5 de abril de 2018 00:00

El refuerzo académico evita los exámenes supletorios

En el Colegio Andino, el docente Fabricio Álvarez hizo una revisión de clases pasadas. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

En el Colegio Andino, el docente Fabricio Álvarez hizo una revisión de clases pasadas. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Andrés García
Redactor (I)
asgarcia@elcomercio.com

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Por las tardes, luego de sus clases, Martha (nombre cambiado) asiste a un centro de nivelación para evitar perder el año. Ella cursa el tercero de bachillerato en un plantel municipal de Quito. En el primer quimestre, la joven no alcanzó 7 sobre 10, puntaje mínimo requerido en 10 asignaturas.

En estos tres primeros meses del año, en el régimen Sierra y Amazonía, los planteles educativos desarrollan acciones para que los alumnos con bajo rendimiento mejoren sus calificaciones. Y así, eviten los exámenes supletorios.

En el Liceo Fernández Madrid, ubicado en el Centro de Quito, se elabora una ficha de detección cuando se presentan casos de este tipo, señala Hilda Padilla, coordinadora del Departamento de Consejería Estudiantil (DECE).

En principio se brinda la posibilidad de que los menores mejoren notas a través de trabajos u otras opciones, como lecciones. Si no se evidencia un cambio, entonces se planifica una línea de acción, en una reunión con los padres.

A través de una entrevista se establecen compromisos de lado y lado. La experta ha evidenciado que las bajas calificaciones se pueden presentar por el incumplimiento de tareas en casa. “Hay padres que no están en el hogar mucho tiempo, ambos trabajan. En esos casos no hay el acompañamiento adecuado”.

Como parte del plan se realiza una intervención individual y familiar, para tomar medidas. Por ejemplo, adecuar un lugar de estudio iluminado y sin distracciones, controlar el acceso a redes sociales y establecer un cronograma de actividades .

Desde hace dos años se implementó una nueva estrategia en línea, mediante la plataforma de uso libre Edmodo. El software permite a los padres revisar calificaciones, tareas enviadas y fechas de exámenes cercanos. La idea, apuntó Padilla, es establecer una comunicación inmediata.

Estos procesos se implementaron para reducir el número de estudiantes que se quedan a supletorios. El 2017, de los 319 alumnos de tercero de bachillerato, 22 estudiantes no lograron graduarse en el cronograma regular.

Un 25% de alumnos de ese nivel se quedó a suspenso en alguna materia, dijo Padilla.

Desde el 2013, el Ministerio de Educación impulsa el examen Ser Estudiante para conocer los logros en cuatro asignaturas: matemáticas, lengua y literatura, ciencias naturales y estudios sociales. En el proceso del 2018 se evaluó a 24 103 estudiantes del régimen Costa.

Esta prueba identificó que otros factores, como el acoso escolar, la calidad en la alimentación y el ausentismo de los maestros, inciden en el aprovechamiento escolar.

También hay otras situaciones que pueden afectar, como la migración. Kevin (nombre protegido) ha tenido problemas porque su padre y su madre viajaron a Europa. Ahora, que cursa su último año de colegio, alcanzó menos del mínimo en seis asignaturas.

La psicóloga Diana Flor atiende en su consulta a niños y jóvenes con problemas académicos. Recomienda someterlos a una evaluación psicopedagógica integral para determinar las razones del bajo rendimiento.

Los análisis pueden revelar disfunciones familiares, falencias pedagógicas o patologías no detectadas previamente, como trastornos de déficit de atención o aprendizaje lento.

En los establecimientos privados, principalmente se potencia el refuerzo académico para que los estudiantes logren el puntaje requerido.

En la Unidad Educativa Andino se realizan fases de recuperación extracurricular que duran dos semanas. Los alumnos se quedan dos horas más, luego de la jornada regular, para mejorar en las materias en las que tienen dificultades.

Luego de esta etapa, los estudiantes rinden una prueba para evaluar si se logró una mejora o si son necesarias más clases. Lo explicó María del Rosario Medina, rectora del plantel.

En promedio, de los 35 estudiantes que cursan un paralelo de octavo de básica, nueve tienen problemas de notas bajas, sobre todo en matemáticas.

En la Escuela Luigi Galvani, el 5%, de cerca de 250 alumnos, se queda en clases extracurriculares para complementar destrezas no alcanzadas.

La docente Mónica Ramos ha notado que a pesar de que las tareas son dosificadas, el apoyo en el hogar a veces es insuficiente. “Algunos padres creen que es cuestión de dejar a los niños y ya. También necesitamos de su compromiso”.

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