5 de octubre de 2017 17:00

Testimonio de la madre de David Romo: ‘Mientras las autoridades no se pongan en nuestro lugar, siempre van a manejar las investigaciones de una manera indolente’

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María Belén Merizalde

5 de octubre del 2017. Dos personas han sido detenidas. La Fiscalía sostiene que son sospechosas de asesinato de David Romo, desaparecido el 16 de mayo del 2013 cuando viajaba en un bus de transporte público, cerca de la Mitad del Mundo, Quito.

Alexandra Córdova se aproxima apacible hasta el aparador del comedor de su departamento de la Mañosca. Recoge fotografías de un cajón y las lleva a la sala. Repasa con imágenes el crecimiento de su niño, David Romo, antes de ofrecer un refresco de manzana, antes de quebrarse con la versión de la Fiscalía, antes de clamar verdad.

"Para mí sigue siendo igual que el primer día. Pese a que la Fiscalía maneja una hipótesis que para mí era desconocida (el asesinato), el expediente estuvo con una reserva de más de dos años, donde jamás me comunicaron absolutamente nada. Es algo que no alcanzo a comprender cómo hay una formulación de cargos por presunto asesinato cuando mi hijo está desaparecido, cuando no se investigaron a las personas que iban en el bus número 4 de la Compañía Transhemiféricos, porque fue el lugar donde mi hijo desapareció.

Y si es verdad esa (nueva) hipótesis que están manejando tanto la Policía como la Fiscalía, ¿quién llevó a David a ese lugar que es completamente distante (una clínica para tratamiento de adicciones en Pisulí, a 17 kilómetros de distancia) de donde mi hijo fue visto por última vez?

Tanto es así que David fue víctima de un robo de su teléfono celular por parte del controlador de esa unidad, pero lastimosamente esas preguntas no han sido contestadas ni por Fiscalía, ni por Policía.

A mí lo que me extraña es que esta hipótesis salió el 7 de noviembre de 2013, cuando un agente a cargo de la investigación, mediante una fuente humana, que hasta ahora no sé quién es y tampoco consta en el proceso, había manifestado que vio a mi hijo ahí (en la clínica).

Alexandra Córdova en su departamento de la Mañosca, norte de Quito. Foto: Alfredo Lagla/EL COMERCIO

Alexandra Córdova en su departamento de la Mañosca, norte de Quito. Foto: Alfredo Lagla/EL COMERCIO


Hay muchas versiones, muchas que dicen que mi hijo fue asesinado en ese lugar, pero esta muerte se llevó de diferentes maneras. Una de ellas es que lo descuartizaron, lo hicieron mil pedazos y lo mezclaron con las heces de los animales y lo enterraron.

Una nueva versión que está en la audiencia de formulación de cargos en cambio dice que lo amarraron a un tecle, lo martirizaron y luego con un hacha cortaron su cabeza y la partieron en dos.

No sé cuál de todas estas versiones es la verdadera, porque en torno a la desaparición de mi hijo hay cientos, miles de versiones que no han sido confrontadas, miles de investigaciones, de versiones, incluso de las personas del bus, que cambian una tras otras y hasta ahora no sé cuál es la verdadera.

Lo que sí sé es que me hijo desapareció en esa unidad (de transporte), pero la Policía no ha investigado eso, no ha investigado cómo llegó David a esa clínica, dónde está David. Hay un presunto asesinato y el cuerpo de mi hijo no está.

Son investigaciones con muchos errores, con gravísimos errores. Y no son solo errores, sino delitos, porque dentro de esta investigación hay versiones con firmas falsas.

Qué fue lo que pasó ahí, quién realizó esas versiones falsas, quién adjuntó esas versiones falsas a un expediente, cuando todos sabemos que son los fiscales y los investigadores los que están presentes en la toma de versiones. Ante esto las autoridades no han logrado o no han querido esclarecer, porque después de más de cuatro años era hora de una respuesta.

La madre de David Romo dice que existen muchas versiones en el caso de su hijo. Foto. Alfredo Lagla/EL COMERCIO


El propio exministro del Interior, José Serrano, reconoció en un medio los errores de la investigación, esas demoras injustificadas, reconoció que mi hijo está muerto. Por qué se demoraron tanto tiempo para decirme que mi hijo está muerto y no solo decírmelo, sino para entregarme el cuerpo de mi hijo. Son cuatro años y mi hijo sigue desaparecido.

No me deja tranquila esta detención que se ha hecho, porque mi hijo no está. Al que busco es a David, al que busco es a mi hijo, a ese ser tan especial que me arrebataron aquel 16 de mayo de 2013. ¿Cómo poder estar tranquila, cómo confiar en esas investigaciones si desde el inicio hubo muchos errores?

Un error tan elemental como es buscar el teléfono de David a través de un IMEI, pero lo buscaron con un IMEI diferente al que tenía David y lo más extraño es que lo encontraron.

Con David yo hablé esa noche del 16 de mayo de 2013 a las 22:22, pero esa llamada jamás la encontraron y a mí solamente siendo la madre me bastó irme a la compañía de teléfonos y pedir el detalle de llamadas y es por eso que esa información está en el expediente.

Luego, la reconstrucción de los hechos basada en hechos que no sucedieron esa noche. El fiscal permitió que esa noche sea diferente, una reconstrucción de los hechos en la que había muchos desfases, incluso en el tiempo, porque David a las 22:22 estaba cerca de la casa, pero esta reconstrucción la hicieron saliendo a las 22:30 del terminal de La Ofelia. El bus en el que mi hijo iba jamás llegó a la terminal de Rumicucho, pero la reconstrucción de los hechos la hicieron llegando hasta ese lugar.

¿Por qué el fiscal permitió todo eso, por qué los agentes investigadores permitieron todo eso, cuando estaban conscientes de que eso no se apegaba a la realidad?

Es todo eso que ha llevado que después de cuatro años y cuatro meses mi hijo continúe desparecido. Seguiremos en esta lucha porque no solamente es David, son más de 3 000 personas que están desaparecidas, más de 3 000 personas que seguimos pidiendo verdad y justicia, 3 000 personas que deben ser encontradas, pero con investigaciones efectivas y transparentes, que lamentablemente no existen.

Han sido cuatro años llenos de dolor, de incertidumbre, de impotencia al no saber cómo hacer para que las autoridades reconozcan sus debilidades, sus falencias, para que logren entender que estamos buscando a esa persona tan especial, a nuestros hijos. Lamentablemente mientras estas autoridades no se pongan en nuestro lugar, mientras ellos no vivan nuestro dolor, creo que siempre van a manejar las investigaciones de una manera indolente como ha sido en estos cuatro años y cuatro meses en los que mi hijo sigue desaparecido.

En estos más de cuatro años de investigaciones de la desaparición de mi hijo lo que he exigido al Estado ecuatoriano y a sus autoridades es que me entreguen a David, que me lo entreguen vivo, vivo como estaba esa noche. Y si no es así, su cuerpo. Pero tampoco tengo eso".

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