11 de January de 2014 00:02

Cojitambo prueba al escalador en 180 rutas

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Un borde de la roca sirve para colocar la punta del pie derecho que sostiene su cuerpo. Su mirada busca ansiosamente otro punto de apoyo, algún orificio, se sostiene con los dedos y sigue ascendiendo.

Axel Rajewski se nota sereno y confiado que llegará a la meta. El escalador canadiense, de 58 años, sabe lo que hace. Se muestra seguro porque conoce las 180 rutas existentes en el cerro de Cojitambo (Azogues), cuyo pico de roca volcánica tiene una altura de 3 076 metros sobre el nivel del mar. Está ubicado a 25 kilómetros en el norte de la capital azuaya.

De las vías existentes, 70 fueron abiertas por el Ministerio de Turismo e inauguradas el pasado 15 de noviembre. Para ello, se hicieron estudios y se definieron lugares seguros. El trayecto fue marcado, limpiado y se colocaron anclas.

Los quiteños Felipe Guarderas y Roberto Morales, expertos en escalada, también trepan las desafiantes vías (con vegetación en algunos casos). Se agarran de la roca como si tuvieran un imán en sus dedos, localizan bordes y hoyos con cierta facilidad.

Mientras ellos ascienden, desde la parte alta se observan viviendas de uno y dos pisos, dispersas o en medio de sembríos y árboles de eucalipto. Es un mirador espectacular, se aprecia una panorámica de la parroquia Cojitambo, Azogues y una parte de Cuenca.

Las rutas están disponibles por niveles, desde principiantes hasta expertos. Los escaladores deben tener equipo de seguridad (calzado, arnés y un dispositivo de amarre) y un guía. Si se suelta de la roca está protegido por una cuerda que es sujetada por el guía que está en el piso. El escalador siente un tirón en la cintura al caer.

Según el escalador Juan Gabriel Carrasco las rutas varían entre los 10 y 200 metros de longitud. Pueden practicar desde niños de cinco años hasta personas de la tercera edad.

La emoción invade a las personas que no siendo expertas coronan una ruta. Para llegar a las respectivas vías hay que cruzar senderos y campos cubiertos de vegetación.
Rajewski se siente identificado con este escenario natural, tras su experiencia en Cotopaxi, Chimborazo y Tungurahua. “Está a una hora de Cuenca, tiene rutas complicadas, pero no son peligrosas”. Él vive en el país desde el 2013.

El Ministerio de Turismo invirtió USD 100 000 en el acondicionamiento de las 70 rutas, para promocionar los destinos de aventura en el país.

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