16 de septiembre de 2015 00:00

Ley de drogas fija ocho áreas para trabajar en prevención

Un grupo de jóvenes acude a un centro de ayuda a chicos que sufren adicción a sustancias estupefacientes. Foto: EL COMERCIO.

Un grupo de jóvenes acude a un centro de ayuda a chicos que sufren adicción a sustancias estupefacientes. Foto: EL COMERCIO.

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Fernando Medina

La marihuana fue la primera droga que consumió, pero la pasta base de cocaína fue por la que abandonó su casa y universidad. Hoy tiene 27 años y ha pasado por tres centros de rehabilitación. Todos eran privados, aunque ahora solamente uno funciona, pues los otros dos fueron clausurados.

Su primer contacto con las drogas fue cuando estaba en el colegio. En esa época, él y sus compañeros a diario le compraban la “hierba” (marihuana) a un microtraficante.

Cuando llegó a la universidad probó sustancias más fuertes como la cocaína y pasta base.

Allí conoció a otros tres consumidores que también empezaron su adicción en los años del bachillerato. Según Marcelo, como prefiere que lo llamen, en su colegio sí tenía charlas de drogas. Dice que le hacían ver películas y leer afiches. Sin embargo, eso no lo detuvo al momento de consumir. En cambio, en los dos años que estuvo en la ‘U’ no recuerda haber asistido a ninguna charla y si la hubo dice que no debió ser obligatoria, porque está seguro que no estuvo presente.

Este aspecto podría cambiar con la implementación de la Ley de Drogas que se debatió la mañana de ayer en la Asamblea por segunda y definitiva ocasión. En el documento, de 31 páginas, cuyo objeto es la prevención integral de las drogas, se plantean ocho áreas en las que se desarrollarán planes para evitar el uso y consumo de narcóticos en niños, adolescentes, mujeres embarazadas y jóvenes. Dos de estas áreas están vinculadas a la educación.

Las otras seis son: trabajar desde la salud, ámbito laboral, área deportiva, cultural, comunicación y familiar.

Por ejemplo, en los colegios, según la propuesta, se incrementará en la malla curricular una asignatura que encamine a los adolescentes en una “formación de conciencia social”.

Lo mismo ocurrirá con los universitarios. Ellos deberán realizar proyectos y acciones de prevención como requisito previo para su titulación.

En el debate de ayer, en el que intervinieron 10 asambleístas y Rodrigo Vélez, secretario ejecutivo del Consep, se resaltó la participación de otras entidades para el tema preventivo.
Una de las más importantes es el sector de la salud. Esto porque se han hallado sustancias ilegales que son mezcladas para ser consumidas. En el debate legislativo se dijo que eso “está ocasionando muertes y discapacidades severas en adolescentes”.

Una de ellas es la denominada “hache”, una combinación de heroína con otras drogas más fuertes y químicos.

“Nos están matando a nuestros niños y jóvenes”, señaló el representante del Consep mientras explicaba las áreas de prevención. De hecho, según la cuarta encuesta nacional de uso de drogas realizada por esa misma entidad, se revela que de los 5,6 millones de encuestados, el 8,5% tiene familiares que murieron producto del uso o consumo de narcóticos.

De estas, la mayoría de víctimas están entre los 26 a 35 años. Por eso, la Ley de Drogas señala que desde el Ministerio de Salud se debe promover “ambientes, prácticas y hábitos saludables para la población”.

De igual forma, una vez que la ley sea aprobada en el Pleno de la Asamblea, las empresas tanto públicas como privadas estarán obligadas a desarrollar planes preventivos para su personal. El Ministerio de Trabajo será el encargado de regular y controlar que estos programas se cumplan.

En el caso de los municipios y los gobiernos autónomos descentralizados también habrá modificaciones. Ellos serán quienes deban llegar con campañas de sensibilización a los sectores urbanos y rurales.

La creación de actividades culturales y deportivas están entre las áreas estipuladas para la prevención. Para el desarrollo de esta clase de programas se contará con los ministerios de Cultura y de Deportes. La habilitación de espacios comunitarios será primordial para el desarrollo de estos proyectos.

Los ámbitos de comunicacionales y de desarrollo también están inmersos en el sistema propuesto por la Ley. Desde los organismos estatales se deberá realizar procesos comunicacionales que apoyen los demás proyectos preventivos.

De hecho, ayer en el Pleno, el asambleísta Virgilio Hernández propuso, durante el debate, analizar también la difusión de programas que incentiven a la juventud de forma negativa al consumo o uso de estupefacientes. Uno de los ejemplos propuestos fue las novelas de narcotraficantes o mafias que con base en las drogas consiguen grandes fortunas.

En el caso de desarrollo alternativo, la ley plantea realizar programas específicos para las comunidades ubicadas en zona de riesgo por la influencia de actividades ilícitas relacionadas con las drogas.

El análisis de la Ley fue suspendida por fallas en el sistema de iluminación de la Asamblea. Según los técnicos, este problema en la conexión eléctrica fue ocasionado por los incendios que sufrió ayer Quito.

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