácticas. Incluso tienen tiempo para jugar fútbol fuera del coliseo.

Los más pequeños están en proceso de iniciación y las principales actividades que desarrollan son flexibilidad, acrobacia y trabajo físico. De a poco se van incorporando las técnicas de la lucha olímpica. Con ellos se tiene mucho cuidado en las cargas y volúmenes de trabajo.

Los luchadores de la categoría avanzada tienen una planificación específica y se da prioridad a la técnica de la lucha, como defensa, proyecciones, agarres. Ellos ya se preparan para torneos provinciales, nacionales y con la posibilidad de conseguir cupos para foguearse a escala internacional.

Desde los 12 años en adelante, los luchadores ya empiezan a participar en competencias nacionales. Este año, por ejemplo, tienen como principal reto los Juegos Nacionales Juveniles y Menores, programados entre mayo y octubre, en ese orden.

Este deporte requiere un largo proceso. Por ejemplo, los hermanos Gualpa trabajaron 10 años para conseguir medallas nacionales e internacionales. Ellos, ahora, son entrenadores de lucha olímpica de la provincia, incluso Milton es vicepresidente de la Federación Deportiva del Cañar.

El Complejo Deportivo Ciudad de Biblián está equipado a medias. En el coliseo se puede ver una colchoneta amplia encima del piso de madera, en donde los niños, adolescentes y jóvenes hacen ejercicios y maniobras. Hay muñecos de proyección y cuatro barras para tareas de fuerza.

Los luchadores aseguran que, para una mejor preparación, el escenario requiere de escaleras y cabos, pelotas medicinales, más barras. Pero los de la categoría Sénior reconocen que antes no tenían casi nada.

A criterio de Monzón, la lucha olímpica es la disciplina más completa, cuyas modalidades son greco romano y estilo libre. “La lucha es más de llaves y derribes”. Sus alumnos tienen edades entre los 8 y 17 años, aunque unos pocos son de la categoría Sénior.

Mauricio Atamaint, exseleccionado nacional, destaca que Cañar tiene un gran potencial en la lucha y que siempre se ubica en las primeras posiciones en los torneos nacionales. “Los hermanos Gualpa, como principales referentes de la lucha en Cañar, promovieron este deporte en la provincia”.

Monzón, quien trabaja como entrenador desde el 2012, se considera uno de los precursores de la lucha en Cañar. Él recuerda a José Macas como uno de sus primeros maestros de este deporte. Está convencido que se puede lograr mejores resultados con el apoyo de los padres y dirigentes de la provincia.

A los familiares de sus alumnos les pide no confundirse con la lucha que se transmite en la televisión. A veces, sostiene, los familiares no conocen de cerca el deporte y tienen miedo de que sus hijos se lesionen. “En cualquier deporte puede tener una mala caída y fracturarse”. En la lucha, aprenden a caerse.

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