15 de May de 2014 12:52

Obama inaugura en Nueva York el museo del 11-S

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El presidente estadounidense Barack Obama inauguró el jueves, 15 de mayo, en Nueva York el museo del 11 de septiembre, al que calificó de "lugar sagrado de sanación y esperanza", en una ceremonia donde se mezclaron dolor, emoción y orgullo 13 años después de los atentados que cambiaron el curso de la historia moderna.

El museo, construido donde se levantaban las Torres Gemelas del World Trade Center, "reafirma el verdadero espíritu del 11-S: amor, compasión, sacrificio", dijo Obama ante miles de invitados, entre ellos autoridades, familiares de víctimas, sobrevivientes y socorristas de la tragedia que dejó unos 3.000 muertos en 2001.

"Aquellos que perdimos siguen viviendo en nosotros, en las familias que aún los aman (...). Nada puede quebrarnos, nada puede cambiar lo que somos como estadounidenses", agregó el presidente, quien antes recorrió las instalaciones del museo subterráneo.

La sobria ceremonia, que duró una hora, se llevó a cabo en el Foundation Hall del museo, un impresionante espacio 20 metros bajo tierra en los cimientos de las Torres Gemelas derribadas por dos aviones de línea secuestrados por terroristas de la red Al Qaida.

Al abrir los discursos, el exalcalde de Nueva York y presidente del memorial y museo, Michael Bloomberg, afirmó que el lugar será visto en el futuro como un sitio sagrado del país, al igual que Gettysburg (punto de inflexión de la guerra civil estadounidense en 1863), Pearl Harbor (cuyo ataque por fuerzas japonesas marcó el ingreso de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial) o el Memorial de Vietnam.

En el acto estuvieron presentes además el expresidente Bill Clinton y su esposa Hillary; el actual alcalde Bill de Blasio; el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo; y Rudolph Giuliani, alcalde en funciones cuando tuvieron lugar los atentados.

Familiares de víctimas, muchas veces en lágrimas, recordaron a sus seres queridos. Una sobreviviente relató su historia y un bombero contó los actos de solidaridad que surgieron después de la tragedia.

El museo será abierto al público el 21 de mayo, tras seis días reservados a las familias de las víctimas, sobrevivientes, socorristas y vecinos del sur de Manhattan.

Una dolorosa inmersión

El edificio geométrico, de grandes ventanales espejados y construido junto a las dos enormes albercas del memorial del 11-S puede parecer modesto, casi íntimo, con un sólo piso visible desde el exterior, comparado con los rascacielos que lo rodean.

Pero una vez dentro, tiene una profundidad de 20 metros y 10.210 m2, donde pueden verse dos exposiciones.

La primera muestra, denominada "In Memoriam", rinde tributo a los 2 977 muertos en esos ataques con aviones de línea secuestrados por terroristas y las seis víctimas mortales del anterior atentado contra el WTC del 26 de febrero de 1993.

La segunda exposición, "Histórica", cuenta lo ocurrido el 11 de septiembre en los tres lugares de los atentados (Nueva York, Washington y Pensilvania), explorando además las razones de los mismos y examinando sus consecuencias hasta el día de hoy.

La historia es contada a través de miles de objetos personales, restos de los edificios, fotografías, grabaciones de video y audio y testimonios en primera persona.

El visitante, que no tiene derecho a tomar fotos, escucha los últimos mensajes telefónicos dejados por personas atrapadas en los pisos superiores a sus familiares o amigos.

Un carro de bomberos con la escalera deformada permite comprender el sacrificio de los 343 miembros del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY, según sus siglas en inglés) muertos en el infierno de fuego y acero durante el derrumbamiento de las torres.

Retraso y polémicas

El proyecto del museo estuvo marcado por tres años de retraso a raíz de problemas de financiamiento.

Tampoco estuvo exento de polémicas, por ejemplo por el tratamiento que se da al Islam y la yihad en un video de siete minutos referido al ascenso de Al Qaida.

Un grupo de consejeros interreligiosos pidió, en vano, que la presentación fuese modificada, advirtiendo del riesgo de que algunos visitantes que "no tengan un conocimiento sofisticado del tema puedan salir vinculando Al Qaida con el Islam en general".

Otra polémica fue el traslado el sábado pasado de miles de restos no identificados de víctimas del 11-S a un repositorio bajo tierra en el museo.

Para algunos familiares de víctimas la decisión de la alcaldía fue un "insulto" y un "sacrilegio".

El público no podrá acceder al repositorio que permanecerá controlado por la Oficina Forense de Nueva York.

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