17 de junio de 2016 00:00

La Solución Guayasamín incluye el paso de los buses

En el redondel de El Ciclista, los pasajeros esperan por un bus (a veces informal) para ir hacia los valles orientales. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

En el redondel de El Ciclista, los pasajeros esperan por un bus (a veces informal) para ir hacia los valles orientales. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

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Érika Guarachi

La posibilidad de que por la Solución Vial Guayasamín circulen buses de transporte público ha generado expectativas y diversas opiniones en usuarios y choferes, que se beneficiarían con esta opción.

Se trata de pasajeros que, a diario, se trasladan de Tumbaco, Checa, Yaruquí, El Quinche, Cumbayá y de otros sectores aledaños al norte, al sur y al centro de Quito, y viceversa.

Para los que llegan desde los valles, los pasajeros suelen quedarse en una parada ubicada en la avenida De los Granados y calle De Los Naranjos, además de en la Terminal Microrregional Río Coca.

Para regresar, lo usual es embarcarse en la Terminal o en alguna de las dos paradas en la avenida De Los Granados, una improvisada (entre el pasaje Carlos Guevara y la Calle C) y otra formal ubicada en el redondel de El Ciclista.

Todas suelen estar desbordadas en las horas pico.

Con este ofrecimiento, que incorporará la Solución Vial Guayasamín, los pasajeros que parten desde Tumbaco y de otros sectores aledaños, se conectarían con el centro norte de la ciudad mediante vías como la 6 de Diciembre, De Los Shyris y Eloy Alfaro. Será útil para aquellos que van al hipercentro de la capital.

El año pasado, 4 966 940 personas utilizaron la Terminal Río Coca para conectarse con los buses hacia los valles. Además, del total del viajes realizados desde Tumbaco hacia Quito, el 66% fue realizado en transporte público, según la encuesta de movilidad realizada para el Metro.

Consuelo Reinoso, de 49 años, es una de las pasajeras frecuentes de estas rutas. Llega a la terminal desde Collaquí, en cerca de 45 minutos.

Para Reinoso, pese a que trabaja en el norte, considera que la habilitación de buses que le conecten con el centro norte le convendrá, porque llegará directamente a zonas como Iñaquito (donde está el Registro Civil y la Corte Nacional de Justicia, por ejemplo).

Delia Collaco, de 63 años y residente en Tumbaco, cree que es una gran alternativa que los buses la conecten con el centro norte, porque es una forma “más directa” de llegar hacia su destino cotidiano, el Centro Histórico, sin dirigirse a la terminal norte y luego retornar hacia el Centro.

Lorena Rodríguez, de 23 años, coincide con Collaco. Ella vive en Yaruquí y le toma dos horas y media llegar a la Terminal Río Coca. Ella viaja con su hijo, cada 15 días, para realizarle las terapias en el Centro Histórico. Considera que se ahorraría por lo menos una hora en el traslado.

Otra opinión tiene Cristina Castro, 18 años, quien viaja desde Tumbaco hacia la Río Coca todos los días y se demora unos 30 o 35 minutos. Ella estudia en el norte, por la avenida 10 de Agosto. Contó que no le sería útil que los buses vayan a la Plaza Argentina, porque le resultaría más lejos.

Jaime Manija, chofer de un bus que se dirige a Tumbaco, considera que usar el túnel Guayasamín acortaría las distancias y no habría tanta congestión, por eso ve con optimismo esta opción. Sin embargo, espera que haya una concesión y no se les cobre peaje.

Por la tarde, en la hora pico, una parada improvisada en la avenida De los Granados se llena de pasajeros que esperan camionetas, vehículos livianos particulares, buses escolares y las unidades de transporte que parten de la Terminal Microrregional para trasladarse a los valles de Tumbaco, Los Chillos y sectores aledaños.

Es el caso de Richard Maisincho, de 19 años, quien vive en el valle de Tumbaco. Toma un bus en la av. De Los Granados porque le resulta más cómodo, en cuanto a tiempo se refiere. Él trabaja por el parque La Carolina. Le agrada la idea que con la obra se habiliten buses que se dirijan hacia allá. Sin embargo, teme que se genere congestión en la zona de la Plaza Argentina.

Otra pasajera que esperaba en La Granados fue Rosa Lugaña, de 43 años, quien se dirigía a su hogar en Cumbayá.

A ella le toma unos 20 minutos llegar a su destino, pero en hora pico esto le toma una hora o incluso más. Lugaña se traslada hacia la zona del Quicentro, donde trabaja.

El plan del Municipio es liberar a la Granados de la presión de tránsito, además de utilizar la vía exclusiva del Corredor Oriental, la cual se considera subutilizada, para que la Plaza Argentina no se congestione con los buses.

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