22 de agosto de 2015 18:28

Ibargüen y Culson a paso firme por Latinoamérica en Mundial de atletismo

No hubo medallas para la región en este primer día, pero tampoco se esperaban en las pruebas que repartían metales. Foto: Agencias

No hubo medallas para la región en este primer día, pero tampoco se esperaban en las pruebas que repartían metales. Foto: Agencias

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Agencia AFP

El atletismo latinoamericano vivió en la primera jornada del Mundial de Pekín-2015 la participación de varias de sus esperanzas de medalla, con suerte desigual: la colombiana Caterine Ibargüen y el puertorriqueño Javier Culson empezaron con buen pie, pero el brasileño Thiago Braz quedó fuera inesperadamente en salto de pértiga.

No hubo medallas para la región en este primer día, pero tampoco se esperaban en las pruebas que repartían metales (maratón y 10 000 metros masculinos, lanzamiento de bala femenino) .

Por ello, las rondas de calificación fueron el centro del interés para los competidores latinoamericanos.

Con el adiós prematuro del joven Braz, Brasil, a un año de los Juegos Olímpicos de Rio-2016, sigue agravando la crisis de su atletismo y ahora sus opciones de medalla parecen centrarse en la veterana Fabiana Murer, de 34 años y campeona del mundo en 2011.

Thiago Braz, que llegaba con el cuarto mejor resultado mundial de la temporada (5,92) , se quedó en un inusual 5,65 metros, a apenas cinco centímetros de estar en la final.

Los problemas físicos sufridos a lo largo de este año terminaron pasando factura a una de las grandes promesas brasileñas.

“Ha sido un problema de cabeza y de técnica. Ahora tengo que pensar en preparar 2016, que es un año importante por los Juegos Olímpicos en mi país. La base será tener una buena preparación y no lesionarme, para poder llegar en óptimas condiciones a esa cita en casa”, afirmó Braz a la AFP .

Brasil mitigó la desilusión con la clasificación de Augusto De Oliveira a la final de pértiga y de la veterana Keila Costa a la de triple salto.

Rumbo a un nuevo oro

Colombia tuvo un día más feliz, con la clasificación de su estrella Caterine Ibargüen y Yosiry Urrutia a la final de triple salto, y los pases de Rafith Rodríguez (800 metros) y Muriel Coneo (1.500 metros) a las semifinales.

Pero antes todo con el buen debut de Ibargüen, que cumplió la misión de clasificarse con un único salto.

“Llego en óptimas condiciones. He hecho una gran preparación. Pasar a la final con un salto es para ahorrar un poco de energía y eso a la vez genera confianza. Por eso es lo que habitualmente ordena mi profesor, siempre tratar de hacer un salto”, explicó.

Sólo una saltadora consiguió un mejor resultado que la colombiana en las calificaciones, la búlgara Gabriel Petrova, que llegó a 14,44 metros.

Tras lograr el bronce mundial en Daegu-2011 y la plata olímpica en Londres-2012, Ibargüen consiguió el oro en el Mundial de Moscú-2013, por lo que ahora llegará a Pekín como defensora del título.

El lunes será la gran final en la que Ibargüen partirá como favorita a un nuevo oro.

Por su parte, el puertorriqueño Javier Culson, dos veces plata mundial (2009, 2011) y una bronce olímpico (2012) , empezó con tranquilidad su camino a una nueva final.

Se clasificó para la final con un crono de 49.02, siendo tercero en su serie, en la que los cuatro primeros se clasificaban automáticamente sin esperar a los tiempos de repesca. En los últimos metros el boricua levantó el pie del acelerador, pensando ya en la semifinal del domingo.

El argentino Germán Chiaraviglio habla con su entrenador tras uno de sus saltos con pértiga. Foto: EFE

El argentino Germán Chiaraviglio habla con su entrenador tras uno de sus saltos con pértiga. Foto: EFE

Buen inicio de Argentina y Chile

También fue un buen día para Argentina, con la clasificación de Germán Chiaraviglio para la final de pértiga, llegando a 5,70 metros, a apenas cinco centímetros de su mejor marca personal, la que le sirvió en julio para ser plata en los Juegos Panamericanos de Toronto.

Chile vivió una jornada de emociones encontradas con su lanzadora de bala Natalia Ducó, que hizo historia con un noveno puesto, el mejor de una mujer de su país en un Mundial de atletismo, pero que terminó llorando de pena y rabia porque vio cerca conseguir algo más.

Sólo pudo llegar en la final a 17,98 metros y con un poco más podría haber finalizado en una mejor posición, por lo que sintió que fue una gran oportunidad perdida.

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