2 de julio de 2014 19:18

EE.UU. enfrenta crisis humanitaria por llegada de niños centroamericanos

El presidente Barack Obama, en compañía del primer ministro irlandés, Enda Kenny, saluda a unas 25 000 personas, que llegaron College Green de Dublín. Foto: AFP

El presidente Barack Obama. Foto: AFP

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AFP

La avalancha de niños llegados solos desde Centroamérica en el último mes ha desbordado la capacidad de atención de la Guardia Fronteriza de Estados Unidos y ha abocado al país a una de sus peores crisis humanitarias de las últimas décadas, según expertos.

Más de 52 000 menores han sido detenidos desde octubre pasado al cruzar la frontera con México, con la convicción de que lograr poner los pies en suelo estadounidense les permitiría obtener un permiso para quedarse en el país.

A pesar de los esfuerzos del presidente Barack Obama por disuadir de esta idea, advirtiendo que la última etapa de este peligroso viaje sería la deportación, cientos de niños siguen llegando a diario a los estados del suroeste del país.

En Texas y Arizona, epicentro de la crisis, los centros de detención y bases militares están saturados, explicó una fuente anónima de la Guardia Fronteriza, y los menores permanecen hacinados a la espera de que las autoridades abran el proceso para devolverlos a su país.

La Cruz Roja estadounidense confirmó que ha tenido que proporcionar a los responsables de las dependencias gubernamentales mantas y kits de higiene personal para los detenidos, que llegan exhaustos, hambrientos y sucios tras recorrer miles de kilómetros y sortear decenas de peligros.

La organización Hermandad Mexicana, que defiende los derechos de los migrantes desde su base en California (oeste), considera que Washington pudo evitar esta situación dado “el patrón del flujo de niños llegados solos al país de los últimos años”.

El Departamento de Seguridad Interna “sabía de antemano que esto iba a pasar, se podría haber anticipado a tener suficientes camas, espacio, albergues” para atender a los migrantes, dijo Nativo López, consejero de Hermandad Mexicana.

- Obama solo -

Obama anunció el lunes que su reforma migratoria -pieza central de su segundo mandato- ha entrado en punto muerto en la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, y que a partir de ahora gobernará por decreto para intentar aliviar la desbordante situación.

Para ello cuenta con que el Congreso libere hasta USD 2 000 millones, principalmente para reforzar la frontera.

En el plano diplomático, el vicepresidente Joe Biden y el secretario de Estado John Kerry ya se han reunido con los mandatarios de Centroamérica -de donde huyen los niños por la violencia y la pobreza- para impulsar una solución conjunta. El contacto con México también es permanente.

López, sin embargo, argumentó que “el presidente (Obama) está intentando debilitar las reglas para facilitar las deportaciones inmediatas de los menores de edad eliminando sus derechos legales”.

El experto señaló que estos niños deben ser tratados por el gobierno estadounidense como refugiados, de acuerdo a la ONU, y no como “simples migrantes tradicionales indocumentados”.

Pero “su manera de responder a la crisis es deportando más rápido”, apuntó, en referencia a Obama, quien a principios de junio ya calificó la situación en la frontera de crisis humanitaria.


- “ Ni camas ni catres ” -

“Están en unas condiciones pésimas”, contó Domingo Gonzalo, miembro de la asociación Campaña Fronteriza que opera desde Brownsville, Texas, donde el gobierno planea abrir una segunda dependencia con capacidad para 1 000 personas. “No hay camas ni catres, están durmiendo en el suelo”.

Las pocas imágenes que se han podido captar del interior de alguno de los centros muestran en efecto a cientos de niños durmiendo en el suelo y tapados con mantas isotérmicas.

Gonzalo enfatizó que las agencias contratadas por el gobierno para hacerse cargo de los menores procesados también están abarrotadas. “No tienen suficiente lugar” para acogerlos.

La ley establece que los niños deben ser procesados en las 72 horas posteriores a su detención. La salida que tienen la mayoría es que un familiar los reclame legalmente o permanezcan en albergues por mucho tiempo. Al cumplir la mayoría de edad deberían ser deportados.

A corto plazo el problema no parece tener solución. “La llegada de menores es el síntoma de que el sistema está roto”, advirtió el consejero de Hermandad Mexicana.

“Vamos a ir de crisis en crisis, hasta que haya una reforma que de veras contemple la posibilidad de legalizar el mayor número de personas posible”, concluyó López.

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