19 de septiembre de 2016 00:00

La crisis desinfla al fútbol; el déficit es de USD 60 millones

El futbolista Eddie Guevara visitó el viernes 16 de septiembre de 2016 el complejo del Quito para pedir papeles. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO.

El futbolista Eddie Guevara visitó el viernes 16 de septiembre de 2016 el complejo del Quito para pedir papeles. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO.

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Mauricio Bayas y Bolívar
Velasco.  Redactores (D)

Los futbolistas se desmayaban en las prácticas del Deportivo Quito. Se entrenaban sin desayunar. Eddie Guevara, esmeraldeño, cuenta que pasaban sustos y angustias porque no había ni agua en el complejo Ney Mancheno, en Carcelén (norte de Quito).

El defensa, de 26 años, se quedó en el desempleo por el descenso de la ‘AKD’ a la Segunda categoría. Tampoco puede jugar en otro lado. Las inscripciones están cerradas en las series A, B y en la Segunda hasta el próximo año.

Él tiene el apoyo de su familia y unos ahorros para subsistir. Ahora se entrena por su cuenta por su domicilio.

Deportivo Quito inscribió a 64 jugadores en este año para participar en el torneo de la B. Se quedaron en el desempleo y sin cobrar seis meses. Además, dejaron de entrenarse.

“He cobrado febrero en siete cuotas. Firmamos los roles sin que nos paguen. Lo hicimos para no perder puntos”, describe Guevara, que llegó hace tres años a la ‘AKD’.

La crisis en el fútbol es evidente. En los clubes de la Serie B hay alrededor de 120 jugadores que no están al día en sus salarios y ya han reclamado.

Gualaceo, Olmedo y Liga de Loja pasan apuros y se atrasan entre dos y tres meses. En esta categoría, en la FEF, están registrados 536 futbolistas en los 12 clubes en este año.

El reglamento de la FEF obliga a los equipos a presentar roles de pago hasta con 30 días de retraso del mes trabajado, norma criticada por el gremio de futbolistas. Cuando incumplen son sancionados con la resta de puntos en la FEF.

“En Olmedo y Liga de Loja se pidió a los jugadores firmar roles sin pagar. Hay reclamos permanentes de nuestros agremiados porque subsisten con lo poco que les pagan”, denunció Jorge Guzmán, directivo de la Asociación de Futbolistas del Ecuador (AFE).

El gremio tiene un cálculo: el 90% de unos 3 500 futbolistas registrados en los 184 clubes (series A y B con Segunda categoría) ganan entre USD 150, 360 y 3 000. Solo un 10% recibe salarios que van entre los USD 5 000 y 45 000 al mes.

En los equipos de la Serie A, el Deportivo Cuenca es el que está atrasado tres meses en los salarios. El club tiene una plantilla con 25 jugadores. “Hemos tenido que apoyar a los jóvenes. Perdimos un punto y es duro. No nos pagan”, reveló Luis Fernando Saritama.

Los problemas asfixian a los futbolistas. Robinson Sánchez, golero y capitán de Liga de Loja, detalla que en la ciudad se han realizado colectas de dinero como fórmula de apoyo.

Hace tres semanas, el Sindicato de Choferes de Loja facilitó un bus para que se presentaran en Portoviejo. Además de los salarios atrasados hay deudas por pagar a la AFE .

Álex de la Torre, vicepresidente de la FEF, aclaró que en la Comisión Disciplinaria se exige el cumplimiento de los salarios y las deudas. “Hemos pedido responsabilidad con los presupuestos”.

Sin embargo, la crisis se desbordó. La AFE calcula que hay deudas de los clubes por USD 20 millones con jugadores.

En los últimos cinco años, los sueldos superaron los USD
50 000 y eso disparó el saldo rojo. Hay reclamos por salarios del 2013, 2014 y del año pasado. El déficit de los 24 equipos supera los USD 60 millones. Una cifra que puede aumentar cuando todos los planteles transparenten sus balances financieros.

El escenario para los directivos del fútbol es adverso. Fabián Serrano, presidente del Gualaceo, hace números para explicar la situación crítica.

“Cada partido nos significa un gasto de USD 1 000. La gente no va al estadio y tenemos que pagar para jugar. Así es difícil competir. Debemos dos meses y medio”, admitió.

Otra muestra es lo que le pasa al Espoli, club que en 11 partidos de la primera etapa recaudó USD 6 868. Pero su contraste es que gasta USD  1 300 en programar cada juego.

En los 12 equipos, la principal fuente de financiamiento son los derechos de televisión. Este año, cada uno recibirá USD 300 000 por ese concepto.

La informalidad impera en la Segunda categoría

Daniel Castillo, de 24 años, es lateral izquierdo en el Talleres de Santo Domingo. Alterna el fútbol con su profesión de contratista de empresas constructoras. Se vinculó al club hace dos años. William Rengifo (21), en cambio, tiene que alternar las prácticas con su oficio de albañil o pintor de casas.

Los sueldos en el club son de USD 200. La plantilla de 25 jugadores se entrena una o dos veces a la semana. No tienen estadio fijo. Practican en el complejo Ramia Avenatti y en una cancha privada ubicada en la vía a la parroquia rural San Jacinto del Búa.

Para sostener la economía del equipo necesitan unos USD 10 000 al mes. Solo en pago de sueldos de los jugadores y el cuerpo técnico se requieren USD 6 000.

La puerta de acceso al fútbol profesional es la Segunda, pero este es un torneo más informal que profesional. Según los estatutos de la FEF, las 22 asociaciones son encargadas de regular el torneo en la primera fase. Eso permite que cada año aparezcan clubes de papel. Sin ningún tipo de infraestructura ni financiamiento.

¿Ejemplos? En Tungurahua, este año, participó el Indi Native. Jugó dos partidos y se desapareció. La FEF vigila la realización del torneo, pero no comprueba el sostenimiento económico ni las estructuras de los equipos.

Hay anomalías. Son frecuentes las historias de los jugadores que firman contratos por un año y solo reciben algo de dinero por tres meses. Tiene más tintes de amateur que estructura de equipos de fútbol.

Este año participaron 160 equipos. Actualmente quedan 33 en la segunda fase. Dos, el Bolívar de Tungurahua y la Tebaida de Loja, se retiraron por problemas económicos.

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