8 de diciembre de 2017 00:00

81 tanqueros repartieron al menos 7 000 m³ de agua en Quito el 7 de diciembre

Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO
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Redacción Quito

Iban cargados de botellas, tinas, bidones y lavacaras el jueves, 7 de diciembre del 2017, en la intersección de las calles Quitumbe Ñan y Cóndor Ñan, en Quitumbe, sur de Quito. Era como una procesión de penitentes en busca de la salvación que, en este caso, eran unos pocos litros de agua, bajo un sol inmisericorde.

¿Qué hacer ante la falta de agua?

Quitumbe es uno de los 171 barrios que, desde la tarde del miércoles, se quedaron sin agua por un deslizamiento en la escombrera de El Troje que ocasionó el daño del canal de agua Pita-Puengasí.

Afortunados ellos. Desde las 08:00, una autobomba de los Bomberos les dio agua. No había una cantidad límite para entregar y familias enteras se acomodaban en filas interminables, con un sol bravísimo que quemaba con un nivel 11 de radiación solar, que es alto.

Marisol Fraga, vocera de Agua de Quito, indicó que de 81 tanqueros repartieron 7 000 m³ de agua. “Quito no tiene problemas de agua, por eso no hay tantos tanqueros, algunas ciudades fueron solidarias y enviaron sus unidades. Sabemos que no se puede cubrir toda la ciudad y pedimos comprensión”, dijo Fraga

Milton Bravo vive en la etapa 4 de Quitumbe. Es jubilado y el jueves hizo dos viajes junto a su esposa para recoger agua. En su casa son tres personas. “Son ocho cuadras desde mi casa hasta la Cóndor Ñan. Nos tocó recoger agua a mi esposa y a mí porque mi hijo trabaja. Él tuvo que salir sin bañarse, pero con bastante colonia”.

Los tanqueros de Agua de Quito no llegaron a todos los lugares. Mercedes Gavilanes buscaba llenar su ollas y tinas. Fue con sus dos hijos pequeños. Llegó a las 07:00 a la calle Morormoro y era de las primeras en la fila. “Cada media hora nos dicen los agentes de Tránsito que ya viene el tanquero. Van a ser las 12:00 y nada”, dijo con su piel roja por el sol acosador.

La desesperación por falta de tanqueros llevó a la gente de Solanda a recoger agua de la pileta del Mercado Mayorista y, de paso, refrescarse la cara, los brazos. Mirtha Cabezas estuvo allí. Su esposo se fue a trabajar y dejó a sus dos niños pequeños a cargo del hijo mayor de 11 años. Desde las 08:30 hizo tres viajes hasta la pileta, en los cuales invertía 20 minutos de ida y otros 20 minutos de regreso, con dos bidones.

Pero si hubo personas que se cargaron de paciencia, otras no tanto. Unos 100 moradores del barrio Patrimonio Familiar (suroriente) cerraron la av. Simón Bolívar, sentido sur- norte, para exigir agua. Olga Simba dijo que si no les daban una solución cerrarían toda la vía. A las 13:40 llegó una motobomba de los Bomberos con agua. No era cristalina. No importó, estaban hartos del calor... todos se abalanzaron a pedir agua.

En el sur, se informó que hubo la retención de un tanquero. Agua de Quito no quiso dar más detalles del incidente, pero confirmó el dato. Pidió la comprensión de los afectados y la solidaridad de las personas que tienen agua, para que no la gasten en demasía.

En el norte, en La Floresta, La Tola y El Dorado el agua fue irregular. Los vecinos estaban molestos porque hasta as 14:00 no había pasado el tanquero.

Evelyn Cuvi trabaja en una tienda en las calles Don Bosco y Vicente León. Aunque en su local había el líquido, en calles aledañas no. Por ello, decenas de personas fueron a Víveres Evelyn para comprar botellones de agua. Allí solo había ocho botellas de un galón y se acabaron rápidamente.

“En las tiendas se aprovechan de esta situación para subir el costo del agua, un galón están vendiendo a 15 dólares”,  dijo Olga Simba, del barrio Patrimonio familiar.

En La Tola Baja, Gladys Salazar se quedó sin agua desde las 23:00 del miércoles. Las horas previas aprovechó para recoger agua, pero el jueves a las 14:00 la reserva se estaba terminando. Ella se vio frente a un futuro poco alentador. Seco.

La suspensión de agua afectó a 12 casas de salud que se localizan entre la avenida Morán Valverde (sur) y la Naciones Unidas (norte). En las Unidades Municipales de Salud Sur y Centro la atención en consulta externa fue suspendida a partir del mediodía del 7 de diciembre . Allí se atendió solo en emergencias.

En el Hospital Carlos Andrade Marín (HCAM) y el Hospital del IESS Quito Sur la atención fue normal. En el Eugenio Espejo se anunció que el viernes suspenderán la atención en medicina física y rehabilitación.

En el recién inaugurado Hospital Quito Sur, ubicado en el sector de El Recreo, no hubo problemas por sus tres cisternas: una de ellas, de 522 m³ es para agua potable, otra de 134 m³ es para diálisis y alimentación y una tercera de 220 m³ para incendios.

En el centro la falta de agua potable complicó a los locales del Centro Histórico. Guadalupe Flores, propietaria de la cafetería Dulcería Colonial, ubicada bajo la Catedral, se vio obligada a vender la comida en utensilios desechables para evitar usar agua lavando la vajilla. “No han llegado tanqueros”, sostuvo.

Los baños públicos del Centro Histórico permanecieron inhabilitados. Los locales de venta de comida tuvieron restringido el acceso a sus baños.

El 8 de diciembre será una jornada del mismo calibre. Cuando se preguntaba a los afectados sobre cómo pensaban que sería el día viernes, nadie contestaba con esperanza.

En contexto

El Municipio de Quito ofreció tanqueros para suplir la falta de agua. Algunos llegaron de otras ciudades. La recomendación es que quienes tienen el servicio no consuman en demasía y que donen agua a quienes necesitan mientras dure esta crisis en la capital.

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