9 de febrero de 2016 00:00

Inara regresó en pos de un cupo olímpico

Inara Cortez nació en Guayaquil el 28 de julio de 1997. 
Es la atleta juvenil  más rápida de Sudamérica en los 100 metros vallas. Tiene un récord en esa competencia. Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Inara Cortez nació en Guayaquil el 28 de julio de 1997. 
Es la atleta juvenil  más rápida de Sudamérica en los 100 metros vallas. Tiene un récord en esa competencia. Enrique Pesantes / EL COMERCIO

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Ronald Ladines

Las lesiones, la mala alimentación y la falta de entrenamiento hicieron que Inara Cortez subiera cerca de nueve libras de peso y se alejara de las pistas, el año pasado.

Ahora, la corredora guayaquileña, de 19 años, quiere recuperar su mejor forma y competir a nivel internacional. Para ello se entrena a doble jornada, durante tres días por semana, en el estadio Alberto Spencer, de Guayaquil.


A inicios del mes pasado, ella se propuso volver a competir a nivel nacional e internacional, tal como lo hizo en temporadas pasadas.
Cortez alcanzó un récord sudamericano juvenil en el 2013, en la prueba de los 100 metros vallas de los Juegos de la Juventud en Lima, Perú. 
En esa carrera impuso 13.60 segundos, un registro que -hasta ahora- es también su marca personal.


En el 2014, cuando viajó a Nanjing para competir en los Juegos Olímpicos de la Juventud, sufrió un desorden alimenticio. Esto originó que recrudeciera una lesión en el nervio ciático, que arrastraba desde el 2011. Además, apareció una tendinitis y una complicación en los meniscos.
“No me gustó la gastronomía de ese país y solo comía en restaurantes de comida rápida.

Eso me afectó en los Olímpicos y en el resto del año”, reveló la atleta de 19 años. En esa competencia se ubicó en el duodécimo puesto.
Por recomendación de su exentrenador, el año pasado también abusó del uso de las proteínas, lo que empeoró su cuadro de sobrepeso.

Él le recomendó incrementar el consumo de carnes rojas, en su dieta. Esto, pese a una prohibición que le hicieron los médicos de la Federación Deportiva del Guayas.
Ella evitó dar el nombre de su antiguo entrenador. Quiere dejar esos problemas en el pasado y enfocarse en volver con éxito a las competencias. Ahora, se entrena bajo la dirección del cubano Gonzalo Cruz y Yosvania Molina.


Cruz cuenta que, cuando asumió el entrenamiento de Cortez, la notaba triste y con pocas ganas de retomar su carrera deportiva. Esto se evidenció en sus resultados de los últimos años que le impidieron mantener el Plan de Alto Rendimiento del Ministerio del Deporte.


Cortez es evangélica. Cuenta que durante sus días difíciles intentaba acercarse a Dios. La atleta asiste al templo Comunidad Cristiana de Guayaquil, organización en la cual su padre es pastor. “Dios siempre estuvo conmigo”.
La guayaquileña pensó en retirarse de la actividad deportiva debido a sus lesiones y problemas.

Pero con la ayuda de sus padres y amigos decidió continuar en el deporte. 
En marzo de este año tendrá su primera prueba a nivel local. Competirá en el Campeonato Nacional de Atletismo, que se desarrollará en Cuenca.
Su meta es clasificarse a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Sabe que es un reto difícil porque debe incrementar su récord para obtener su invitación.

La Federación Internacional de Atletismo exige una marca de 13.00 segundos, para llegar al certamen.
Cruz y Cortez se propusieron participar en la mayor cantidad de competencias posibles para que la atleta mejore su nivel y tenga más opciones de llegar a los Juegos. En su agenda, está previsto su participación en 13 carreras durante este año.


Los Olímpicos se iniciarán el 5 de agosto y ella puede clasificar hasta un mes antes de ese certamen. Una de sus rivales en el países la también guayaquileña Maribel Caicedo, que el año pasado se coronó campeona mundial juvenil en los 100 metros vallas.
“Ella está a otro nivel, mi objetivo es recuperarme y superarla”, dijo la competidora.

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