14 de marzo de 2015 00:00

Los pequeños se divierten en la altura de los muros

Escalada Cumbayá. Foto: Paúl Rivas/ EL COMERCIO

Escalada Cumbayá. Foto: Paúl Rivas/ EL COMERCIO

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Paola Gavilanes
Quito

Andrés Maila tiene 10 años y escala paredes como un profesional. No le teme a la altura. El pasado sábado llegó a Cumbayá y apenas pisó las instalaciones de Vértigo Escalada, se cambió los zapatos y empezó a trepar, sujetándose de las presas (paredes).

La diversión inició en la zona de Boulder: una pared de poca altura, donde ejecutan movimientos cortos. Allí se lo vio sonreír e intercambiar un par de palabras con su padre, que le pedía tener cuidado.

Esa preocupación es válida, mencionó Roberto Égüez, pero aclaró que en Vértigo Escalada los niños cuentan con todas las medidas de seguridad. Se respalda además en la garantía que le dan los fabricantes de los implementos.

Égüez es el fundador de este sitio de diversión y deporte, un espacio cubierto de más de 400 m2, al que asisten niños desde los cuatro años. Los más pequeños de la casa llegan en compañía de sus padres. Ese fue el caso de Rafaela Peña (4 años), que exhibió sus habilidades para ascender en la zona de cuerdas altas, el pasado sábado.

Julián Encalada y Nicolás Hernández, de 8 y 12 años, respectivamente, también llegaron con sus padres. Lo recomendable, según Égüez, es que los niños asistan a cursos de esa disciplina a partir de los siete años, pero apoya que vayan más pequeños, siempre que tengan la asistencia de sus padres.

¿Qué destrezas desarrollan? Además de divertirse y compartir con el resto de participantes, los pequeños fortalecen el tronco superior, sobre todo, los músculos de los brazos y abdomen. “Cuando suben es como si hicieran abdominales”, cuenta Égüez.
Quien escala también gana flexibilidad y equilibrio, y mejora su nivel de concentración. Es por esa razón que guarderías de Europa cuentan con paredes de escalada adaptadas exclusivamente para ellos.

Según Égüez, esta práctica requiere del 33% de técnica, 33% de esfuerzo físico y 33% de concentración. La parte mental es la más difícil de vencer, ya que los principiantes temen caerse. Una vez superado ese temor, trepan los muros sin ningún problema. Suben con tranquilidad también porque en la zona de Boulder los espera una colchoneta, mientras que en la zona de cuerdas altas, los niños tienen el soporte de un trabajador de Vértigo. Peña, por ejemplo, trepó la pared mientras un joven sostenía la cuerda.

El único requisito para subir es colocarse los zapatos adecuados, que serán dos tallas menores a la que usualmente utilizan. En el mercado se los conoce como pies de gato o zapatos de escalada.

Es indispensable también el talco de magnesio, que se unta en las manos para contrarrestar el sudor y evitar resbalones. Ese polvo viaja con el deportista en una bolsa que se coloca en el arnés.

Los precios de los cursos y membrecías varían. Un curso de un mes cuesta USD 96, mientras que una clase de prueba tiene un costo de USD 6 y dura dos horas. Vértigo Escalada abre sus puertas todos los días, a excepción del 25 de diciembre y 1 de enero. En ese lugar alquilan los zapatos y accesorios para trepar las paredes: casco, arnés, bolsa para el talco...

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