7 de November de 2014 21:31

Una ruta para practicar el canyoning en Imbabura

Las cascadas de Peguche, Taxopamba y Conrayaro, las preferidas de los aventureros
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José Luis Rosales. Redactor (I)

El manto blanco de la cascada de Peguche, en Otavalo, cae fuertemente mientras los aventureros descienden por la pared rocosa. El frío es intenso. El corazón late más rápido.

Mientras la mano izquierda en alto sujeta la cuerda de tipo semiestática, con la otra se maniobra la soga que cuelga unos 30 metros, que mide este salto.

Sobre la cabeza, protegida por un casco, el torrente parece caer más fuerte. El ruido es ­ensordecedor. El descenso acelera la adrenalina por la emoción y el vértigo.

Amílkar Hernández, aficionado al canyoning, como se denomina al descenso por cascadas, explica que el agua es un elemento relajante.

Una vez superado el susto, la aventura se torna amena y divertida. Con el dominio de la cuerda, que está sujeta al cuerpo a través de un arnés, se sortean las correntosas caídas de agua. “Con la lluvia el caudal aumenta y el rapel es más intenso”, indica Jairo Chiles, de We Love Adventure.

En la bajada es casi obligatoria una pausa para observar una espesa alfombra verde, en la parte baja en donde sobresalen las ramas de los árboles de sauce, cholán y moras, que parecen alcanzar el cielo.

La cascada de Peguche, a 3,5 km del Valle del Amanecer, es uno de los sitios ideales de la Sierra Norte para esta disciplina extrema. Es recomendada para principiantes.

Desde Otavalo se puede realizar una caminata hasta Peguche, que dura 40 minutos, por un tramo de la rehabilitada línea del tren. En carro demanda 10 minutos de recorrido.

A Peguche se llega fácilmente por senderos señalizados por Fakcha Llakta (Comunidad de la Cascada, en quichua), administradora del sitio.

En este mismo cantón, escondido en la vía que enlaza a las lagunas de Mojanda, está la cascada Taxopamba. Este cañón está ubicado a 6,4 km de Otavalo, y la integran dos saltos. El primero es de 15 metros de alto y el segundo mide 10 m. Los dos poseen un vado donde se puede nadar.

El agua es fría, pero transparente. Unos arbustos rodean la cañada. La operadora turística Natural Adventure realiza expediciones al sitio, explica su gerente Juan Manuel Mantilla.

Mapa del sitio: EL COMERCIO

Mapa del sitio: EL COMERCIO

Para ir a Taxopamba se debe tomar un vehículo hasta la comunidad de Mojandita. El viaje desde Otavalo en auto toma 20 minutos. Se puede alquilar un taxi o una camioneta. Luego, se camina otros 20 minutos para recrearse en las cascadas. Es ideal para experimentados.

En el noroccidente de Imbabura, próximo a las piscinas de Timbuyacu, en Urcuquí, está la cascada Conrayaro.
La caminata desde las piscinas de aguas termales dura una hora para llegar a Conrayaro. Se atraviesa por un sendero adornado de arrayanes y flores.

Gabriel Vaca, de We Love Adventure, comenta que esta cascada es su preferida. En la mayoría, el agua sigue su curso por las paredes, pero en Conrayaro unas piedras sobresalen en la parte alta y hacen que el agua caiga como un chorro.

Por ello, el descenso se efectúa por debajo del curso del agua. Una pequeña llovizna refresca durante el recorrido. Casi al final, el agua golpetea una pared vertical y el chorro se pulveriza formando con el sol pequeños arco iris.

Para tomar en cuenta:

-Se recomienda ropa abrigada, zapatos cómodos y repelente contra mosquitos.
-Lleve una gorra, gafas y bloqueador. No está de más una cámara fotográfica.
-​Hay otros saltos en Imbabura, Carchi y norte de Pichincha, para este deporte.

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