5 de noviembre de 2017 00:00

La crisis promocionó nuevos goleros

El golero quiteño Rubén Lajones, del Clan Juvenil, se ha convertido en figura en los últimos partidos. Tiene 23 años y ha jugado cinco cotejos. Foto: David Paredes/EL COMERCIO

El golero quiteño Rubén Lajones, del Clan Juvenil, se ha convertido en figura en los últimos partidos. Tiene 23 años y ha jugado cinco cotejos. Foto: David Paredes/EL COMERCIO

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Reds. Quito y Ambato  (D)

El golero Rubén Lajones llegó los últimos días del pasado julio al Clan Juvenil. Un problema con su transferencia del Gualaceo casi lo deja sin actividad el resto de esta temporada.

Las inscripciones se cerraron en la Federación Ecuatoriana de Fútbol y Lajones encontró la única vía: la Reserva del Clan. Allí fue inscrito y luego ascendido a Primera.

El DT Julio Asad se cansó de los errores que cometían los experimentados Wilmer Zumba y Bonard García.

La crisis de malos resultados y la falta de recursos para buscar un refuerzo animaron al ‘Turco’ Asad a confiar en la titularidad de Lajones. El futbolista, de 23 años, ha sorprendido por sus atajadas en los cinco cotejos que ha jugado.

Uno de sus mejores amigos es Zumba. Ellos se conocieron en una pretemporada en Espoli (2006) y se reencontraron en el Clan. Lajones, por desempeño, le ganó el puesto.

El quiteño ha tenido una prueba de paciencia en su carrera. “Empecé en Liga de Quito (Sub 14 y 16). Jugué en Espoli en las series A y B. El año pasado estuve en Técnico Universitario y este año pasé por Gualaceo”, resume Lajones.

Desde que debutó en el fútbol profesional, en el 2011, adquirió la costumbre de regalar sus zapatos y guantes a los juveniles. ‘Lajo’, como le dicen en el Clan, gusta de escuchar música salsera y coleccionar autos pequeños.

Lajones; Gonzalo Valle, del Guayaquil City; José Cárdenas, de El Nacional; Edisson Recalde, de Independiente, entre otros, son arqueros que han sumado minutos en la Serie A en esta temporada.

En equipos de la Serie B también hay rostros nuevos. Deny Mideros, del Mushuc Runa; Claudio Castillo, del Colón; Mario Valero, del América; Jorge Pinos, del Santa Rita...

Los clubes han recurrido a arqueros de la cantera por la falta de dinero para contratar experimentados. Los salarios de estos van entre los USD 1 500 y 10 000.

Los dos goleros que más minutos han sumado en la Serie A son Pedro Ortiz, del Delfín, y Hamilton Piedra, del Cuenca.

La Serie B también es otra vitrina para goleros nacionales y extranjeros. En Técnico Universitario, el paraguayo Jorge Chena ha estado en 34 juegos. En Aucas, en cambio, está el colombiano Víctor Soto.

Pinos, del Santa Rita, por ejemplo, atraviesa un buen año y anhela subir a la A del 2018. Él, de 29 años, hizo carrera en Barcelona. Allí fue compañero de Gastón Sessa, Pablo Santillo y Máximo Banguera.

“Los entrenadores y dirigentes prefieren gente de experiencia. Si un golero comete un error en un partido clave puede ser el fin de su carrera. Si el delantero falla un gol no pasa nada”, manifiesta Pinos.
Francisco Reinoso, preparador de goleros de El Nacional, cuenta que en el club se trabaja en las canteras como una prioridad ante la crisis económica.

En los criollos hubo un inicio de año complicado por la lesión de Johan Padilla. Rotaron en la titularidad Darwin Cuero y José Cárdenas.

El plantel de los criollos tiene la costumbre de subir a entrenar a los juveniles y los talentos de la Reserva una o dos veces por semana con el equipo de Primera. “Con los goleros es clave para que vean los reflejos y los ejercicios que se hacen”, explica Reinoso.

Otro de los goleros que atraviesa un buen cierre de año es Carlos Espinoza, de Macará. El ‘Calolo’, como le conocen al imbabureño, se afianzó en la titularidad y le ganó el puesto al argentino Osbaldo Cabral.

Espinoza, de 29 años, sufrió el año pasado. Él sintió la crisis económica que golpeó al fútbol. Tras el descenso del Deportivo Quito a la Segunda Categoría se quedó en el desempleo. Madrugaba para viajar a Ipiales y adquirir mercadería.

Vanesa Carcelén, su esposa, le apoyó en su plan para lograr el sustento de sus hijos Carlos, de 3 años, y Johan, de 4.

El año pasado, Técnico contrató a Espinoza. En Ambato halló la oportunidad que esperaba y Macará lo retuvo para este año. Sin embargo, el buen nivel de Cabral influyó para que no sea titular.
La estatura, reflejos y el juego aéreo, que mostraba desde que jugaba en la ‘AKD’, llamaron la atención del DT Paúl Vélez, del Macará.

“Hay chicos de la Serie B que se pierden al no tener la oportunidad en la A. Ellos pueden llegar a la Tricolor”, dice Vélez.

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