28 de April de 2012 00:02

Una marcha contra el sicariato en Guayaquil al recordar a Soledad Rodríguez

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No fue una marcha multitudinaria, ni sus organizadores quisieron que lo fuera. Fue sobria, rápida y sin frases disonantes.

Organizaciones de Derechos Humanos y familiares de víctimas de asesinatos atribuidos al sicariato se reunieron ayer en el centro de Guayaquil. Lo hicieron para rendir tributo a las víctimas, y reclamar por lo que consideran una inacción de las autoridades en dar seguimiento a las muertes.

A las 10:00, unas 40 personas ya estaban reunidas cerca del Hemiciclo del Malecón Simón Bolívar. Desde allí partieron madres, tíos, alumnos, compañeros y amigos de las víctimas del sicariato en Guayaquil.

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Entre los marchantes estaba Milton Yulán. Portaba una bandera roja con el logo de la agrupación campesina Tierra y Vida. Marlon Lozano, sobrino de Yulán, fue asesinado el 20 de julio del 2011. Tenía 30 años y era un activo dirigente de la organización campesina. Dos hombres a bordo de una motocicleta lo interceptaron cuando salía de la oficina de Tierra y Vida. Uno de los hombres disparó al dirigente en la cabeza. Lozano murió horas después en el hospital. “Ya había recibido algunas amenazas, con la muerte quisieron acallarlo. Lo consiguieron”, contaba su tío durante el recorrido de la marcha.

La manifestación contra el sicariato avanzó a lo largo de 10 cuadras de la avenida 9 de Octubre, cruzó el Parque Centenario y se concentró frente al edificio de la Corte de Justicia del Guayas.

Otros familiares de víctimas aguardaban en el lugar. Abordaban a los transeúntes y les entregaban afiches.

En la reja metálica que delimita el parque, familiares y amigos de Soledad Rodríguez colocaron un enorme lienzo con su imagen. Rodríguez, activista en Guayaquil de los Derechos Humanos y ex directora del Centro de Rehabilitación Social de Varones, fue asesinada fuera de su vivienda hace exactamente cinco años. Una de las motivaciones de la marcha de ayer fue recordar su muerte.

Rodríguez, de 52 años, salía de su vivienda, ubicada en el sur de la urbe, cuando recibió seis impactos de bala de un desconocido que aguardaba cerca. Tras dispararle, su victimario abordó un vehículo donde esperaba otro hombre y se marchó. Rodríguez falleció en el hospital a los pocos minutos de llegar.

La voz de Amanda Arboleda, hija de Rodríguez, se quebró ayer al recordar a su madre. Vestía de negro y sujetaba un altoparlante.

Era estudiante cuando su progenitora, apodada “amiga de los presos”, fue victimada. “El caso de mi madre y otros muchos son testimonio de lo que estamos viviendo. El sicariato tomó cuerpo”.

Un grupo de estudiantes del colegio fiscal Juan Emilio Murillo, de Guayaquil, acompañó a la hija de Rodríguez en la marcha. La escoltaron en silencio hasta el Cementerio General. Allí colocaron una ofrenda sobre la tumba de Rodríguez. Su hija, ex asambleísta constituyente, reclamó planes de educación para reducir la delincuencia en la ciudad.

La marcha fue organizada por la fundación que lleva el nombre de la fallecida ex directora de la Penitenciaría del Litoral. También participaron el Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (Cpddh), la Defensoría del Pueblo del Guayas, el Comité de Familiares contra la Impunidad, y la ONG campesina Tierra y Vida.

Por la tarde, a partir de las 18:00, los organizadores de la manifestación preveían exponer un documental sobre Rodríguez.

El Cpddh aprovechó la actividad para pedir a la Función Judicial y la Policía que indaguen los crímenes atribuidos al sicariato.

“Es preocupante que se cree la categoría de ajuste de cuentas, término que no existe, como una fórmula para que estos hechos no se investiguen, que queden allí”, reclamó Billy Navarrete, secretario general del Cpddh. “Se usa esa categoría como mecanismo de impunidad. Pedimos que se investigue, por más que la víctima tenga antecedentes”, recalcó.

La cifras del delito

Según el Observatorio de Seguridad Ciudadana de Guayaquil, el 73% de las 380 muertes violentas registradas en Guayaquil el 2011 se atribuyeron a ‘ajustes de cuentas’.

Fabián Solano, director de la Policía Nacional, dijo la semana pasada que desde el 2010 el sicariato había disminuido en un 11%.

Según Solano en el 2011, de los 1 052 asesinatos registrados por la Policía en todo el país, unas 113 muertes fueron atribuidas a  sicarios.

En Guayaquil se reportaron 79 muertes violentas entre enero y el pasado 22 de febrero. En marzo pasado hubo 35 crímenes en la urbe.

Según estadísticas entregadas por el Observatorio de Seguridad Ciudadana, el 26% de los crímenes en Guayaquil se registraron en domingos; y otro 17%, en días sábados. El 40% de las muertes se reportaron entre las 18:00 y las 24:00.

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