28 de junio de 2016 00:00

Escribano: una fuerte cornada le arrancó la safena y la femoral

Los banderilleros llevan a Escribano con premura hacia la enfermería de la plaza para ser atendido de urgencia. Foto: EFE

Los banderilleros llevan a Escribano con premura hacia la enfermería de la plaza para ser atendido de urgencia. Foto: EFE

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Agencia EFE y portales web (I)

El diestro Manuel Escribano, que sufrió una gravísima cornada el sábado en la Feria de Hogueras de Alicante, sigue ingresado en la UCI del Hospital Perpetuo Socorro de la capital alicantina y permanece estable dentro de la gravedad, según informó a EFE su apoderado, José Luis Blanco.

Escribano resultó cogido al entrar a matar al cuarto toro de la corrida, de la ganadería de Adolfo Martín, y fue operado en la enfermería de la plaza de una cornada en el Triángulo de Scarpa derecho, de entre 12 y 14 centímetros, que arranca las venas femoral y safena interna, además de evisceración de testículo izquierdo, con pérdida de superficie escrotal.

Tras esa intervención quirúrgica fue trasladado al Hospital Perpetuo Socorro, donde se le sometió el domingo a una segunda operación para favorecer el riego sanguíneo de la pierna. Según el parte médico, se han retirado los drenajes y las heridas se encuentran en buen estado. Ahora están pendientes del riego sanguíneo.

Mundotoro resumió así la tarde: ‘Fue una tarde pródiga en sucesos y con varias lecturas.  La primera, que el triunfo y la sangre de Escribano fueron de verdad. Con un lote de templada y enclasada embestida -muy mexicana- del interesante encierro de Adolfo Martín, el sevillano mostró raza y facultades, pero también temple, porque por momentos llegó a torear muy despacio. Suyo fue el protagonismo, más allá del grave percance que revistió de autenticidad todo cuanto hizo. Ureña, enfibrado y firme, también puntuó en su debut en este coso mientras Palazón, padeció con el lote más tecloso su falta de rodaje.

Escribano ya había encarrilado su tarde en el primero, un ‘adolfo’ precioso de hechuras, largo de viga y reunido de testa, que tendió a tardear y desparramar la vista pero luego fue obediente a los toques y tuvo calidad y profundidad. Lo trató bien Escribano, aguantó miradas y lo empujó para delante en una labor que transpiró seguridad y convicción.

Más fuerte el cuarto, tuvo pujanza en los primeros tercios, pero perdió fuelle en el último. Estuvo solvente durante toda la lidia Escribano, brillante en banderillas, y sobrado muleta en mano. Resolvió y manejó con recursos de torero puesto al albaserrada, de enclasada y ‘mexicana’ acometida, en faena larga y resuelta, que tuvo fases de toreo largo, limpio y muy despacioso. Triunfo manchado en sangre.

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