7 de December de 2010 00:00

Prisionero ecuatoriano

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Walter Spurrier Baquerizo

El domingo 28 Paul Krugman sentencia en el New York Times que ante su crisis, España no tiene buenas opciones: “El prisionero español” (el dilema del prisionero es un caso en teoría de juegos).

Krugman correctamente radica el problema de España en el euro, no en un mal manejo económico. Eso ya lo señalamos aquí en el artículo del martes, mayo 8: “El problema se lo anuncia como fiscal' pero el meollo del asunto es otro: la moneda común”.

Lo importante es que lo dice el premio Nobel y saca sus consecuencias. Las opciones de España para salir de la crisis son:

-lograr la caída de los salarios, para ganar competitividad. Se lo logra luego de varios años de alto desempleo, lo cual trae la reducción de los ingresos de las empresas y el aumento del peso relativo de sus deudas, debilitándolas;

-deseurizar, lo cual Krugman no cree que España intente puesto que todo el mundo esconderá su dinero, provocando un crack bancario. España sólo deseurizaría si se da la crisis bancaria primero, lo que Krugman estima poco probable aunque no lo descarta.

España nunca debió haber adoptado el Euro, advierte Krugman, crítico de la incepción de la moneda única.

Ahí reside el motivo del enorme descontento presidencial con la dolarización; Correa lo reiteró en su conferencia en AILA el martes 30, cuando indicó que está indefenso para proteger la producción frente a la devaluación en Colombia y Perú.

Es comprensible que el Presidente sienta malestar por la dolarización, aunque imprudente que lo repita tanto, puesto que mina la confianza del público en sus aseveraciones que va a mantener la dolarización a como de lugar.

No hay incompatibilidad entre que no le guste y que la sostenga, puesto que reconoce la dificultad de desdolarizar sin crisis bancaria.

La depreciación del peso colombiano ocurrió a fines del 2008, y hoy más bien Colombia sufre de un peso fuerte. La dolarización nos ha jugado a favor, puesto que en esta década el dólar se ha debilitado.

Pero supongamos que en 2 años el dólar se fortalece, caen las monedas latinoamericanas y el precio del petróleo. Nuestras exportaciones se reducen igual que los ingresos fiscales, la producción pierde competitividad frente a los países vecinos.

¿Cómo salir de esa crisis? El mismo dilema del prisionero que enfrenta hoy España. Lecciones para hoy: la política de impulsar agresivamente los salarios al alza, adoptar el salario digno y rigidizar el mercado laboral, es sólo posible porque el dólar está débil, y pone en alto riesgo a un país sin moneda propia.

Cuando se recupere el dólar, el presidente Correa hallará que él mismo se creó un dilema del prisionero: otra década perdida o desdolarización con crisis bancaria. En uno u otro caso, habría sentencia condenatoria.

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