1 de abril de 2015 20:30

‘Juanito’ Araujo recibió la visita de sus amigos

Jefferson Pérez presentó sus condolencias a Martha Tenorio. ‘Juanito’ Araujo la  dirigió en la San Silvestre de 1987.

Jefferson Pérez presentó sus condolencias a Martha Tenorio. ‘Juanito’ Araujo la dirigió en la San Silvestre de 1987. Foto: Jenny Navarro / EL COMERCIO

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Martha Córdova.

No solo el atletismo se quedó huérfano. Nadadores, tenistas, boxeadores, ciclistas y futbolistas sienten con pesar la partida de Juan Araujo Estévez, entrenador de varias generaciones de deportistas.

Desde 1968, año en que retornó tras realizar sus estudios en Estados Unidos, Inglaterra y Alemania, formó a varias generaciones de deportistas, quienes más lamentan la pérdida de ‘Papá Juanito’. Así le llama María Medina, quien hace 20 años ganó la medalla de oro en el Campeonato Sudamericano realizado en Quito. Lo hizo con los pies descalzos.

‘Juanito’ la conoció cuando solo tenía 8 años, en Pelileo. Un año después la trajo a vivir en Quito, como a una hija más. Vivió con la familia Araujo Gortaire hasta que cumplió 15 años. “Me enseñó a ser perseverante y me obligó a estudiar, tenía que lograr un título profesional”, dice.

María no fue la única ‘hija’ que el atletismo le dio, hay muchos más. Martha y Franklin Tenorio, ganadores de la Quito-Últimas Noticias, revelan que fue como su segundo padre. “Nos enseñó valores de respeto, esfuerzo y solidaridad”, dice Franklin. Martha, en cambio, recuerda que su padre se ponía celoso por llamar “segundo padre” a ‘Juanito’. “Nos alojaba en su casa, nos entrenaba en su hacienda”.

Jefferson Pérez, doble medallista olímpico, llegó ayer a Monteolivo para participar del velatorio. Nunca lo tuvo como entrenador, pero reconoce en él a un padre del atletismo ecuatoriano. “Como atletas niños crecimos mirando los triunfos de Martha Tenorio y de Rolando Vera.

Él les ayudó a dar el gran salto internacional y a trascender. Nosotros recibimos esa influencia, que nos motivó llegar al alto rendimiento. Fue la persona que cambió las generaciones del deporte ecuatoriano”.

Y relató una anécdota que revela el grado de generosidad de ‘Juanito’ Araujo. “En la primera edición que organizamos
de la Huarmiruning en Quito, yo coordinaba la carrera, de pronto llegó y me dijo que me podría ayudar en la organización. Fue tan sorpresivo para mí, que venga a ponerse a las órdenes para ayudarme”.

La gente del fútbol también lamentó su desaparición física. Con Ernesto Guerra conformaron el cuerpo técnico de la Selección en 1983. “Él hizo que la preparación física en el fútbol tuviese importancia. Implementó los sistemas y tablas de entrenamiento”, relató.

Lo calificó como un caballero por su forma de tratar, como
un gran profesional por su manera de trabajar y como una persona leal. “No fue ningún ‘serrucho”.

Ernesto Guerra, Polo Carrera y Miguel Jiménez. Araujo dirigió a Jiménez, como entrenador en Técnico Universitario.

Ernesto Guerra, Polo Carrera y Miguel Jiménez. Araujo dirigió a Jiménez, como entrenador en Técnico Universitario. Foto: Jenny Navarro / EL COMERCIO

Con Polo Carrera tuvo una larga amistad, que nació en Liga de Quito, cuando con César Muñoz y ‘Juanito’ Araujo, la ‘U’ fue bicampeón nacional en 1974 y 1975. “Luego trabajamos juntos en varios proyectos, de los últimos en las escuelas del Gobierno Provincial de Pichincha y en el Ministerio del Deporte. Le gustaba realizar charlas de capacitación con los entrenadores”.

Gonzalo ‘Patallucha’ Cevallos, un histórico en el baloncesto de Liga y en el fútbol de Aucas, llegó al velatorio, motivado por la admiración que le tenía. “No fue mi amigo, ni trabajamos juntos en ningún lugar. Asistía a los cursos de capacitación que daba. Aprendí mucho de él a través de su metodología y humanismo”.

El atleta Franklin Tenorio conversa con Patricio Torres, de LDU,  y el exfutbolista Alfredo Encalada, en la sala 5 de Monteolivo.

El atleta Franklin Tenorio conversa con Patricio Torres, de LDU, y el exfutbolista Alfredo Encalada, en la sala 5 de Monteolivo. Foto: Jenny Navarro / EL COMERCIO

Los testimonios de admiración se escuchaban en los pasillos y en la sala de velación donde se rinde homenaje al entrenador, al profesional, al padre de varias generaciones de atletas, pero sobre todo de buenas personas.

Sus pupilos llegarán hoy vestidos con sus equipos deportivos para hacer guardia junto a la caja mortuoria, de madera de laurel color miel, y luego le acompañarán hasta su última morada.

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