2 de abril de 2017 00:00

La facturación electrónica en Ecuador va en aumento

En cadenas de supermercados, como Supermaxi, se entregan comprobantes físicos y electrónicos. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

En cadenas de supermercados, como Supermaxi, se entregan comprobantes físicos y electrónicos. Foto: Diego Pallero/ EL COMERCIO.

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Valeria Heredia

Un 30% de las facturas que las personas naturales presentaron este año en su anexo de gastos personales -que sirve para el pago del impuesto a la renta del 2016- fue electrónico. El resto fue emitido de forma física, es decir, en papel.

Según datos proporcionados por el Servicio de Rentas Internas (SRI), los contribuyentes registraron 17,7 millones de facturas electrónicas como parte de este trámite.

Y el número de comprobantes físicos sumó 40,7 millones, que sirvieron para sustentar alrededor de 192 000 anexos de Gastos Personales hasta el 15 de marzo de este año.

El total de facturas presentadas por los contribuyentes representaron gastos por USD 1 582 millones el año pasado. Y menos de la mitad se sustentó en documentos tributarios electrónicos.

Andrés Ortiz, director Nacional de Recaudación y Asistencia Ciudadana del SRI, explicó que el objetivo principal de las facturas electrónicas es reducir el uso de papel y, por ende, la tala de árboles (contaminación ambiental).

El objetivo parece avanzar. El año pasado se registraron 1 244 millones de comprobantes electrónicos, mientras que dos años atrás sumaban 167 millones de facturas.

La iniciativa de facturación electrónica se lanzó en el 2012 y buscaba sumar de forma progresiva y obligatoria a 10 000 contribuyentes emisores hasta el año pasado. Actualmente ya se tienen 23 673 emisores.

Entre estas firmas están entidades de tarjetas de créditos, empresas públicas, grandes cadenas comerciales, operadoras de telefonía, exportadores, contribuyentes especiales, entre otros. Todos juntos emiten cerca de 5 millones de facturas diarias.

Corporación Favorita es una de las grandes cadenas que cumplió con el proceso desde el 2014, con la denominada representación impresa del documento electrónico (RIDE), documento fiscal autorizado que permite a los clientes hacer cualquier trámite.

El comprobante arroja de manera automática los valores que el contribuyente podrá deducir del impuesto a la renta.

“La aceptación por parte de los clientes ha sido muy positiva y agradecen el servicio prestado. Tan solo con registrarse una ocasión en la base de datos nacional, la factura llega a la dirección de correo electrónico suministrada”, expresó la cadena en un e-mail enviado a este Diario.

También se sumaron otras instituciones de forma voluntaria, como profesionales, empresas medianas y pequeñas (pymes). Hasta el año pasado, los contribuyentes que usaban facturación electrónica sumaron 23 506 firmas.

Pero algunas empresas siguen imprimiendo el comprobante, pese a que tienen facturación electrónica, según corroboró este Diario en un recorrido por farmacias y autoservicios. Elsa Torres, quien realizó compras en una farmacia de Quito, recibió una factura física, pese a que también le llegará una electrónica. “Dicen que tienen que darme ambas. No creo que sea necesario imprimir el documento si ya me llega al correo”.

Según Ortiz, las empresas no están obligadas a entregar el comprobante de venta siempre y cuando envíen el documento electrónico a sus clientes. Además, aclaró que el papel que entregan no tiene validez tributaria. “No es obligatorio entregar el comprobante físico a los compradores. Ahora la idea es que también los clientes sean quienes digan que no les entreguen el papel”.

Las facturas electrónicas van directamente a la base de datos del SRI, por lo que los usuarios pueden ingresar a la página web de dicha entidad, en la parte de Servicios en Línea, con su usuario y clave, con el objetivo de revisar los datos de sus facturas. Además, están colgadas en plataformas ­digitales de las empresas a las que pueden acceder con una clave, pero la opción más común es que lleguen a los correos electrónicos entregados por los clientes.

“Estos documentos son válidos para que las personas hagan sus deducciones de gastos por motivos de salud, alimentación, vivienda y otros”, explicó el director de Recaudación y Asistencia Ciudadana.

Javier Bustos, catedrático universitario y experto tributario, destacó que las facturas electrónicas simplifican las diligencias de los contribuyentes. “El papel se puede modificar, adulterar o se borra con el paso del tiempo”, por lo que se generan inconvenientes en el momento de realizar la declaración.
Incluso, al tener los documentos digitalizados se ahorra el pago de un experto.

Bustos sostuvo que con las facturas electrónicas se evita la falsificación o manipulación de estos documentos, ya que están digitalizados y con menos opción de que sean vulnerados o cambiados.

Sin embargo, existen contribuyentes que aún no cuentan con un correo electrónico para la recepción de sus facturas. Según el experto, es necesario que el Gobierno apueste por brindar un mayor acceso a la tecnología de las personas con el fin de migrar a la facturación electrónica. “Se debe disponer de las plataformas para que las personas cuenten con un correo electrónico desde que sacan su cédula”.

En los centros de asesoría tributaria, una de las dudas más frecuentes respecto de las facturas electrónicas es la posibilidad de anularlas.

Según la asesora tributaria Verónica Collaguazo, sí se puede hacer, pero implica abrir una nota de crédito para reclamar el monto pagado.

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