5 de marzo del 2016 00:00

Las zarigüeyas son las segundas más rescatadas

Los anima­les silvestres son transportados al Fondo Tueri, en el Hospital  veterinario de la USFQ, para su rehabilitación. Foto: Cortesía, Fondo Tueri

Los anima­les silvestres son transportados al Fondo Tueri, en el Hospital veterinario de la USFQ, para su rehabilitación. Foto: Cortesía, Fondo Tueri

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Isabel Alarcón
Redactora (I)
ialarcon@elcomercio.com

Aunque son los casos más comunes, los rescates de animales en Quito no se limitan solo a los perros. Burros, caballos, conejos, boas, aves y zarigüeyas son algunas de las especies de fauna urbana y silvestre que cada día son encontradas en la ciudad.

Según un estudio del Centro de Operaciones de Emergencias del Distrito Metropolitano (COE), las raposas, también conocidas como zarigüeyas, ocupan el segundo lugar de los rescates realizados desde el 2015 por esta entidad. Se ubican por encima incluso de los felinos.

Carmen Ribadeneira encontró uno de estos animales en el valle de Los Chillos. La raposa había sido maltratada por un grupo de estudiantes que mataron a pedradas a su madre y a las otras crías.

Al ver al animal pequeño y desnutrido, Ribadeneira se lo llevó a su hogar. Lo empezó a alimentar con fruta y miel de abeja y lo tenía abrigado para que recuperase fuerzas.

Debido al golpe que había sufrido, la zarigüeya tenía una discapacidad que hacía que requiriera de varios cuidados. Decidió quedarse con ella y no entregarla a una fundación, hasta que se recupere.

Al principio, cuenta Riba­deneira, la raposa permitía que la acariciaran, pero después sus instintos fueron aflorando y solo se acercaba para recibir su comida nocturna.

Una noche, después de una tormenta, la raposa desapareció. Ribadeneira y su familia creen que se dirigió al bosque, cerca de su hogar, donde podrá vivir tranquilamente después de ocho meses de haber recibido todos sus cuidados.

Christian Rivera, director del COE, explica que es común que esta especie sea víctima de maltrato debido al desconocimiento de las personas. Muchos creen que es un roedor, cuando en realidad es un marsupial, y es parte de la fauna silvestre de la ciudad.

En total se han rescatado 47 animales silvestres. La mayoría ha sido encontrada después de desastres naturales como incendios o inundaciones.

Algunos han sido víctimas de maltrato físico, tráfico animal y hay especies como los halcones de ciudad que se pierden y terminan estrellándose contra la ventana o puerta de alguna casa.

Ese fue el caso que reportó María José Aguirre, quien un día encontró al ave afuera de su hogar. Al principio pensó que se levantaría y se iría volando. Pero el animal se instaló en uno de los árboles de su jardín. Decidió llamar al ECU 911 para pedir ayuda.

Esto es lo que se debe hacer, explica Rivera, cuando las personas encuentran uno de estos animales en una situación de emergencia. Después, son llevados al zoológico de Guayllabamba o al Hospital Docente de Especialidades Veterinarias USFQ, donde opera el Fondo Tueri.

Este último es una institución que consigue fondos para la atención veterinaria de los animales rescatados. Allí se averiguan la procedencia y las condiciones en las que se encontró al animal y se lo pone en un período de cuarentena.

Andrés Ortega, director del Hospital Docente de Especialidades Veterinarias USFQ, explica que solo el 20% de los rescatados logran ser rehabilitados para que se adapte nuevamente a vivir en su hábitat; el resto debe permanecer en cautiverio y bajo vigilancia.

Aunque la expansión de la ciudad ha causado que sea más común encontrar a estos animales en las zonas urbanas de Quito, el mayor problema, para Ortega, es el comercio ilegal de especies.

Actualmente hay 74 animales en este centro que están intentando recuperarse. En los últimos tres años han recibido
2 500 ejemplares silvestres. La cifra todavía es alta, considera Ortega, pero disminuirá si se continúa difundiendo los pe­ligros del comercio ilegal.

En contexto

Para denunciar una emergencia relacionada con bienestar animal puede hacerlo al ECU 911 y comunicarse con el COE Metropolitano. Las denuncias son anónimas. La fauna urbana estransportada a Urbanimal o a fundaciones.

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