15 de May de 2011 00:01

Kenney pidió sacar a los hermanos Isaías de EE.UU.

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La extradición de los hermanos Roberto y William Isaías ha generado más de un desencuentro entre los funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en Quito y el Departamento de Estado.

La extradición se sustenta en el juicio que en junio del 2000 se inició en la entonces Corte Suprema de Justicia por un presunto peculado bancario, por más de USD 600 millones.

En estos últimos 11 años, los intentos por extraditar a los Isaías desde Miami han sido infructuosos y han recibido escuetas respuestas de Washington, que alega falta de evidencias sólidas que justifiquen el pedido.

Lo que no se sabía y por primera vez sale a la luz es que la Embajada de EE.UU. en Quito pidió al Departamento de Estado que saque a los hermanos Isaías de ese país, pues existían suficientes evidencias de su presunta corrupción, lo que dañaba gravemente la imagen de EE.UU.

Los detalles inéditos de esa preocupación están incluidos en el cable 31862, que la embajadora Kristie Kenney envió a Washington el 2 de mayo del 2005, entregado a este Diario por Wikileaks.

William y Roberto Isaías, anteriores directivos de Filanbanco, “huyeron en 1999 luego de ocultar más de $100 millones en créditos del Estado”, señala el telegrama. “Ellos usaron su mal habida fortuna para comprar su salida segura del Ecuador y más tarde presionar a sus acusadores para reducir los cargos en su contra”.

Según Kenney, la presencia de los Isaías en EE.UU. había provocado una irritación bilateral por casi seis años. “Los medios del Ecuador indignados nos acusan de acoger a fugitivos y solamente hablar en nuestros compromisos anticorrupción con la OEA'”.

Su influencia judicial

La Fiscalía empezó a investigar a los Isaías, al poco tiempo de que recomendó cargos por fraude bancario en un informe (excitativa) presentado por la fiscal Mariana Yépez, dice el cable. “Yépez, cuyo vínculo al PSC era bien conocido, inmediatamente viajó a Bogotá, en donde supuestamente se reunió con el socialcristiano Xavier Neira”, señala Kenney.

Al ser consultados por este Diario, tanto Neira como Yépez (ver entrevista de la pág. 3) desmintieron esa reunión. “Es una infamia, no tengo nada que ver en eso, en esa época yo era legislador y no tenía por qué influir, cualquier autoridad puede revisar mis registros migratorios”, sostuvo Neira.

A su regreso de Colombia, Yépez se negó a firmar su acusación contra los Isaías y desmanteló la Unidad de Delitos Financieros, dice el telegrama. “Dos meses después la presentó, pero mucha de la evidencia desapareció”.

En esos días, la demora en la presentación de la excitativa se conoció por denuncias de la prensa, en medio de las acusaciones de la Comisión Anticorrupción, que le había enviado a Yépez un informe, un año antes, concluyendo que los Isaías habían desviado los préstamos recibidos del Banco Central.

La Unidad de la Fiscalía estaba integrada porFernando Navarrete, Galo del Pozo, Fabián Almeida, Jaime Bedón, Rafael Pico, y los oficiales de Policía Iván Velasco y Jorge Rivadeneira. La primera semana de abril del 2000, Del Pozo y Navarrete viajaron a Guayaquil para recabar más indicios sobre el caso. “Estuvimos dos días y recabamos pruebas contundentes del peculado; entonces elaboramos un borrador de la excitativa que llegó a manos del fiscal subrogante Guillermo Mosquera, quien debía presentarla el siguiente lunes”, contó Del Pozo.

Es más, con base en esta solicitud el entonces asesor de Yépez, Washington Pesántez (hoy fiscal general), pidió el 10 de abril al mayor Rivadeneira que agentes de la Policía Judicial ubicaran y vigilaran a los hermanos Isaías y Juan Franco Porras, ex administrador de Filanbanco, por cuanto se estaba elaborando la excitativa y se pediría su prisión. No obstante, al día siguiente, se suspendió la vigilancia por orden de Yépez.

El 16 de junio Yépez presentó la excitativa, adjuntando un informe enviado por el superintendente de Bancos Juan Falconí, que a su vez tenía como base el reporte del Intendente de Instituciones Financieras, Pedro Delgado (primo del presidente Rafael Correa). Allí se determina una serie de violaciones legales y desvíos de los créditos del Central.

En junio del 2001, EE.UU. recibió los primeros documentos con el requerimiento de la extradición de los Isaías, que sin embargo “no eran suficientes”.

En el 2003, fiscales del Departamento de Justicia vinieron al Ecuador y se reunieron con personal de la Embajada, investigadores financieros, y personeros del Gobierno. No obstante, y aunque recibieron una abundante documentación, concluyeron que aún no había pruebas sólidas para la extradición. “Luego supimos –agrega el telegrama- que un empleado de los Isaías, en las Islas Caimán, firmó una transferencia por $107 millones”.

El papel de la prensa y el descontento público

El cable también señala el papel crítico que tuvo la prensa ecuatoriana frente a EE.UU. “Cuando las noticias de la estafa se hicieron públicas, titulares como ‘EE.UU. pone la alfombra de bienvenida a los saqueadores de los fondos de pensiones’ y ‘Las palabras y acciones de Bush difieren en corrupción”, se volvieron comunes. “Los ánimos se caldearon en el 2003, cuando los medios ecuatorianos publicaron detalles de la boda de la hija de Roberto, que se efectuó en la Mansión Versace, y costó USD 1 millón”.

“La indignación de los medios alimentó el descontento público”, apunta Kenney en su reporte.

En el 2003, las posibilidades de extraditar a los Isaías, según el cable, no eran esperanzadoras; ya sea por intimidación o soborno, los funcionarios ecuatorianos eran incapaces o no tenían la voluntad de dar la documentación. “Un (Lucio) Gutiérrez debilitado buscó apoyo del PSC, cuyos líderes, muchos con negocios con los Isaías, los querían tan lejos del Ecuador como fuese posible”.

Revocatoria por lavado

Convencido de que los hermanos Isaías estaban involucrados en delitos financieros, pero sin poder probar que se habían beneficiado personalmente, el Gobierno de EE.UU. comenzó a trabajar para establecer tanto cargos administrativos (mala representación) y criminales (lavado de dinero) para su remoción. Su investigación arrojó frutos en septiembre del 2003: el Departamento de Estado, invocando el Acta de Inmigración y Nacionalidad, “revocó todas las visas de William y Roberto Isaías, en base a cargos de lavado de dinero”. “A pesar de esto, los hermanos Isaías todavía gozan de un estado H1b válido en los EE.UU., “ya que el Centro de Servicio DHS no ha reconsiderado el caso aún”.

“La corrupción de los Isaías y su tráfico de influencias comprometen nuestros esfuerzos”, dice Kenney al final de su informe, y concluye: “Nosotros , por lo tanto, buscamos apoyo del Departamento (de Estado) para en forma expedita sacar a estos individuos basados en nuestra política externa”.

La cronología

16 de junio del 2000.  La fiscal Mariana Yépez presentó a la Corte su excitativa, acusando a los hermanos Isaías de peculado. Adjuntó informes del superintendente de Bancos, Juan Falconí.

26 de junio del 2000.   El presidente de la Corte Suprema, Galo Pico, inició el juicio contra los Isaías y 14 implicados más.

19 de marzo del 2003.  El titular de la Corte, Armando Bermeo, llamó a plenario a los hermanos Isaías por peculado, no por falsificación de balances, como había dictaminado la fiscal Yépez.

Todos los créditos del Central fueron cubiertos, según Isaías

Desde hace 11 años, los hermanos Roberto y William Isaías viven en Miami, donde se dedican a diversas actividades empresariales, especialmente en el área de las telecomunicaciones y bienes raíces.

Su base de operaciones  está en el 2600 de la calle Douglas, en el exclusivo sector de Coral Gables, al norte de Miami.

En junio del 2006, EL COMERCIO entrevistó a William Isaías, quien defendió su inocencia en base a varios argumentos.

Sostuvo que los tres primeros meses de 1999 cancelaron todos los créditos (por más de USD 600 millones) al Banco Central. Por eso, subrayó Isaías,  es que, a mediados de ese año, la auditora ING indicó  que el banco estaba listo para venderse, pues incluso tenía utilidades por 140 millones de dólares.

Contó que los problemas de Filanbanco empezaron por el nerviosismo generado por el gobierno de Jamil Mahuad. Eso ocasionó   retiros de depósitos y el recorte de los créditos externos.

Además -agregó- el problema del fenómeno del Niño afectó a los agricultores que no pudieron pagar sus créditos con el banco, afectando a su  liquidez.

No obstante, según Isaías, con los años el caso se fue politizando, y fue parte de la  campaña de Lucio Gutiérrez y varios diputados. “Por eso en el país no hay ninguna garantía de justicia”.

Sobre la supuesta desviación de los créditos, sostuvo que debieron vender el Banco que tenían en Miami y obtuvieron  créditos sacados contra sus  acciones. “Eran cerca de USD 120 millones que los pusimos en Ecuador para hacer los aumentos de capital de Filanbanco”.

“El problema más grande es que para todo el mundo los Isaías  ya son culpables, la sentencia se dictó de antemano. Es más fácil sentenciar que absolver”.

Desde que empezó el juicio en su contra, la defensa de los Isaías, que actualmente   es ejercida por Javier Castro, ha señalado que nunca hubo delito de peculado, pues se cancelaron  todos los créditos al Banco Central. Además que el manejo del banco, antes de su cierre,  siempre fue monitoreado por las autoridades económicas,  que emitieron informes favorables de su gestión.

Los litigios por mantener los visados y la guerra de medios

‘Empleando a los mejores abogados que sus millones les permitían, los Isaías han peleado exitosamente por años su deportación, a pesar de la revocatoria de sus visas E-2 y otras”, detalla el cable enviado por la embajadora Kristie Kenney.

En diciembre del 2004, sin embargo, una rebuscada sección (5304) de la Ley de Inteligencia/Terrorismo hizo de la revocatoria de la visa de no-inmigrante de un extranjero una causa para su remoción. “Como la revocatoria del Estado de 2003 cubría una y todas las visas, parecía que  los Isaías eran deportables”.

Subsecuentes averiguaciones de autoridades estadounidenses  en Miami revelaron, sin embargo, que los adjudicatarios de inmigración habían aprobado aplicaciones de cambio de estado para Roberto y William Isaías, de E-2 a H1b, señala el telegrama.  No está claro -agrega- si el proceso se realizó antes o después de la revocatoria, pero en cualquier caso, parece que las acciones del Estado entorpecerían las de los adjudicatarios.

En otro apartado del cable, Kenney señala que la ausencia de los Isaías en Ecuador “no ha disminuido su influencia ni su capacidad de      hacer daño”.

En septiembre del 2004, Teleamazonas, (entonces) perteneciente a Fidel Egas, rival   financiero de los Isaías, transmitió reportajes sobre el colapso bancario de Ecuador de 1999-2000.

Un segmento -detalla el cable- trataba de Roberto Isaías y sus actividades en ese período. “Los directivos de Teleamazonas señalaron que Roberto Isaías se contactó con ellos antes de que esto saliera al aire, amenazándoles con retaliaciones si lo hacían.   En retaliación, TC,  (entonces) propiedad de  los Isaías,  transmitió una nota alegando la insolvencia del Banco  Pichincha, el más grande del Ecuador...”.

“Contactos nos informaron que se produjo una peligrosa corrida bancaria (en el 2004), amenazando a la solvencia del  sistema financiero.  Solo después de que líderes de la Iglesia ecuatoriana consiguieron una tregua los depositantes comenzaron a reinvertir sus ahorros en el Banco Pichincha, hasta el momento la institución financiera más sólida del Ecuador”.

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