1 de May de 2012 00:03

La necesidad y las oportunidades empujan a la creación de negocios

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La venta de chochos con sabor a limón, maracuyá o mora pronto será una realidad en el país. Olmedo Iza y Patricio Tipán, oriundos de Cotopaxi, crearon este emprendimiento que permitió el desarrollo de la compañía limitada Iza Proandes.

La firma no nació de la improvisación. Durante tres años Tipán, quien es ingeniero químico, hizo investigación y pruebas con el producto. Hace un año y medio, a través de una alianza estratégica con Iza, impulsaron la empresa que cuenta con un plan de negocios, tiene definido su público objetivo y conoce sus proyecciones de crecimiento.

Esto es lo que en el mundo de los negocios se conoce como emprendimiento por oportunidad. Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) 2010, publicado por la Espae Graduate School of Management de la Escuela Politécnica del Litoral, siete de cada 10 emprendedores del país lo hacen por esta motivación. Los tres restantes lo hacen por necesidad o por mejorar ingresos.

Pero, el investigador Wilson Araque cree que hay otras motivaciones. En su estudio: El Perfil del Emprendedor Ecuatoriano, revela, por ejemplo, que el 23% de los emprendimientos es para conseguir la independencia laboral y un 21% para mejorar los ingresos. Otro 10% emprende porque no consigue empleo.

El problema de los negocios que surgen sin una planififación es que corren el riesgo de desaparecer pronto. La falta de planes de negocio, el afán de ganar dinero rápidamente y no conseguirlo, etc., influyen en ello. Datos de la Cámara de Comercio de Quito revelan que solo 2 de cada 10 negocios sobreviven al primer año.

Esto lo ha vivido Mariana Méndez, ama de casa, quien intentó comercializar cosméticos. Lo dejó porque el trabajo en el hogar le demandaba mucho tiempo.

Para Andrés Zurita, director de Emprendimiento del Ministerio Coordinador de la Producción, estos proyectos son solo mecanismos de autoempleo. Mientras que los verdaderos emprendedores reinvierten, innovan y generan nuevas plazas de trabajo.

En esta línea se encuentran María Eugenia Luna y José Luis Maldonado, quienes desarrollaron el proyecto Casa 1028, que les mereció un premio en ConQuito. Ellos diseñan objetos basados en leyendas quiteñas. Para la fabricación cuentan con el apoyo de un artesano.

Carne Vegetal Carmen
Arellano/ Comida  para vegetarianos

 Mi forma de vida resultó   en un negocio

Hace 9 años enfrenté un problema familiar que me obligó a buscar recursos económicos con urgencia.
 Como soy vegetariana conocía cómo elaborar carne vegetal, a   base de trigo y aliños, lo cual me permitiría obtener ingresos. Ese producto no es común en el mercado y  tenía  demanda.
 
Desde ese momento y hasta ahora produzco de manera artesanal. No cuento con  plan de negocios ni tengo intenciones de crecer como industria. Logro captar recursos a través de esta actividad.  Gano hasta  USD 400 al mes, dependiendo de las ventas que haga. Cada libra de carne vegetal la vendo a USD 2.

No ha sido fácil mantener el negocio porque  se tiene  que remojar el trigo en agua fría y amasarlo, lo que  me estaba afectando la salud. Estuve a punto de dejar todo, pero logre recuperarme con medicina y seguir adelante.
 
Además, tampoco cuento con la maquinaria para hacer el producto de forma masiva.Actualmente, de formar artesanal, me demoro todo un día en hacer un bloque de 30 libras.
Ante esta situación  incursioné  en la elaboración y venta de otros productos alimenticios.

Tomé un curso de chocolatería y desde hace seis meses hago chocolates y tuesto habas. Cada funda la vendo a USD 0,50.
 
Recorro en las tardes oficinas vendiendo esos productos. La ganancia depende de cuanto me mueva, me queda USD 10 a  15 por cada día de venta. Quisiera poder comercializar a diario, pero no siempre puedo por hacer las cosas de la casa.
 
Creo que mis negocios se han mantenido en el tiempo  porque todos los días me trazo metas. Gasto y produzco hasta donde yo puedo. Me impulsa, además, el hecho de proveer a mis clientes y obtener un sustento.


Software Roberto Amaguayo / gerente general de Tecnologías RAP


Un objetivo planeado en la universidad

Mientras cursaba  una maestría en sistemas informáticos educativos,  en la Universidad Israel,   conocí las pizarras digitales interactivas. Quise buscarlas en el mercado, pero eran escasas y muy caras. Comencé a investigar y en el lapso de un año generé el producto. Es una pantalla  táctil en la que al igual que un pizarrón  puedo escribir con lápiz  digital y ver imágenes interactivas para educar.

 Al inicio yo contaba con la parte técnica, pero no con el capital. Así que busqué una socia, Diana Moscoso, quien ayudó con el dinero. La inversión inicial fue de USD 10 000. Elaboramos el software,  moldes  para las  pantallas,  circuitos internos, etc.

Este emprendimiento surgió con el objetivo de convertirse en una empresa totalmente estructurada. Por ello buscamos el apoyo de ConQuito, para elaborar el  plan de negocios y el  financiero, conocer de la tramitología, etc.

Todavía no tenemos oficina. Arrendamos dos locales  en las instalaciones de ConQuito, lo cual ha sido una gran ayuda porque el valor  no es muy  alto.

 Lo importante en todo esto es que ya estamos vendiendo. Hemos comercializado aproximadamente 250 pantallas. Tenemos dos años y en el primero facturamos USD 90 000. Mientras que en el segundo conseguimos USD 180 000.
 
Ya estamos generando empleo. Al momento laboramos 10  personas: la gerenta administrativa, la contadora, cuatro técnicos, el gerente y tres vendedores.

Mi experiencia como docente y desarrollador de software me ha permitido sostener el negocio. Además, mi socia y yo nos hemos proyectado impulsar más el negocio con nuevos servicios como servidores y aplicaciones contables en la nube. Queremos brindar ese servicio a la gente.


joyas innovadoras en base a CD Diana Ferro/ Socia de la firma Nouba Design


El diseño y la administración   fueron claves   

Este emprendimiento surgió por un experimento. Nubia Cisneros, quien ahora es mi socia, tomó unos CD viejos y descubrió que era posible fabricar collares, aretes, pulseras y anillos con este material.

Ella me mostró los resultados   y pensé que podríamos desarrollar un producto artístico con valor agregado. Desde hace un año y medio  es lo que hacemos.
 
Tenemos estudios en diseño y eso nos ha permitido poner en marcha las ideas. Un elemento positivo   son los conocimientos obtenidos  en mi maestría en  creación de empresas, que curso ahora  en la Universidad Andina.

La empresa se creó formalmente. Manejamos el tema tributario como personas naturales, creamos  un concepto gráfico y desarrollamos la marca (Nouba Design), la cual  estamos registrando en estos momentos en el Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual (IEPI).

En lo económico empezamos con nada. Luego hicimos una inversión para la creación de las cajas en las que comercializamos nuestros productos. Adicionalmente, gastamos en algunas  piezas para los aretes y los collares.

Estos se venden ahora desde USD 10 en adelante. Pero, en un futuro los precios podrían aumentar porque nuestro fin es darle un valor agregado al producto: convertirlos en joyas reales, incorporando  plata .

También buscamos colocar nuestro producto en el exterior. Hemos vendido algunos fuera del país gracias a personas cercanas, pero formalmente  he conseguido contactos para lograr exportar  las  joyas a  Noruega.

Contamos con una página electrónica para que la gente vea  y compre nuestros productos. También los hemos vendido  bajo  pedido en ferias. Antes estuvieron en el almacén ElQuinde.

Confitería y comida rápida Carlos Paredes/ Dueño de  la tienda Charlie & Charlie

 Las cosas no se dan  de la noche a la mañana

En el 2007 trabajaba en una distribuidora de abastos de mis padres en el centro de la ciudad. Sin embargo, el negocio dejó de rendir y se tomó la decisión de  cerrarlo.

Antes de eso había pensado en abrir un negocio, pero no  me decidí hasta ese momento. La necesidad me empujó a buscar un mecanismo para sostenerme.

Pensé  en un karaoke. Saqué un crédito por USD 800 en el Banco Procredit y compré  un bar y unos amplificadores, pero desistí de la idea antes de empezar porque los trámites para abrir un negocio   eran complicados.

Luego opté por un local  de  comida rápida. Me decidí.  Inicie el 1 de mayo del 2008  vendiendo hamburguesas, salchipapas, empanadas, etc.,   en el barrio  de La Concepción, frente al instituto de inglés Benedict, al norte.
 
Tenía unos ahorros guardados. Pagué el crédito anterior  y con USD 3 500 abrí mi local. Era duro y no me iba bien. Al mes ganaba apenas USD 20. Estaba desesperado y adquirí una deuda con la dueña del local. También quise vender almuerzos, pero no funcionó. Luego opté por confites y bebidas  no alcohólicas, además de las diferentes comidas rápidas,  lo que dio resultado.
 
Ahora facturo USD 1200 al mes y logro mantenerme. Estoy pagando la deuda que aún tengo. Esto es positivo porque en los meses que no tenía nada solo vivía de los arriendos de una casa que tengo con mi hermana.

Aún así sigue siendo difícil  impulsar el negocio  porque uno siempre tiene que saber cuáles son los gustos de los  clientes, que son bastante cambiantes.

Construí mi negocio en base a la experiencia de trabajo con mis padres. Aprendí a ser responsables y sobre todo a ser pragmático, a saber que las cosas no se dan de la noche a la mañana.

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