4 de November de 2012 00:01

Una batalla diaria en el subempleo

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¿Ha trabajado menos de 40 horas a la semana? ¿Desea contar con otro empleo a más del que tiene? ¿Está dispuesto a trabajar más de las ocho horas diarias?... Si responde ‘sí’ a cualquiera de las preguntas usted podría considerarse como un subempleado.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) señala que las personas que cumplen con esas condiciones se encuentran en dicha situación laboral. En el país, el 41,9% de la Población Económicamente Activa (PEA) está catalogada en este rubro.

Si se aplican a rajatabla las variables que establece la entidad para considerar a alguien un subempleado, resulta que hay personas de escasos recursos que buscan mejorar su situación económica. Pero también aquellas que tienen ciertos intereses en su vida que les obligan a buscar trabajar más o menos, sin que la pobreza sea la causa esencial.

Una de ellas es Verónica Herrera (37 años), quien tiene dos trabajos. En la mañana se dedica a la oferta de ventiladores a escala industrial, que ella misma importa (Air Service) , y en la tarde maneja su empresa virtual (Progroup) relacionada con temas de talento humano, una red de trabajo para generar contactos en la oferta y demanda de empleo, capacitar...

“Mi empresa técnica no me da todos los meses, no gano siempre. Por eso debo tener una actividad de respaldo. Pero, más allá de eso, a mí no me interesa trabajar las ocho horas diarias porque estoy sacando adelante estos dos proyectos. Quiero generar mis propias posibilidades para ganar dinero y manejar mis propios tiempos. No me considero subempleada sino emprendedora. Gano más que en un trabajo formal”.

Para la consultora Deloitte, es posible que existan estos casos. Sin embargo, estos se consideran una “apuesta riesgosa” porque los trabajadores no tienen seguridad social ni beneficios extrasalariales. De hecho, Herrera no es afiliada al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), aunque piensa en algún momento registrarse como patrono, por ser dueña de firmas en las que aspira a generar puestos de empleo.

Este no es el caso de la comunicadora social Lucía Arellano (29 años). Hasta mediados de este año ella laboraba de forma fija en una empresa de ‘retail’. Pero cansada de no poder aplicar la profesión que estudió, dejo su empleo formal y buscó uno acorde.

“Tenía miedo y después de pensar decidí arriesgarme. Estuve buscando por algún tiempo y conseguí dar servicios profesionales en una productora. Actualmente no trabajo las ocho horas sino que dependo de las actividades que tenga que hacer. A veces trato con clientes desde mi casa, otras salgo a eventos, etc. Me gusta lo que hago, lo único que me preocupa un poco es no estar afiliada”.

De ahí que, aunque está conforme con sus ingresos (que prefiere no revelar), sí piensa, después de un tiempo, buscar algo relacionado a su carrera profesional, pero bajo relación de dependencia.

Roberto Estrada, socio de Deloitte, asegura que los casos de personas que realizan actividades no fijas son considerados como subempleos y son parte de un problema social en el que no generan ahorro para el presente ni tampoco para una jubilación.

Arellano, al menos, trabajó nueve años formalmente y estuvo afiliada en ese tiempo. Otras personas, como Angelita Criollo, nunca han tenido la cobertura del programa de seguridad social.

“Yo vendo confites, papas fritas, entre otros productos, en los festivales artísticos o en el fútbol. Gano y trabajo solo de forma eventual, o sea cuando hay estas presentaciones. En un día bueno gano unos USD 60. Un hijo me ayuda cuando no tengo. Si pudiera hacer alguna otra cosa más para ganar, lo haría. Tengo todavía hijos que estudian y necesito”.

En Quito el 27,94% de la PEA se encuentra en el subempleo. Según Sergio Ochoa, gerente de la Agencia de Desarrollo Económico del Distrito (ConQuito), al menos la mitad de la gente que acude a la bolsa de empleo de la entidad (5 500 registrados este año) se encuentra en el subempleo.

“A ellas se les motiva que perfeccionen la actividad temporal que realizan a través del autoempleo o del emprendimiento. Apoyamos, actualmente, a más de 250 personas que han desarrollado emprendimientos dinámicos a través de varios programas”.

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