Wilfrido Lucero: 'En la práctica no funciona un sistema republicano'

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Entrevista con Wilfrido Lucero, ex presidente del Congreso Nacional 

¿Cuál es la explicación de fondo para que, al cumplirse el primer año del período 2013-2017, el Ejecutivo marque con mayor fuerza la actividad de la Asamblea?
Este fenómeno se da porque la Constitución de Montecristi permite la acumulación de poder del Ejecutivo, en desmedro de las otras funciones, en especial la Legislativa. Asambleístas y analistas lo advirtieron en su momento, ahora solo lo constatamos.

¿Solo se puede responsabilizar a la nueva arquitectura constitucional del 2008 por la falta de autonomía?
Es uno de los principales factores, pero hay más.

¿Cuáles?
La falta de personalidad de quienes integran las instituciones. Si en ellas hay personas que no saben que la independencia de las funciones del Estado es vital para la marcha democrática, por más que se hagan esfuerzos de otra naturaleza, las cosas no van a caminar. Diferente hubiera sido que los miembros de las instituciones comprendiesen que la independencia es la que permite el pleno ejercicio de sus atribuciones constitucionales.

¿No es ingenuo creer que cualquier otro gobernante no hubiese aprovechado los resquicios de la Constitución para fortalecerse?
Desde luego que hay esa facilidad. Por eso, cualquier Presidente que no tenga profundas convicciones democráticas puede caer en la tentación de hacer uso de esas normas para concentrar el poder.

Pero esa reforma política de Montecristi acabó con la inestabilidad y pugna de poderes, que era común desde el retorno a la democracia.
El país se convenció de que no era solución sacar presidentes, algo en que el país se había especializado. Antes había confrontación entre el Ejecutivo y la Legislatura. Pero no hay que olvidar que la fiscalización es parte de la Legislatura.

¿Al Congreso no se le pasó la mano, al punto de llegar a bloquear a Carondelet?
Es verdad que a veces se exageró, pero no existían problemas insalvables. Había puntos de vista diferentes entre el Ejecutivo y el Congreso. Todo extremo es negativo: de esas confrontaciones duras se ha pasado al otro extremo de la sumisión total.

¿Lo lógico no es que Ejecutivo y Asamblea trabajen coordinadamente, en virtud de que son manejados por el mismo partido?
A. País tiene una enorme mayoría. Pero ese es un problema ya que las mayorías fuertes son proclives a la arbitrariedad y al abuso. Piensan que solo con la fuerza de los votos pueden resolver los problemas que están en sus manos. No se puede ejercer la fuerza del voto sin sujeción a las normas legales y constitucionales. La Constitución es el límite al poder.

Pero en la práctica, parecería que ninguna institución puede hacer respetar esos límites legales.Sí las hay. Ese es el caso de la Corte Constitucional, siempre que no actúe supeditada a los intereses del Ejecutivo. Basta recordar que la Corte -por pedido del Presidente- dispuso que la reforma a Ley de la Función Legislativa pase por el Ejecutivo, que la vetó en 2012.

El Presidente rechazó esa reforma, porque no estaba de acuerdo con los nuevos mecanismos de control político, ¿qué riesgos para la democracia trae el bloqueo a la fiscalización?
La fiscalización en todos estos años ha sido cero, como los propios asambleístas lo han dicho. Se ha puesto una serie de normas internas que resta a los legisladores sus facultades. Ahora se pretende que la fiscalización primero pase por la Presidencia de la Asamblea.

¿Cuál es el objetivo de esa propuesta del oficialismo?
Es más fácil para el Ejecutivo ponerse de acuerdo con una sola persona (el Presidente del Legislativo), sobre si un proceso de fiscalización progresa o no. En definitiva, en este período se quiere controlar más la tarea fiscalizadora, que ya ha sido nula en estos años.

¿Es parte de una suerte de confusión en el manejo del partido y del Estado?
No hay diferencia. La ciudadanía no sabe si actúa el movimiento o el Gobierno. Todo el Gabinete se moviliza para las convenciones partidistas, así como para sus sesiones itinerantes. Es difícil saber si actúa el partido o el Gobierno. Esto es grave para el interés nacional.

¿Por qué?
Se confunden los intereses políticos de un movimiento con los intereses públicos.

¿Qué pasa con el sistema republicano?
En la práctica no existe la división de las funciones del Estado, sino la concentración del poder en una sola mano. Ahora se pretende extender ese dominio a los municipios, con la creación de una Superintendencia. Incluso se quiere ampliar la reelección.

¿Cuál es el inconveniente?
El país tiene que prepararse para una reforma constitucional que, finalmente, es de interés de una sola persona. Eso es lo grave: una persona pretende someter la voluntad del resto.

El Presidente cuenta con índices de aprobación que se refrendan en las urnas.
La gente está reflexionando. Prueba de ello es el resultado electoral del 23 de febrero. Durante mucho tiempo la gente estuvo atemorizada, porque su discrepancia era castigada con el insulto y la deshonra. Una sociedad atemorizada no es libre.

¿Cómo entender que ni el Ejecutivo ni la Asamblea hayan enviado delegados a la posesión del Alcalde de Quito, quien es de otro partido?
Con motivo del desastre electoral de febrero, el Presidente advirtió la existencia de sectarismo en A. País. Pero parecería que en lugar de corregirlo, se ha profundizado. Así no se educa a la sociedad ecuatoriana.

  • Su trayectoria 


Su carrera política la empezó en la desaparecida DP. Fue concejal y alcalde de Tulcán. También prefecto de Carchi. Se separó de la flecha verde y pasó a la ID.

  • Su punto de vista 

"La arquitectura constitucional diseñada por el oficialismo en Montecristi permitió la acumulación de poder en una sola función del Estado".

"Se necesitan ciertas normas y principios inamovibles para que exista República, como la división de poderes".

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