28 de marzo de 2018 17:07

Manuel Mejía Dalmau: ‘La relación con Alemania vuelve a ser la de siempre: muy buena’

Manuel Mejía Dalmau nació en Quito en 1947. Tiene estudios de Administración y Economía en la Universidad Central y la Universidad Católica. Es un empresario y se vinculó con la informática. Foto: EL COMERCIO

Manuel Mejía Dalmau nació en Quito en 1947. Tiene estudios de Administración y Economía en la Universidad Central y la Universidad Católica. Es un empresario y se vinculó con la informática. Foto: EL COMERCIO

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Santiago Estrella
Editor Mundo (I)

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Manuel Mejía Dalmau es, desde principios de este año, el nuevo embajador de Ecuador en Alemania. Su conocimiento de la lengua alemana, su trayectoria como empresario y también su amistad de años con el presidente Lenín Moreno, le valieron para llegar a ese cargo, pues se trata de un puesto vital para las relaciones internacionales del país, luego de un tiempo conflictivo con el anterior Gobierno.

¿Con qué retos llegó a Alemania?
Tan pronto fui designado embajador, antes inclusive de que se tramitara el beneplácito, me puse a estudiar lo que este cargo significaba, descubriendo muchas cosas y muy interesantes.

¿Cuáles cosas de su gestión va a priorizar?
Primero venderle más a Alemania, aumentar las exportaciones, lo que es muy necesario para nuestra economía. Luego fomentar la ayuda de las fundaciones alemanas, que son 38, que funcionan en Ecuador. Con la mayoría de ellas he contactado, las visité antes de salir del país. Su aporte es muy importante para el Ecuador.

Hay aportes políticos y ambientales de Alemania. ¿Cómo trabajar con ellas en estas dos áreas ?
Cada una de las fundaciones políticas se vincula a los distintos partidos que existen en Alemania. Son auspiciadas por ellos, que a su vez reciben fondos del Gobierno. Con ellas hay que conseguir los mejores resultados en todas las áreas que atienden.

Alemania se fija mucho en la democracia, la institucionalidad y los derechos humanos/naturaleza. Hubo tensiones.
Eso ya se ha subsanado con el Gobierno actual. La persona a la que el Gobierno anterior negó la entrada para inspeccionar el uso de los aportes que entregaba Alemania visitó el país en septiembre pasado, en un ambiente de cordialidad. Nuestra relación con Alemania vuelve a ser la de siempre, muy buena.

¿Cuál es el desafío?
Hay mucho trabajo por hacer, afortunadamente no veo ningún obstáculo. Todo lo contrario: los representantes de las fundaciones con las que he hablado, los del Gobierno para las conversaciones bilaterales, de las entidades y la embajada en Quito me han recibido con los brazos abiertos y con mucho entusiasmo. El camino está ahí: no va a ser fácil pero en principio es positivo.

¿Qué debe mirar Ecuador de Alemania?
Hay un aspecto muy interesante. Las fundaciones que trabajan aquí traen gente. Una de ellas -por ejemplo- tiene 70 empleados, de los cuales el 25% son alemanes. Es gente que viene con una cultura diferente. Su presencia es muy importante porque recibimos de ellos sus hábitos, eficiencia, seriedad. Los países son ricos por la calidad de su gente, su eficiencia.

¿Qué le interesa a Alemania de Ecuador?
El entusiasmo y el trabajo abren muchas puertas. Aparte de los productos tradicionales como el banano y el camarón, en Alemania hay mucho interés en lo orgánico, por ejemplo. Ecuador se está abriendo a ese tipo de producción y sus exportaciones podrían incrementarse.

¿Hay requisitos?
Las empresas que van a exportar deben pagar salarios justos, no tener niños trabajando, por ejemplo. Hay fundaciones que permanentemente vigilan que los exportadores cumplan con sus deberes sanitarios y laborales, puede que en alguna ocasión incluso exageren.

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