28 de enero del 2017 00:00

61 sancionados por cruzar por lugares indebidos en el 2016

En vías principales como la 10 de Agosto, la Mariscal Sucre, la Amazonas, la gente no usa los pasos peatonales. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

En vías principales como la 10 de Agosto, la Mariscal Sucre, la Amazonas, la gente no usa los pasos peatonales. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

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Evelyn Jácome
Redactora (I)
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Las reglas del juego son claras: los peatones deben caminar por las aceras, utilizar puentes peatonales y pasos cebra. Sin embargo, no siempre ocurre.

Bastaron cinco minutos en la av. América, entre la Mariana de Jesús y la calle Murgeón, para evidenciar que 19 personas cruzaron por un lugar no permitido: corrieron de un lado a otro para ganarles a los autos y pasaron por una franja rota de la baranda colocada en el parterre central y cuyo objetivo es impedir el cruce.

La Ley de Tránsito especifica: “el peatón que cometa esa contravención deberá ser sancionado con una multa del 5% de un Salario Básico Unificado y la reducción de 1,5 puntos en su licencia de conducir”.

El 2016 se sancionó a 61 personas, y en el año previo, 58, según datos de la Agencia Metropolitana de Tránsito.

Para Julio Barba, jefe del Departamento de Investigación de Accidentes de Tránsito del Distrito, la cifra es baja comparada con la cantidad de imprudencias de ese tipo, debido principalmente a que el peatón no es consciente de su responsabilidad en las calles y a la dificultad para sancionar.

En Quito, el encargado de multar al peatón es el agente de tránsito. Cuando observa la falta debe pedir un documento de identificación y levantar la boleta de contravención. La principal dificultad que encuentran, según la AMT, es que las personas no llevan cédula o se niegan a presentarla.

Carlos Semblantes, jefe del Departamento de Operaciones de la Dirección de Tránsito de la Policía Nacional, admite que ese problema se presenta en todo el país. Advierte, además, que se debería modificar la norma y hallar una forma más eficiente para sancionar, por ejemplo, mediante el SRI.

Otro de los problemas, según Semblantes, es que del total de normas que se mencionan en el COIP solo dos hablan del peatón. Y de ellas, solo una se preocupa por su seguridad.

Fausto Miranda, supervisor de la AMT, explica que cuando un peatón comete una infracción, esta es subida a la base de datos. Si el sancionado tiene licencia se le bajan los puntos respectivos y deberá cancelar la multa en la matrícula.

A aquellas personas que no tienen licencia se les pide el número de cédula y la multa queda registrada. Así, si en algún momento llegan a comprarse un auto o necesitan un certificado de no tener vehículo, deberán pagar el valor.

Los peatones, además de ser los actores más vulnerables en las vías, son los causantes de varios accidentes de tránsito.

El año pasado se registraron 9 935 accidentes en Quito, de los cuales 567 fueron ocasionados por personas que no caminaban por las zonas seguras, que no respetaron las señales de tránsito o que transitaron en estado etílico.

Miranda indicó que esa cifra representa el 5,7%% de los incidentes ocurridos en las vías de la ciudad. Son casos en los que el peatón comete la contravención y el conductor, por evitar atropellarlo, choca contra la vereda, un poste, un árbol u otros autos.

El caminar con imprudencia por las calles no solo vuelve al peatón causante de accidentes, sino que puede convertirlo en víctima. De los 9 935 accidentes de tránsito ocurridos el año pasado, 1 910 fueron por atropellamientos, es decir, el 19%. Al no tener el peatón una estructura que lo proteja, en caso de accidente, la afectación es grave. En el 2016, de las 174 muertes en incidentes de tránsito en Quito, 91 fueron por atropellos, es decir, un 52%.

Barba explica que cuando un auto viaja a 80 km por hora e impacta a un peatón, las probabilidades de vida de la persona se reducen al 20%. Y si sobrevive, queda con graves secuelas.

¿Por qué se sigue cometiendo esa imprudencia si pone en riesgo la vida de las personas? Alfredo Viteri, experto en movilidad, explica que hay un concepto en urbanismo que se llama línea de deseo, que tiene que ver con el trayecto natural del peatón. “Si el deseo es cruzar de un punto A a un punto B, lo más cercano es la línea recta. Eso, y el tiempo apretado de la gente, hace que conscientemente se irrespeten normas”.

Punto de vista

‘La ciudad no es para el peatón’


Diego Hurtado. Urbanista y ­catedrático ­universitario

El problema es que la ciudad fue pensada para los autos y no para los peatones. Hace falta planificar la ciudad pensando en la gente de a pie. Es urgente el diseño de espacios de cruce en la ciudad. Las autoridades deben tomar en cuenta el trayecto natural del peatón y analizar las zonas por donde más gente cruza. Los pasos a desnivel no son la solución. Supongamos que una persona está en una vereda de la av. Galo Plaza, y quiere ir a un banco cruzando la vía. Para usar el paso peatonal deberá caminar tres cuadras hacia el norte, subir la estructura, y regresar nuevamente las tres cuadras, lo que implica caminar más de 660 metros. Es decir, 11 veces el trayecto que hiciera si cruzara en línea recta 60 metros.

Evite accidentes


Si llueve
, trate de usar ropa de color llamativo, con tonalidades fuertes que lo hagan resaltar. Evite cruzar en curvas o zonas de poca visibilidad.

Si está con un niño mientras camina en la vereda, no suelte su mano. Háblele sobre el riesgo de ser atropellado.

No escriba en su teléfono celular mientras camina por la calle o cruza la vía, puede distraerse y ocasionar un grave accidente.

El peatón es más vulnerable a partir de las 19:00. En la noche, el conductor pierde visibilidad. El peatón debería usar ropa reflectiva.

No se confíe del semáforo. Así la luz sea verde para el peatón,
es mejor mirar a ­ambos lados antes de cruzar.

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