15 de marzo de 2016 00:00

Deportivo Quito quedó en acefalía y la crisis se agrava

Desde la derecha: Patricio Alvarado, Bladimir Dávila y José Gallegos (carpeta en mano) luego de firmar las renuncias. Foto: Mauricio Bayas / EL COMERCIO

Desde la derecha: Patricio Alvarado, Bladimir Dávila y José Gallegos (carpeta en mano) luego de firmar las renuncias. Foto: Mauricio Bayas / EL COMERCIO

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Mauricio Bayas

El acuerdo que firmó Deportivo Quito con la Cooperativa de Ahorro y Crédito Los Chasquis de Pastocalle fue por 20 años, pero solo duró 102 días. La ‘AKD’ inundada de deudas vive otro momento crítico en lo institucional.

Patricio Alvarado y Bladimir Dávila, presidente y gerente, oficialmente firmaron sus renuncias y se fueron del equipo azulgrana. Ellos se hicieron cargo del Quito en diciembre gracias a una resolución de la asamblea de socios.

La administración de Alvarado que recibió al equipo chulla en la Serie B tampoco pudo solucionar las deudas. El ofrecimiento de inyectar dinero no se cumplió.

Los directivos explicaron que la Cooperativa tenía un terreno de 2 000 hectáreas para poner como garantía.

Los inversionistas, según Dávila, no dieron los USD 14 millones y la presión de los acreedores volvió insostenible su continuidad. No quiso revelar los nombres de los inversionistas que tenían.
Tampoco explicó por qué entregaron cheques sin fondos a los acreedores. “Los inversionistas se han ido y nos han dejado solos. No podemos seguir al mando. Vamos a rendir cuentas porque no hemos robado. Venimos con manos limpias y nos vamos con manos limpias”, dijo Dávila.

Según la administración saliente, en los cuatro meses han pagado USD 300 000 con la venta de jugadores y con dinero de su bolsillo. Sin embargo, el Quito debe USD 400 000 a la Agremiación de Futbolistas del Ecuador. A eso se suma los tres meses de sueldo a la plantilla de este año. Los jugadores y el cuerpo técnico no han recibido sus salarios.

La salida de la directiva se dio en un día de tensiones en el complejo Ney Mancheno, en Carcelén. Alvarado y Dávila anticiparon su renuncia a la Asociación de Fútbol No Amateur de Pichincha (AFNA), pero hasta ayer en la mañana tuvieron intenciones de continuar al frente del equipo.

“Teníamos un inversionista, pero lamentablemente no logramos acuerdos y nos hacemos a un lado”, justificó Dávila. Un documento firmado por Alvarado en el cual no se aceptaba la renuncia presentada el viernes de Dávila convocó a un grupo de hinchas y a exdirectivos al complejo, por lo que hubo resguardo policial solicitado por Dávila.

José Gallegos, el secretario del club, acompañado de exdirectivos como Patricio Salazar, Ricardo Acosta, Freddy Mayorga, entre otros, se reunieron con los directivos salientes. El único punto que trataron fue el rompimiento del acuerdo y la revocatoria del poder otorgado.

Allí resolvieron que el convenio se rompería sin aplicar ninguna cláusula judicial.

Cuando firmaron el convenio se resolvió que ante un rompimiento del acuerdo de las partes se deberá pagar USD 2 millones. Esto no se aplicará por parte del club.

Gallegos anunció que mañana, a las 17:00, en las instalaciones de AFNA se resolverá si convocan a elecciones o hay dirigentes que se hagan cargo del club.

La convocatoria a la Asamblea tendrá tres puntos: la revocatoria del convenio firmado con la cooperativa, la revisión de lo aprobado por la asamblea en diciembre y la convocatoria a elecciones.

La nueva directiva que se haga cargo del equipo tendrá plazo hasta el 21 de marzo para negociar las deudas con la AFE.
Exdirectivos anuncian que asistirán a la Asamblea y se harán cargo del club.

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