9 de febrero de 2016 00:00

3 efectos en el bolsillo por el bajón económico

Una larga fila de personas en busca de trabajo el 29 de enero, en   el Metro de Quito. Foto: Archivo, Paúl Rivas/ EL COMERCIO

Una larga fila de personas en busca de trabajo el 29 de enero, en el Metro de Quito. Foto: Archivo, Paúl Rivas/ EL COMERCIO

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Evelyn Tapia

El precio del petróleo que no detiene su caída, la contracción de la demanda de materias primas desde China, la apreciación del dólar.

Además, de un fenómeno de El Niño, cuya intensidad e impacto aún está por verse parecen configurar una tormenta económica para la región en el 2016.


Aunque estas problemáticas preocupan a los gobernantes, el mal temporal también impactará al bolsillo de los hogares, según Ángel Melguizo, jefe de la unidad de América Latina del Centro de Desarrollo de la OCDE. 
El ejecutivo participó hace unos días en un foro organizado por la Corporación Andina de Fomento (CAF) para responder la pregunta: ¿Cómo afectará el 2016 a tu bolsillo?


“Hay una desaceleración, todavía no hay una crisis. La región ha avanzado, pero Latinoamérica tiene un crecimiento demasiado bajo, lo que pone en riesgo a algunos de los avances importantes, como tener 75 millones de pobres menos que los que tenía al inicio de los 2000”, dijo Melguizo.


La guayaquileña Marjorie Gallegos, madre soltera, ha escuchado que el precio del petróleo cayó, aunque no tiene claro por qué. Lo que sabe es que el 2015 fue un año donde la situación económica del país estuvo complicada. “En mi trabajo bajaron las ventas y hubo despidos”, opinó Gallegos.


El empleo


Los expertos coinciden en que la principal afectación para la clase media en el 2016 será el desempleo y el deterioro del empleo adecuado. Ecuador registró 4,77% de desempleo en diciembre de 2015, frente al 3,80% del mismo mes del 2014.


Sonia Zurita, catedrática de la Escuela de Negocios de la Escuela Politécnica del Litoral (Espae), señaló que “el aumento del desempleo es la variable más evidente de que la economía se está desacelerando”.


Pero, ¿cómo se relaciona la caída del precio del petróleo y de las exportaciones con los despidos?
Todo es una cadena, dijo Francisco Briones, analista de la consultora Inteligencia Estratégica. “En el 2015 se perdieron 55 000 plazas de trabajo del sector privado. La menor actividad económica se traduce en menos empleo”, explicó Briones.


Camilo Montes, gerente seccional de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, que también participó en el foro de la CAF, advirtió que en este 2016 en la región ya se encendieron las alarmas por esta razón.
“Miles de familias que salieron de la pobreza están en riesgo de volver a caer en ella. Para el bolsillo significa que menos gente tiene capacidad de consumo”, indicó.


Zurita explica que en el caso del Ecuador, el gasto público lideró el movimiento de la economía y permitió mejorar el poder adquisitivo de la población en años anteriores.


El consumo


Si continúa creciendo el desempleo este año, las familias tendrían menos ingresos lo que las llevaría a restringir el gasto o sustituir ciertos bienes por otras opciones más económicas.

Eso explicaría –dice Zurita- que la inflación en Ecuador no se haya incrementado, a pesar de la implementación de salvaguardias para mermar las importaciones. 
Ecuador cerró diciembre con una inflación anual de 3,38% en el 2015, menor al 3,67% del 2014, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

“Algunas familias sustituyeron productos por otros similares, pero más baratos. Puede ser que los hogares fueron más cautelosos o puede ser que el jefe de hogar se quedó sin trabajo”, comentó Zurita.


Los países con moneda propia en la región, en cambio, sí experimentan una inflación que preocupa. “La depreciación en el tipo de cambio está influyendo en la inflación a corto plazo”, comentó Adriana Arreaza, directora de Estudios Macroeconómicos de la CAF.


Pero Briones enfatizó en que Ecuador es un país caro comparado con otros que están dolarizados. “La inflación anual en EE.UU. es de 0,5% y en Panamá no pasa el 0,1%”.


Pago de deudas


Un tercer impacto se sentirá en la capacidad de ahorro y de pago de deudas de las familias. En el 2015 esto ya se reflejó en la reducción de depósitos en la banca que fue de casi un 13% y en el aumento de 0,79% en la tasa de morosidad de créditos.


Melguizo destacó que en la región, el porcentaje de ciudadanos con ahorros es bajo frente a un deterioro del nivel de ingresos.

“Hay muchos latinos que trabajan en el sector informal y que, por lo tanto, no están ahorrando en los canales que les permitirían tener un cierto nivel de vida en su vejez”, indicó.

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