17 de agosto de 2014 23:42

Fuerza, actitud y técnica en los saltos

Juliana Angulo muestra sus saltos, ejercicios  de entrenamiento y calentamiento en la Pista de Los Chasquis, ubicada al norte de la capital. Foto: EL COMERCIO.

Juliana Angulo muestra sus saltos, ejercicios de entrenamiento y calentamiento en la Pista de Los Chasquis, ubicada al norte de la capital. Foto: EL COMERCIO.

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Redacción Deportes 
deportes@elcomercio.com (D)

Unos audífonos la acompañan en todo momento. La concentración es uno de los aspectos más importantes en el salto largo y Juliana Angulo lo pregona. Ella llega cada mañana a la Pista de Los Chasquis, en el norte de Quito, para entrenarse y luchar por “alcanzar una marca de 7 metros y ganar una medalla olímpica”.

Esta modalidad del atletismo es una de las más antiguas. Se práctica en los Juegos Olímpicos desde su primera edición, Atenas 1896. En el Ecuador es una disciplina que no ha llegado a completar logros internacionales. Pese, a la idoneidad biotípica de sus deportistas.

Los entrenadores recomiendan una iniciación temprana en esta práctica. Tienen altas posibilidades de triunfar los atletas que empezaron su entrenamiento en esta disciplina o en pruebas afines desde los 8 o 9 años.

Extremidades largas, estatura elevada, explosividad y velocidad son algunas de las características que necesitan los saltadores de longitud. Además, requieren una preparación macro para llegar a la élite.

Ruth Cabrera, entrenadora de la Concentración Deportiva de Pichincha (CDP), considera que hay excepciones y estas cualidades pueden ser compensadas. Ese es el caso de Angulo que sin distinguirse por su altura domina la prueba y tiene el récord nacional con 6,33 metros.

La diferenciación de ‘Juli’, como la conocen todos en Los Chasquis, es su velocidad y explosividad. Estas características las ganó porque en sus inicios trabajó en los saltos con vallas, en donde se destacó por su velocidad en pruebas como los 75 y 100 metros planos.

Esta deportista de 19 años empezó su carrera en su infancia “en contra de su voluntad”. Su gusto siempre fue el fútbol. Pero, su madre le inculcó la práctica del atletismo. Se dio cuenta que tenía futuro cuando en un torneo interescolar en Santo Domingo, hace ocho años, ganó siete medallas en diferentes disciplinas.

A los 13 años llegó a Quito para entrenarse en la CDP y desde ese momento no ha parado por su ilusión de participar y ganar en unos Juegos Olímpicos.

Este año comenzó su preparación con miras a los Juegos Olímpicos. Practicó durante cuatro meses en los Estados Unidos. Y ha evidenciado una evolución constante en sus marcas desde enero.

El esfuerzo muscular en este deporte es completo, como en la mayoría de modalidades del atletismo. Pero, existen zonas corporales que necesitan mayor preparación y requieren más esfuerzo en una competencia oficial.

Los músculos abdominales son importantes para el momento del impulso y mantener el péndulo arriba. Los saltadores los trabajan diariamente con ejercicios especializados. Además, necesitan velocidad, explosividad y coordinación. Cualidades que logran con entrenamientos en pista (60 metros planos) y saltos de vallas.

Otro aspecto importante es la resistencia. En una competencia oficial los deportistas deben completar siete intentos. Por lo que practican diariamente con pruebas de fondo.

Finalmente, completan la preparación con pesas. La fuerza en los músculos de piernas y brazos es fundamental para que el salto sea bien logrado y la caída no sea aparatosa.

Cabrera considera que Angulo tiene muy buena proyección. Tuvo una buena actuación en los Juegos Iberoamericnos, donde rompió su propia marca. Es su primer año en la categoría sénior (Sub-23) y va por buen camino para cumplir las marcas que la clasifiquen al Mundial y a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

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