8 de marzo de 2016 13:41

Francisco Paéz bajó de peso para triunfar en el ciclismo

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Carlos Augusto Rojas

Francisco Páez se sentirá profundamente satisfecho si tan solo “una persona se levanta del sofá y sale a caminar” después de conocer que él pudo bajar 85 libras y que mantiene un peso saludable con ayuda del deporte.

El empresario de 52 años, al que todos conocen como Frisco, sobrepasó las 280 libras, por lo que a parte del inconveniente estético llegó a sentir que la respiración le faltaba y algunas noches hasta se despertó sobresaltado con la sensación de ahogo.

Por eso, hace poco más de ocho años, este padre de familia tomó una decisión trascendental y se sometió a una operación en la que cortaron parte de su estómago. "Llegué a vivir con el miedo de que un infarto podía presentarse en cualquier momento. El sobrepeso implica un montón de males, presión, daños de articulaciones. No es bueno para nadie".

Después de la operación, la clave ha sido la actividad física para mantenerse en forma y no volver a ganar peso innecesario. Optó por la bicicleta, vehículo al que tuvo afición desde la infancia, y como consecuencia de empezar a entrenarse alcanzó la resistencia para correr en pruebas de atletismo como la Quito-Últimas Noticias 15K y hasta se ha ido pedaleando desde la capital ecuatoriana hasta la playa, en compañía de una docena de amigos, “lo que siempre fue un sueño para mí”.

Nelson Bolívar Vásquez, el reconocido entrenador ecuatoriano, admira a su pupilo. “Es un verdadero ejemplo, porque no es fácil perder peso y mantenerse con buena actitud y salud gracias al deporte”.

Páez no se obsesiona con lograr podios en competencias, pero sí se plantea retos deportivos que lo mantienen motivado para salir a pedalear unos cuatro días por semana. Su resistencia sobre la bici lo llevó a conformar una posta para el Ironman 70.3 Ecuador, que se realizó en Manta en el 2015. Para la edición de este año está otra vez inscrito y será el encargado de recorrer los 90 km del ciclismo, como parte de un equipo. Para completar el reto, uno de sus compañeros nadará 1,9 km y el otro correrá 21 km.

El quiteño complementa su ejercitación con partidos tenis y a veces hasta juega fútbol. “El deporte es una manera de cambiar la vida y no toma mucho tiempo. Algún rato en la noche, al mediodía, o caminar media hora en la madrugada. Hay que hacerlo como un rito, a cierta hora, y los resultados se ven. Uno se siente más saludable y la vida cambia”, explicó el ciclista que también ha participado de un ‘Gran Fondo’ en Nueva York (EE.UU.) y otro entre Santo Domingo y Esmeraldas, cada uno de más de 160 km. “El deporte nos llena de energía, de oxígeno, de vitalidad, de positivismo y además nos permite encontrar buenos amigos que están en lo mismo. En lugar de irnos de excesos, es más reconfortante quedarse en casa, descansar bien y levantarse temprano para entrenar. Eso, créame, no tiene precio”.

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