4 de septiembre de 2016 00:00

Juego de pelota encendida, un ritual macabeo

El juego de la pelota encendida reúne a cientos de espectadores en la plaza de Macas. Fotos: Cortesía de la Casa de la Cultura, núcleo de Morona Santiago

El juego de la pelota encendida reúne a cientos de espectadores en la plaza de Macas. Fotos: Cortesía de la Casa de la Cultura, núcleo de Morona Santiago

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Manuel Quizhpe

La pelota encendida es un juego de memorias ancestrales del pueblo macabeo. En agosto de cada año, en la plaza cívica Jaime Roldós Aguilera se organiza un campeonato relámpago como parte de las festividades de la Virgen Purísima de Macas, patrona de la urbe.

El torneo es promovido por la Casa de la Cultura Benjamín Carrión, núcleo de Morona Santiago. El mismo congrega a jugadores, familiares y espectadores, incluidos los turistas nacionales y extranjeros. El primer partido se jugó el 3 de agosto del 2011.


Macas, una ciudad llena de mitos, leyendas e historias, recobró una costumbre ancestral que se inició en la época colonial, a partir de 1 590. Ese año se terminó de edificar el primer santuario de la Virgen Purísima y se empezó a jugar con la pelota encendida para celebrar las fiestas. 


Según Marcelo Noguera, presidente de la Casa de la Cultura, núcleo de Morona Santiago, a partir del año 1800 la gente armaba las pelotas con trapos, empapaba con kerosene y las encendía para los juegos nocturnos. En esos tiempos, recuerda, “aún no existía la energía eléctrica”.


En los últimos seis años, la Casa de la Cultura ha revivido esa costumbre con la participación de clubes, barrios, entidades culturales, culturas shuar, entre otras. El certamen cuenta con el respaldo de la Policía Nacional y del Cuerpo de Bomberos. 


El campeonato relámpago se desarrolla en una sola noche, que va desde las 20:00 hasta las primeras horas del día siguiente. Con los conjuntos inscritos se forman grupos y se juega bajo el sistema de eliminación simple. Los equipos mejor preparados llegan a la final, cuyos encuentros se desarrollan en una cancha de adoquín.


Cada partido dura 15 minutos y ese es el tiempo que se mantiene encendida la pelota, que se arma con trapos y se empapa con gasolina. Además, el balón se cubre con mallas de alambre para que los trapos no se desparramen con el fuego. A veces se tiene que cambiar de pelota durante un encuentro.


El juego es parecido a un cotejo de indorfútbol, se desarrolla con la participación de seis jugadores por equipo y con arcos metálicos. Los jugadores deben protegerse la cabeza y vestir ropa adecuada para evitar quemaduras durante el compromiso. Se sugiere utilizar zapatos de lona. 
Noguera cuenta que, en los últimos seis años, se ha registrado una serie de anécdotas.

“Hay jugadores que, en algún momento, se olvidan que están con la pelota encendida, cabecean, meten el pecho y sufren algunas quemaduras”. Siempre se les sugiere que estén bien protegidos. 
El público se ubica en lugares estratégicos de la cancha y sigue con tensión el cotejo.

Los griteríos son constantes, especialmente cuando la pelota encendida cae a cerca de sus asientos. Al final del torneo, los ganadores se llevan un trofeo y, sobre todo, la alegría por haber superado el desafío. 
Este año, el campeón del certamen fue el equipo denominado ‘Los amigos de la Mecánica Ortega’. Uno de sus integrantes, Giovanny Ortega, sostiene que “es una experiencia caliente competir en uno de los torneos tradicionales de Macas”.

Además, agrega que “nos sentimos vivos con esa pelota botando candela”.
El segundo y tercer lugares fueron para los equipos Patas de Pitiuca y Los Tacupais. Este campeonato ha sido replicado en Napo, Pastaza y Zamora Chinchipe. Los dirigentes consultaron los reglamentos. 
La presencia de un árbitro es indispensable. Él corre la cancha al ritmo del encuentro, pita cualquier falta o infracción al reglamento.

Exige respeto al público y detiene el partido cuando la pelota se está desbaratando producto del fuego. El propósito es proteger a los presentes.
Por la acogida, el torneo se institucionalizó y forma parte del programa denominado el mes de las artes, que se realiza en agosto de cada año.


En Michoacán, México, se ha encontrado un grupo de figurillas representativas del juego de pelota encendida. Aún se practica entre dos equipos de cinco o más integrantes. 
Allá se juega con bastón de madera con forma de ‘ele’, llamados uárhukuas.

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