3 de abril de 2015 21:28

Las ‘carishinas’ promueven un nuevo estilo de convivencia

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Paola Gavilanes

Ellas recorren diariamente de 20 a 30 kilómetros. Unas van hacia el norte de Quito, otras hacia el centro y al sur, sin importar si llueve o hace sol.

Una muestra de ello se evidenció el pasado jueves (2 de abril). Eran las 19:00 y la lluvia caía sobre el parque Gabriela Mistral, en el norte de la ciudad. Allí, las calles lucían semivacías.

A esa hora solo se observaba a uno que otro peatón correr para escapar del agua y a dos ‘carishinas’ que escampan bajo el techo de una panadería, cada una apoyando sus brazos sobre una bicicleta. Una de ellas es seducida por el olor del pan, mientras que Ximena Paltán espera al resto de sus amigas.

Ellas, precisamente, forman parte de Carishinas en Bici, un colectivo integrado por mujeres que buscan apropiarse del espacio público. Y también reivindicar el término ancestral, de ociosa, machona...

Su forma de hacerlo es recorriendo las calles sobre una bicicleta. Ambas lucen chompas gruesas para mitigar el frío, pues aunque sople viento y caiga lluvia nada detiene su deseo de andar en bici.
El colectivo está integrado por 15 mujeres de diferentes edades. Unas tienen 20, 22, 25, otras 29, 31 años…

Ese grupo de chicas es el que trabaja a menudo en la organización. Sin embargo, cuando hay pedaleadas –como se conocen a los paseos sobre bicicletas– decenas de mujeres se unen para ciclear.

Además de apropiarse del espacio público, según Paltán dominado por los automóviles, buses y motos, ellas buscan visibilizarse y demostrar que es posible una convivencia saludable entre quienes usan autos y quienes optan por un medio alternativo de movilización, como lo es la bicicleta.

Carishinas en Bici apareció después de un Alleycat (2010), una competencia de hombres y mujeres sobre sus bicicletas. El trofeo se lo llevaba la primera persona en llegar a la meta después de pasar por diferentes puntos de la ciudad, sorteando el tráfico, el clima o imprudencias de los peatones.

La prueba, que al inicio se realizaba tres veces al año, tuvo como gestora a Charlotte Fagan, una estudiante estadou­nidense que llegó al país para hacer un estudio del uso de la bicicleta en Quito.

Tras su salida, Elena Romero, Gabriela Gallardo, Leandra Macías, Sofía Bravo y Paltán tomaron la posta y así fue como se creó el colectivo y el Alleycat tomó el nombre de Carishina Race (ahora son dos competencias al año).

El término ‘carishinas’ también apareció por interés de Fagan. Cuenta Paltán que la palabra usada para calificar a una mujer que “hace tareas de hombres” le llamó la atención
y para darle otro sentido se apropiaron de ella.

Ahora, todas dicen estar orgullosas de ser ‘carishinas’. Lo único que les molesta, concuerdan las chicas, es que ciertos hombres las agredan con palabras soeces mientras recorren la ciudad.
El pasado jueves, las integrantes de este colectivo lucían descomplicadas. Aprovechaban, eso sí, cada ocasión para invitar a más mujeres.

Gallardo, conocida entre las ‘carishinas’ como ‘Gabo’, enumera las ventajas de pertenecer a ese colectivo: “Tomas tus propias decisiones. Tú eliges por dónde vas. Vas segura. Nadie te aplasta en el bus. No te mareas ni asfixias”.

Tras mencionar la lista, Gallardo sonríe al mirar el movimiento de cabezas de sus compañeras, que le dan la razón.
Otra de las ventajas, según Gallardo, es que optimizan tiempo. Ella vive en la Villa Flora, sur de Quito, y trabaja en la 6 de Diciembre y Whymper.

Cuando se moviliza en bus demora entre 60 y 75 minutos cruzar la ciudad. En bicicleta, llega a su trabajo y viceversa, en 30 minutos.

Lorena Gallardo lleva cuatro años junto a las Carishinas en Bici y está feliz. A ella le motiva el trabajo que realiza el colectivo, aunque reconoce que aún faltan medidas de seguridad para que las mujeres puedan recorrer con tranquilidad las calles de la ciudad, en donde cada segundo suena un claxon más fuerte e intenso que otro.

“Pero hay que aprender a convivir”, sentenció ‘Gabo’ y es por esa razón que Carishinas en Bici invita cada jueves a más mujeres para cumplir con las Pedaleadas urbanas de mujeres para mujeres, que se realiza este día de la semana.

El punto de reunión es el parque Gabriela Mistral, a las 18:00. Si llueve aplazan la hora.

La Masa Crítica la hacen el último jueves de cada mes y allí participan mujeres y hombres de diferentes colectivos.
También hay salidas a lugares rurales. El viernes pasado, por ejemplo, fueron al Pasochoa. Una experiencia única porque comparten con gente, dicen.

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