11 de febrero de 2016 11:08

Tres sectores apuntan a una jornada reducida

En Aprofel consideran que la reducción beneficiará a firmas agrícolas y agroindustriales, como las brocoleras. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO

En Aprofel consideran que la reducción beneficiará a firmas agrícolas y agroindustriales, como las brocoleras. Foto: Galo Paguay/ EL COMERCIO

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Giovany Astudillo
y Carolina Enríquez

Al menos tres sectores ven como positiva la posibilidad de que las empresas reduzcan la jornada laboral y paguen solo por las horas trabajadas.

Este planteamiento es parte de un grupo de posibles reformas laborales que presentó el presidente Rafael Correa el sábado pasado con el fin de mantener las plazas de trabajo en un año de crisis económica.

La jornada reducida solo se configuraría en “condiciones extremas” y únicamente si el trabajador y el empleador llegan a un acuerdo para ello. Se podría laborar menos horas al día, según las necesidades de la firma, o jornadas más amplias en menos días de la semana.

Esto entusiasma a los sectores comercial y agrícola, además de industrias manufactureras, entre las cuales están empresas de los segmentos textil, metalmecánico, mueblería y agroindustria.

Richard Martínez, presidente del Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE), dijo que la propuesta de reducir la jornada laboral podría ser beneficiosa para el sector comercial y empresas del sector industrial. No obstante, el titular del gremio consideró que el planteamiento debe estar enfocado “a adaptar la jornada laboral, ya sea por disminución de horas o acumulación de las mismas (esta última con ciertos límites), de tal manera que más sectores se vean beneficiados como: agrícola, floricultor, marítimo, etc.”.

La empresa Hipertronics ensambla teléfonos celulares en  Ecuador.  La compañía está ubicada en Cuenca. Foto: Xavier Caivinagua / EL COMERCIO

La empresa Hipertronics ensambla teléfonos celulares en Ecuador. La compañía está ubicada en Cuenca. Foto: Xavier Caivinagua / EL COMERCIO

En empresas que entregan trabajos bajo pedido, como en la metalmecánica, el mecanismo es conveniente porque responde a picos de actividad.

En el agrícola se podría aplicar más horas laborables en las jornadas de cosecha o de picos de exportación y menos en otras temporadas en cada año, dice Rafael Gómez de la Torre, presidente de la Asociación de Productores de Frutas y Legumbres (Aprofel).

El empresario explicó que este mecanismo es un pedido hecho al Gobierno por el sector. Con ello esperan mantener los puestos de trabajo de alrededor de 4 000 personas.

Para este sector, Correa también analiza introducir un contrato más flexible. El Mandatario habló de un contrato por un año renovable y que puede ser discontinuo.

El titular de la Asociación de Industrias Textiles del Ecuador (AITE), Javier Díaz, espera conocer la reforma laboral que se presente a la Asamblea antes de asumir una postura sobre el tema. Además, cree que el concepto es positivo porque “permite atender las necesidades laborales en situaciones” de menor o mayor demanda del sector, que aglutina a 153 000 personas.
El artículo 82 del Código del Trabajo contempla las jornadas parciales permanentes, que permite que un trabajador en relación de dependencia reciba su salario en proporción al pago que se entregaría por jornada regular.

Iván Nolivos, exjuez laboral, explica que la reforma permitiría que laboren de manera más flexible quienes hoy ya cumplen con la jornada regular de 8 horas sin caer en la figura de despido intempestivo.

Esto porque actualmente el artículo 173 del Código de Trabajo determina que una reducción de salario implica la terminación inmediata del contrato de trabajo. De aplicarse el pago por menos horas se configuraría la terminación de la relación laboral. Tanto este como el artículo 82 deberían ajustarse, según el jurista.

El presidente del CEE dijo que las propuestas sobre adaptabilidad laboral son promovidas por la Organización Internacional del Trabajo y fueron implementadas en 15 países en la crisis del 2009.

“El concepto de adaptabilidad normativa laboral es positivo, pues contribuye a que la legislación se ajuste a la realidad de los sectores productivos y, sobre todo, a preservar los empleos actuales”.

Para Roberto Maldonado, presidente del Grupo Colineal, en principio, la iniciativa es atractiva, pues permitirá mantener la nómina de 1 000 empleados. Indicó que se reunirá con el Departamento de Recursos Humanos para definir qué alternativa es más conveniente en las actuales circunstancias. La demanda de sus muebles bajó 15% y su inventario ha aumentado.

El empresario cree que también se debe pensar en cómo reactivar el mercado. Lo mismo dice Milton Altamirano, confeccionista de Impactex, que emplea 105 personas, para quien “la solución no va por ley (...) hay que incentivar a los sectores productivos. ¿Qué gano trabajando menos? ¿Cómo sostengo el negocio?”.

Para Henry Aguilar, CEO de Hipertronics, que ensambla celulares Grün, una reducción en las horas de trabajo no representa un mayor ahorro en su costo de producción porque los egresos tributarios son los que más pesan. Dice que este tipo de medidas genera nerviosismo entre los empleados. Los industriales -dice- necesitan que se reactive la demanda e incursionar en nuevas líneas de producción, pero no hay las condiciones.

Díaz tiene dudas sobre la constitucionalidad de la propuesta laboral dado que el Artículo 2 del Mandato 8 eliminó el trabajo por horas, aunque insiste en que se debe esperar a conocer el texto.

Trabajo

En lo jurídico habría que hacer ajustes a los artículos 82 y 173 del Código laboral

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